El pálido punto azul donde vivimos.
Sabernos pequeños, pero responsables es la gran enseñanza de todo camino espiritual. La conciencia de nuestra pequeñez nos dará el conocimiento y la medida de todas las cosas. Nada podemos aprender de nuestra arrogancia de sabernos omnipotentes, infalibles y vanidosos. En el polo opuesto, tampoco sabremos caminar hacia el interior, si no apreciamos nuestros dones y potencialidades, y no nos apropiamos de nuestra conciencia para obrar en el mundo. Esa pequeñez, es la clara conciencia de ser tan sólo una semilla de luz, sembrada en el interior de la oscuridad de la tierra ,que crece por debajo de todas las acciones arrogantes y poderosas de nuestro ego, que vive en la dualidad , creyéndose dueño y señor de un universo que desconoce, ya que en su limitada visión, no podrá si quiera pensar en esta inmensidad, en la que simplemente flotamos desprotegidos. Esa diminuta semilla de luz que crece en la oscuridad,es el SER que desconocemos, pero del que nos volvemos concientes al mirar hacia ...