Dialogar con nuestro cuerpo




Si la retención muscular llega a hacerse habitual, se convierte en contracciones espásticas crónicas de la musculatura. Estos espasmos se vuelven automáticos, inconscientes; no pueden ser relajados voluntariamente; persisten aún al dormir. La supresión se ha convertido en represión. Los sentimientos y recuerdos olvidados permanecen adormecidos aunque intactos bajo la forma de impulsos de la acción congelados en los músculos y la totalidad de estos espasmos musculares crónicos constituye un sistema de coraza muscular que nos defiende contra los estímulos del exterior, pero también contra los estímulos del interior.
Así, la coraza muscular es el aspecto físico y la coraza caracterial es el aspecto psíquico de nuestro sistema de defensa. Uno es completamente inseparable del otro.


Reich identificó siete segmentos primordiales de la coraza, el ocular, el oral, el del cuello, el torácico (incluidos los brazos), el diafragmático, el abdominal y el pélvico (incluidas las piernas).La relación con el sistema de los siete chakras es desarrollada en detalle en nuestros cursos de Perfeccionamiento en Yoga Terapéutico de la Escuela Virtual Taitoku.
Cada segmento es un anillo o cinturón de tensión que circunda el cuerpo y que también afecta los órganos internos subyacentes. La relativa independencia de estos segmentos se observa en el hecho de que toda actividad emocional o bioenergética en una parte de un segmento tenderá a influir en sus otras partes, mientras que los segmentos adyacentes a menudo mostrarán signos de incremento del acorazamiento o la resistencia, como una reacción defensiva a la presión que ejerce la energía liberada, la cual está tratando de abrirse paso.
Liberaciones emocionales profundas, convulsivas y hasta recuerdos reprimidos en las edades más tempranas, emergen espontáneamente , sin esfuerzo especial, simplemente como un subproducto del ablandamiento continuo de las resistencias. La energía, que fluye libremente al haber sido liberada, se introduce en los bloqueos que aún quedan, facilitando su relajación y poniendo en movimiento un proceso de disolución espontánea de acorazamiento que, finalmente, penetra hasta los niveles más profundos del funcionamiento biológico.Y aquí grandes oleadas de energía comienzan a sensibilizar al alumno abriéndose así el camino para el desarrollo pleno de la conciencia organísmica,de mi cuerpo ligado al sentir, al pensar y al actuar en sintonía.
Adriana Paoletta
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