martes, 12 de mayo de 2015

Mis 10 claves para meditar en Revista Susana de Mayo.


La practica de la meditación tiene miles de años, pero hoy la ciencia confirmo lo que muchos maestros ya sabían. Cesar el flujo incesante de pensamientos y conectarnos con lo mas profundo de nuestro ser evita enfermedades y alivia malestares, mejorando nuestra calidad de vida y la de de quienes nos rodean.  

Si quieres enterarte mas acerca de esta nota , en la revista de Susana, mes de Mayo, continuaras acercándote a esta disciplina de liberación.

Clases de meditación con la Lic. Adriana Poaletta Miercoles 20 hs San Blas 3060 1 piso A. 54 9 11 58002600

martes, 31 de marzo de 2015

Personas tóxicas: Cómo reconocerlas. La gente nociva existe y provoca daño a los demás.

Equipo de voluntarios de CRIANZA, YOGA TERAPEUTICO y COCINA TERAPEUTICA, para la PREVENCION DE la desnutricion infantil. 
“La crueldad es un tirano sostenido sólo por el miedo.”-William   Shakespeare 
Estas personas ponen barreras de todo tipo a los esfuerzos y logros  en nuestra vida. La raíz de su comportamiento son los celos o envidia y la frustración. La falta de amor propio los bloquea para sentir empatía , compasión, amor o buena disposición hacia los demás. Nunca está demás conocer su modus operandi, para sobrevivir a su encuentro.
“La crueldad, como cualquier otro vicio, no requiere ningún motivo para ser practicada, apenas oportunidad.”   -George Eliot
En el siguiente artículo, escrito por  Loreley Gaffoglio, profundiza en el tema
El que destila un odio visceral y se regodea con la humillación del otro, el que avasalla al semejante, el que busca manipular con mentiras, el que agrede innecesariamente y desvaloriza al otro para sentirse bien él, el que daña con intención sin jamás proponer una reparación, el que incomoda con sus imposturas, el envidioso de todo lo ajeno y el que urde los problemas para acercar luego sus soluciones.

