Al entrar en la Catedral de Chartres, (siglo XIII) por la entrada occidental, te encontrarás caminando en dirección y al interior del Laberinto del Peregrino. El Laberinto está trazado en piedra negra sobre el piso de la nave de la Catedral, bajo la Ventana Rosa, cuyo diámetro refleja exactamente. Durante la Edad Media los peregrinos pobres, que no tenían la posibilidad de ir a Jerusalén, transitaban una imaginaria “peregrinación” de rodillas, recorriendo todas las vueltas y giros del laberinto dentro de propia catedral. En Chartres, como en muchas de las catedrales europeas en las cuales se encontraron diseños similares, este mandala espiritual adquirió un gran significado dentro de la devoción del laicado. Muchas generaciones experimentaron el gozo de arribar al centro del laberinto luego de muchas dudas y tentaciones. Si trazas el diagrama del laberinto con tu dedo, comenzarás a comprender por que John Main consideraba a la meditación no solamente un método de oración, sino una ...
Comentarios
Hermoso.
A veces me gusta escribir instantáneas poéticas de aquello que vivo a través de mis ojos. Por cierto tu mirada de lector enriquece esa pregunta que nos hacemos a diario cuando vivimos buscando la belleza debajo de las hojas secas de los árboles, en la arruga rosada de un rostro, en la quietud de las horas del hastío... La aparición de la belleza es un diálogo entre dos realidades que no tienen palabra para manifestarse.
Un abrazo mágico
Adriana