Llevar la espiritualidad en el corazón mismo de la Vida. Ramiro Calle.
Tengo el privilegio de ser amigo de Ramiro Calle desde hace años. En mis estanterías hay cerca de 60 de sus más de 200 obras publicadas, que me han enseñado y me han acompañado, y en las que he buscado y encontrado refugio. En dos de ellas he colaborado como co-autor, con gran alegría y disfrute. Ramiro me introdujo en la práctica del hatha yoga un día de julio de 2005. Desde entonces he seguido con asiduidad sus clases, en el centro de Shadak, abierto desde los primeros años setenta. He disfrutado en particular la silenciosa clase de los sábados, que dura hora y media. Cada vez que he acudido al centro (no exagero), Ramiro me ha recibido como si fuera el alumno más importante. He podido comprobar que este es el trato con todos sus alumnos: cercano, cariñoso, amable, sumamente amoroso. Ramiro hace buena la práctica de que la amistad es uno de los regalos más hermosos de los que podemos disfrutar en esta vida, y la inspiración siempre le encuentra trabajando: en sus libros, en sus conf...