La nómina de personas dañinas la completan el autodestructivo, el narcisista patológico, el perverso, el violento impenitente y el estafador. Se sabe que de seres nocivos está lleno el mundo, ya lo poetizó Antonio Machado con su “mala gente que camina y va apestando la tierra”, pero ¿existe realmente la gente “tóxica”? ¿O el término, por descalificador y estigmatizante, se lo reserva sólo a Adolph Hitler o a Ben Laden?
Las neurociencias dicen que sí, que la gente “tóxica” -encarnada por aquellos seres rapaces que inexorablemente perturban el bienestar ajeno y vampirizan al semejante- existe. Y endilgan a fallas químicas la irrigación de esa toxicidad. Sus conductas se traducen en patologías, y la coexistencia con ellos resulta imposible.
En el psicoanálisis y la psicología, la literatura está dividida. No obstante, ambas se inclinan por los vínculos y comportamientos “tóxicos” más que por las personas, ya que lo que es “tóxico” para unos puede ser perfectamente aceptado por otros. En todo caso, se trata de una percepción subjetiva, dicen.
Si bien no existe una cofradía donde se imponga la toxicidad, al hurgar en los perfiles nocivos, sin duda que algunos políticos -aquellos que sólo buscan ser escuchados y prometen lo que saben que jamás van a cumplir- podrían encajar en ese estereotipo. Y, dentro de las relaciones de poder, tampoco los jefes desconcertantes, impredecibles o arbitrarios -los seudoemperadores de la verdad, incapaces de encomiar méritos o esfuerzos- se escapan indemnes a la toxicidad.
Tipos de “encuentro”
“Quien mejor se ha dedicado a este tema en la historia de la filosofía es Baruch Spinoza”, apunta el filósofo Tomás Abraham. “El habla de encuentros que potencian nuestras energías y nos dan alegría y los que las disminuyen y producen tristeza. Cuando dos cuerpos se convienen entre sí, multiplican su potencia. Y cuando no lo hacen se produce un mal encuentro, semejante a una especie de envenenamiento”, explica.
Pero Abraham pone un freno, al aclarar que “pensar las relaciones humanas en términos de toxicidad deriva de las teorías degenerativas de la psiquiatría racista del siglo XIX”.
Investigadora de la vida cotidiana a través de la enjundia filosófica, Roxana Kreimer es asertiva respecto de esa categoría, popularizada por la norteamericana Lilian Glass, en su best seller Toxic people (Gente tóxica). Allí advierte que nadie es “ciento por ciento sano, ni física ni psicológicamente; por eso, es importante atender los patrones caracterológicos y sus efectos”, observa Glass. Su libro cuenta hace meses con una versión local, escrita por Bernardo Stamateas.
“Los comportamientos destructivos son tolerados si aparecen de manera esporádica. Pero cuando se repiten con frecuencia contaminan las relaciones interpersonales”, completa Kreimer.
“Confucio decía que si uno se topa con gente buena, debe tratar de imitarla, y si uno se topa con gente mala, debe examinarse a sí mismo”, añade. Y caracteriza a la gente “tóxica” “por su falta absoluta de empatía con el otro”. En ese grupo, incluye a los manipuladores, que se valen de la asimetría de la información para torcer destinos, y a líderes como George Bush, que buscan la adhesión a sus “decisiones impopulares presentándolas como necesarias”.
¿Qué sucede con los pesimistas consuetudinarios? Según Abraham, pueden ser “más lúcidos, inteligentes y valientes que toda esa pavada de la buena onda”. Para Kreimer, la negatividad en demasía termina siendo contagiosa.
Diana Cohen Agrest habla de “los vínculos destructivos de los que hay que huir”. Pero advierte sobre la estigmatización y la capacidad de cambio de las personas. “Los seres humanos -dice- no somos de una vez y para siempre. Estamos en constante proceso de construcción. El nombre definitivo es el del epitafio, pues sólo allí adquirimos una identidad definitiva. Mientras vivimos, se puede dejar de ser ‘tóxico’, como también se pueden adquirir otras características. Sólo una visión demasiado pesimista del ser humano lo condena a ser de una vez y para siempre.”
El filósofo Santiago Kovadloff confiesa cruzarse a menudo con este tipo de personas y rogar que en ese instante alguien en el teléfono lo libere de la situación. “Pongo el acento en los vínculos más que en las personas, porque el significado de alguien depende primordialmente de quien entable una relación con él”, ejemplifica. Y se pregunta si la gente realmente se cuestiona qué es lo que uno produce en el otro. “Yo también puedo irritar y ser muy aburrido en mi vida pública”, confiesa.
Sin embargo, ubica como rasgo dominante de la toxicidad “a las personas monologadoras y autorreferenciales y a aquellos que nos aplastan”. El corolario es el tedio, el desinterés y la urgencia de alejamiento, dice. Y arremete contra los simuladores y contra aquellos vínculos cimentados a partir de una necesidad tramposa: “La de no relacionarse realmente”.
Claves para evitarlos
– Las personas “tóxicas” influyen en la salud tanto física como psíquica del otro. Por eso es clave identificar los síntomas que una compañía nociva produce.
– A esas personas se las controla quitándoles su poder, escapando de ellas o no permitiéndoles acceso a nuestra intimidad.
– Si se debe convivir con ellas, en la familia o en el trabajo, hay que abstraerse mentalmente de su presencia y acciones.
– Cuando surge un comentario o comportamiento “tóxico”, simular que uno le presta atención cuando, en realidad, se esfuerza por desoírlo.
– Al “tóxico” se lo neutraliza con amabilidad. Su afán por lastimar con comentarios o actos desagradables resulta estéril si él percibe que carece de efecto.
– Focalizarse en las cosas positivas que uno tiene en la vida cuando se está cerca de una persona “tóxica”. Es un ardid efectivo para superar los malos momentos.
– Si no es posible evitarlos, adquiera un identificador de llamadas y reduzca al mínimo el contacto personal con ellos.
– La actitud positiva es siempre una elección. Prepárese mentalmente para estar bien y contrarrestar así las actitudes “tóxicas”.
– Si una persona “tóxica” forma parte de su equipo de trabajo, establezca de antemano y claramente las reglas de convivencia. Si se trata de su jefe, hágale saber que usted y su equipo pierden eficiencia frente a comportamientos negativos. Y póngale ejemplos.
– Si el “tóxico” no es alertado sobre su toxicidad, la extenderá en el ambiente. No deje pasar por alto esas actitudes y convérselo inmediatamente con él.
– Ejercite su propia autocrítica y revise con asiduidad qué tipo de actitudes y comportamientos tiene usted para con los demás. Usted también puede ser “tóxico” para otros. La regla es simple: no les haga a los demás lo que no desea que le hagan a usted.
 Fuente:Lanacion.com.ar

lunes, 23 de marzo de 2015

¿Amar para siempre o amar condicionalmente?

