Abro los ojos y lentamente, me convierto en la mujer de mis sueños. La que habita mi piel ,hace casi 45 años. El agua en mi rostro ,me despeja de la pereza, que suele salpicarme los pies, cuando niego una búsqueda. Por ello , la mañana ,es el mejor momento, para comenzar a habitarme y comenzar mi vida. Hace tiempo que no estoy sola, la fuerza de un hombre me acompaña. He descubierto, con el paso de los años, que mis hombres ,son mis fieles guardianes y ante mis caídas, puedo dejarme alzar y abrazar por esos cuerpos, firmes y templados por su hombría, como una princesa frágil,que ha perdido el corazón cristalino. Soy la madre imperfecta y audaz, que trepa una montaña rusa y luego teme por el vértigo de su caída veloz. Soy el cuerpo labrado por mi amado, por mis hijos ,abriendo el paso ,de mi divina conexión con la vida , hecha parto, nacimiento y separación. Soy un abrazo infinito que define los cuerpos ,que han sido labrados, en un instante de pasión. La mujer que h...