El adentro.
Mientras espero en la sala, por mi hermana, me sumerjo dentro de mí misma. Este estado de interiorización profunda, me permite nadar sobre el estrés, que producen los estudios y tratamientos médicos. Es posible detener la liberación de hormonas estresoras ,tan sólo centrando la atención en tu respiración. Respiro, una y otra vez, profunda y lentamente.Estoy sola, aunque las enfermeras pasan cerrando las puertas a mi izquierda. Se escuchan las noticias del tsunami en Japón,los comentarios de un médico, que atraviesa el pasillo. Ruido metálico, pasos, voces lejanas . Cada vez más adentro, mi atención plena, me lleva a la interioridad del instante , como una puerta abierta de par en par. Mi voz comienza a pronunciar casi imperceptible, audible, sólo para mis sentidos, un sonido monótono.El ritmo sagrado de una melodía, que cala profundo en esa vastedad diáfana ,de la que soy ahora peregrina. En unos instantes, no hay sonidos externos, ni pensamientos. Mi espíritu, flota libre,...