Lavarnos los dientes de manera natural.
Un poco de pasta de dientes . Y sólo un poco, la mayoría de gente pone demasiada. Es más importante el tiempo y la forma en que frotas que la cantidad de pasta que se pone. Hay que frotar de arriba a abajo con suavidad y pasando también por las encías, masajeándolas y durante no más de dos minutos, para no dañar el esmalte. El movimiento lateral o rotativo daña más el esmalte. Una pizca de arcilla blanca o verde . La arcilla lava en profundidad las encías y las suaviza. También blanquea (especialmente la blanca) los dientes y tiene propiedades antisépticas. Además contiene oligoelementos que intervienen en la formación y conservación de los dientes. Una pizca de sal (si puede ser del himalaya) . La sal ayuda a arrastrar la suciedad y la apelotona en pequeños grumos. También ayuda a desinflamar. En los templos zen de Japón los monjes se lavan los dientes con los dedos y sal. Las cantidades siempre pequeñas, siempre es mejor utilizar poco pero con frecuencia que mucho de golpe. E...