jueves, 22 de octubre de 2009

Ramiro Calle.“Yo no soy ningún gurú”


El sábado pasado concluimos el ciclo de Seminarios de Perfeccionamiento en Ashtanga Yoga Terapéutico. La meditación final, que guié ,me permitió contar con la presencia de mi propio "maestro", Miguel Angel Carrara, que fue también compañero de estudios del Instructorado de Yoga de la Universidad del Salvador.

Cuando concluimos la meditación yo estaba muy conmovida por el cierre de este bello ciclo y me desarmé por completo en una oleada de emoción, que expresaba el amor que sentía por aquellas personas queme rodeaban. Tan pequeña me sentí en ese mar de amor, que lloré como una niña frente al Gran Misterio de la Existencia. A mi derecha, Miguel Angel, decía: -en la Era de acuario, el crecimiento es espiralado,ya no necesitamos un maestro, allá a los lejos, como en la era de Piscis , que nos enseñe qué hacer, sino ser acompañados amorosamente en este camino de aprendizaje, en donde los roles son intercambiables.Hoy seré yo tu guía y mañana serás tu quien acompañe mi viaje.-

La visión de Ramiro Calle en esta entrevista que les traigo, es la que abrazo. Sólo "los simples de espíritu" pueden renunciar a los títulos,que pretenden idolatrar el poder espiritual, que está en cada una de las almas latiendo al unísono en esta tierra.

No puedo saber lo que la vida me entregará a través de sus manos misteriosas,solo puedo estar a sus pies aprendiendo con humildad de cada instante que respiro.

Adriana Paoletta


Lleva más de 30 años impartiendo clases de yoga a lo más granado de

la sociedad española. Sin embargo, reniega de la figura de guía espiritual

de la que tanto dependen las celebridades de Hollywood. Ramiro Calle

(1943, Madrid), heredó de su madre el gusto por la escritura (lleva publicados

más de 170 libros, la mayoría sobre yoga, y las novelas “El faquir”,

“El derviche” y “Govinda”) y una profunda inquietud espiritual

(“Tenía todos los interrogantes de la vida palpitando en mí”). A los 15 años

comenzó a investigar acerca del yoga en una España poco permeable a tales

enseñanzas. Primero estudió por correspondencia con maestros hindúes y,

más tarde, viajando a sus escuelas en La India (ya lleva 59 viajes).

Sufrió censuras y desprecios, pero el tiempo le ha dado la razón.

En los 70, cuando abrió su escuela, le llamaban loco o visionario.

Hoy ya han pasado por ella 300.000 personas.

Pregunta. No debía ser fácil abogar por el yoga en los alrededores de

la transición...

Respuesta. La gente no sabía nada y las instituciones lo boicoteaban.

Un día, salimos con una unidad movil de RNE a preguntar qué era

el yoga y hubo uno que contesto que era un jugador de fútbol.

P. ¿Por qué esta atracción de los occidentales hacia todo lo oriental?

R. Necesitamos una psicología práctica del sosiego. Poder conectar

con una filosofía real de la serenidad. No cabe duda de que en Oriente,

y principalmente en La India, han florecido los métodos para

conquistar esa paz interior.

P. ¿Qué es el yoga?

R. Hay que enfocarlo como un método de mejoramiento humano.

La rigidez equivale a la muerte, la flexibilidad y la
elasticidad que confiere el yoga, a la vida

El trabajo sobre el cuerpo es tan importante como

el trabajo sobre la mente. El yoga atañe a varios conceptos: alimentación,

respiración, descanso, sueño e impresiones mentales positivas.

P. ¿Aún nos da pudor admitir que practicamos yoga?

R. Varios presidentes de bancos a los que he dado clase me han

pedido previamente que no dé nombres.
Son prejuicios absurdos y es increíble

que hoy en día persistan. Hay un cierto miedo a que piensen que somos pájaros raros.

P. ¿Qué opina de los modernos gurús?

R. Son una lacra, unos egomaníacos. Uno tiene que poner a prueba a su maestro.

La gente se mete en sitios cerrando los ojos y con obediencia ciega

y salen horrorizados. Se privan del yoga de por vida. Lo de los gurús es terrible.

El ser humano nace libre y pretende ser esclavo. El verdadero gurú te hace

libre y te convierte en tu propio gurú, en tu propio maestro.

P. Si usted no es un gurú... ¿Qué es?

R. Yo soy un instructor de yoga. Me molesta hasta que me llamen maestro.

No hay que confundir al mensajero con el mensaje.

El yoga dice que tienes que tienes que

labrarte tu propio camino, no buscar quien te guíe.

De todos modos, cada discípulo

va a tener el maestro que se merece.

VIA ELMUNDO.ES

Foto:pintura de Thomas Merton

4 comentarios:

Pedro dijo...

La sabiduría de los más sabios vuelve a hacerse patente.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Adri querida, no creo q no ncesitemos maestros, si dejarlos y o retomarlos, porq somos presa a veces de instintos q vienen para encarcelarnos rebelarnos frente a ellos.Siempre y cuando estos maestros nos den la libertad suficiente para discernir ..., podemos tomarlos. gra

Adriana Paoletta dijo...

Gracias Pedro por expresarlo tan simple y bellamente!
Un abrazo de luz
Adri

Adriana Paoletta dijo...

Es verdad Gra, solo saber que ante nuestra vulnerabilidad tenemos a nuestro lado a quién tomar de la mano o mirar a los ojos para sabernos vivos!

Un abrazo de amor
adri