Bodhisattvas,bajemos al valle y transformemos el sufrimiento.

Ayer en la meditación de la noche, tuve la compañía de seres increíbles. Con algunos de ellos nos conocemos hace muy poco, pero ya hemos entrado en un nivel de conocimiento muy profundo, puro y esencial.Con otros vengo transitando casi 20 años de enseñanza y amistad. También están mis amigas de la infancia y juventud con las que crecí, con sus parejas, que comparten las clases de Yoga y la Meditación.
En mi pequeño estudio , respirando, sintiendo al ser ilimitado, los límites físicos se diluyen para ser trascendidos , en una libertad que no se parece en nada a aquella conocida en la conciencia de vigilia, por que al meditar, entramos en un tipo de conciencia que llamamos Gran Mente, de inmensidad insospechada.
Narrar la expansión interior que sentimos todos los que nos habitamos por dentro resulta casi imposible.La sensación del Gozo y la Profunda Calma a la que accedemos al entrar dentro de nosotros mismos nos abraza y nos conmueve.
Estoy profundamente agradecida a todos mis alumnos que detienen el tiempo de sus vidas externas, para ingresar juntos en este Gran Corazón que respira al unísono.
Algunos viajan 70 kilómetros para llegar, y lo hacen con lluvia, como la de ayer. Otros, vienen del fin del mundo, de Río Gallegos, para compartir este encuentro sencillo entre almas afines.

Bodhisattvas , bajemos al valle y sostengamos la mano de quien sufre para convertir esta meditación, en acción pura,para el cese del sufrimiento del mundo.
Gracias a Moni y Gabriel, María, Fabiana, Alberto, Carlos y Nora,Rosana, Emilio, Moni y Gusti, Manu, Patricia, Silvia, Nati, Maju, Tori y Wallace...y a todos los que no pueden venir por alguna razón, a todos ustedes que están muy cerca... sintonizando el silencio compasivo.
Adriana
Comentarios
Un abrazo muy fuerte, Susana
abrazos radiantes
adri
Es algo similar a lo que sucede en algunos eventos masivos como los conciertos. La mayoría de la gente sale de un concierto altamente energizada y por lo general se lo atribuye a la música cuando en realidad se debe a la sintonía mental de los asistentes.
En la meditación sucede algo similar.
Estoy convencido que al meditar se puede cambiar al mundo, ¿por qué? porque al meditar cambiamos cada uno de los que lo hacemos.
Sería estupendo que mucha gente nos pudieramos reunir para meditar todos juntos, pero ¿no está ya sucediendo esto realmente?
Cada vez que nos sentamos a meditar, ya sea solos o en grupo, hay mucha gente en el mundo que lo está haciendo en ese preciso momento.
La energía mental no tiene límites, lo abarca todo, está en todas partes.
Hace unos tiempo nuestro guía en el grupo zen al que asisto ocasionalmente salió de vacaciones y alguien tuvo la maravillosa idea de que todos nos sentáramos a meditar en nuestras casas a la misma hora en la que solemos reunirnos.
Así lo hicimos y en algún momento durante la meditación pensaba yo en el resto del grupo que meditaba en ese momento. Pude sentir el cambio de energía, por primera vez me di cuenta de que la energía mental era diferente cuando meditaba sólo y cuando asistía al grupo. Pero entonces, al meditar sólo pero pensar en el grupo, la energía cambió. Me sentí como si estuviera en el grupo.
Desde entonces, cuando medito en la soledad de mi pequeño estudio antes del amanecer en ocasiones pienso en toda la gente que está meditando justo en ese momento en alguna parte del mundo y siento esa energía de la mente universal.