Caminamos sin rumbo. Caminamos por caminos ya trazados por otros. Recorremos el mismo lugar sombrío y angustiante, sin entender porqué hemos sufrido. Y esta culpa ,que no podemos abandonar, por llevarla atada a nuestra cintura ,como una piedra tan pesada que impide nuestra libertad. Desde muy niña, supe, que a esta libertad , me debía para siempre. Libertad que no me impidió amar , casarme, tener hijos, trabajar de lo que amo, estudiar incansablemente, aprender de mis maestros, respetar a mis padres, respetar a los ancianos y cuidar de los enfermos. Esa adorada libertad, está tan adentro, que nadie la puede ver, ni tocar. Aunque te hayas sentido prisionero, del peor de los tormentos, de la relación más dolorosa ,de la enfermedad más invalidante ...no temas...confía en tu instinto , para escapar lejos de todo sometimiento, maltrato, odio, ignorancia, hambre , injusticia, desamor, enfermedad. Levántate y camina, sobre tus propios pasos y comienza a amar , entregándote a quien mere...