Transfigurados por la fe.
Desde muy chica, intentaba transmitir este don ,que sin saberlo había crecido en mí, la fe . Era una fe luminosa, que me abría las puertas de un reino cercano, transfigurado, por lo divino en la tierra. Era como si mis ojos, pudieran ver más allá de las apariencias y profundizar, naturalmente con el Ojo del Espíritu, en cada objeto de la realidad, en cada persona que vivía junto a mí. Todo a nuestro alrededor cambia y tambien nuestra fe, apenas discernible – pequeña como un grano de mostaza-, como decía Jesús (Lucas 17,6). La fe es como el movimiento del mar, a veces es potente y jamás duda de su fuerza y expansión. Por momentos es más suave, y la duda puede quebrantarla, como a una hoja seca, al opacarla y oscurecerla. Pero ese movimiento de la fe ,es la expresión viva del hombre, de una comunidad que vive entre el cielo y la tierra , buscando crecer en el equilibrio de ambos mundos, el de la materia y el espíritu. Cuando caminamos por la vida, esta fe se con...