El amor es un concepto universal relativo a la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista (artísticocientífico,filosóficoreligioso). De manera habitual, y fundamentalmente en Occidente, se interpreta como un sentimiento relacionado con el afecto y el apego, y resultante y productor de una serie de actitudesemociones y experiencias. En el contexto filosófico, el amor es una virtud que representa todo el afecto, la bondad y la compasión del ser humano. También puede describirse como acciones dirigidas hacia otros y basadas en la compasión, o bien como acciones dirigidas hacia otros (o hacia uno mismo) y basadas en el afecto.
En español, la palabra amor (del latínamor, -ōris) abarca una gran cantidad de sentimientos diferentes, desde el deseo pasional y de intimidad del amor romántico hasta la proximidad emocional asexual del amor familiar y el amor platónico,2 y hasta la profunda devoción o unidad del amor religioso.3 En este último terreno, trasciende del sentimiento y pasa a considerarse la manifestación de un estado del alma o de la mente, identificada en algunas religiones con Dios mismo o con la fuerza que mantiene unido el universo.
Las emociones asociadas al amor pueden ser extremadamente poderosas, llegando con frecuencia a ser irresistibles. El amor en sus diversas formas actúa como importante facilitador de las relaciones interpersonales y, debido a su importancia psicológica central, es uno de los temas más frecuentes en las artes creativas (cine, literatura, música).
Desde el punto de vista de la ciencia, lo que conocemos como amor parece ser un estado evolucionado del primitivo instinto de supervivencia, que mantenía a los seres humanos unidos y heroicos ante las amenazas y facilitaba la continuación de la especie mediante la reproducción.4
La diversidad de usos y significados y la complejidad de los sentimientos que abarca hacen que el amor sea especialmente difícil de definir de un modo consistente, aunque, básicamente, el amor es interpretado de dos formas: bajo una concepción altruista, basada en la compasión y la colaboración, y bajo otra egoísta, basada en el interés individual y la rivalidad. El egoísmo suele estar relacionado con el cuerpo y el mundo material; el altruismo, con el alma y el mundo espiritual. Ambos son, según la ciencia actual, expresiones de procesos cerebrales que la evolución proporcionó al ser humano; la idea del alma, o de algo parecido al alma, probablemente apareció hace entre un millón y varios cientos de miles de años.5
A menudo, sucede que individuos, grupos humanos o empresas disfrazan su comportamiento egoísta de altruismo; es lo que conocemos como hipocresía, y encontramos numerosos ejemplos de dicho comportamiento en la publicidad
Los seres humanos podemos desarrollar en esencia dos tipos de actitudes: bajo una de ellas somos altruistas y colaboradores, y bajo la otra somos egoístas y competidores. Existen personas totalmente polarizadas hacia una de las dos actitudes por voluntad propia; por ejemplo, los monjes budistas están totalmente volcados hacia el altruismo, y los practicantes del objetivismo, hacia el egoísmo. Y también existen personas que combinan ambas formas de ser, comportándose, unas veces, de forma altruista y colaboradora, otras, de forma egoísta y competitiva, y otras, de forma parcialmente altruista y competitiva. En algunas partes del mundo predomina el altruismo (Tíbet), de modo que el egoísmo se ve en general como algo negativo. Y existen grupos humanos donde sucede lo contrario. Todas las guerras de la historia nacieron del egoísmo por parte de, al menos, uno de los dos bandos; todas las situaciones conflictivas del ser humano proceden del egoísmo.
Fuente Wiki.
Clase de Yoga y meditacion consultas@taitoku.com.ar

lunes, 16 de marzo de 2015

Parsvottanasana con columpios y kuruntas. Ashtanga Yoga Terapéutico.





Para la salud de tu columna nada mejor que usar columpios par mantener en eje tus caderas y mejorar el dolor lumbar o dolor sacroiliaco.

Clases grupales o sesiones terapéuticas individuales con la Lic. Paoletta consultas@taitoku.com.ar

domingo, 15 de marzo de 2015

Relatos salvajes. Cuando la violencia es la respuesta.




En casa amamos el cine. Estudiamos guión y critica cinematográfica en Filosofía y Letras y otros centros junto a mi marido. Ayer después de varios meses vimos con nuestros hijos adolescentes, el film Relatos salvajes, de Damian Szifron. 

No dudamos en que fue entretenida, se pasó volando, como buen cine de entretenimiento. Pero qué sabor mas amargo nos quedó y qué desilusión!



La pregunta era: "el cine y en particular el cine argentino, ¿nos ayudan con estos relatos?"

Parte de nuestra sociedad está atravesada por un "relato" que nos genera la peor de las respuestas humanas, la VIOLENCIA. Violencia por la impotencia de un sistema que no cuida a sus ciudadanos, una justicia en la que el ladrón es el vivo y el trabajador, el servidor indigno de calificar como honorable, frente al más pillo y estafador. Claro que refleja a una parte de la sociedad globalizada. No a todos nosotros.   




Desde siempre existió el pathos ,algo que afecta a los personajes, que serán arrastrados por esa historia y el ethos , la intención, aquello que se quiere decir o transmitir como mensaje final.
En el pathos, los personajes son solo marionetas arrastradas por la violencia animal, SALVAJE. En el ethos el autor deja un mensaje desesperanzador, acrítico, ya que la única salida que les propone a sus personajes es la respuesta violenta en todas sus formas.   

Cuentos que no tienen una trama, ni desenlance, ni final, cuentos que no son cuentos. Como comentaba mi marido, es más fácil hacer 6 cortos, que un buen largometraje pues no hay desarrollo de los personajes.



La brevedad de cada historia fue elegida como un método discursivo, para no profundizar en las en las causas de los comportamientos de sus personajes. Francis Ford Coppola dedicó dos horas de relato, en Apocalipse Nowpara describir el horror de la violencia como recurso. En su frase final,  Kurtz, Marlon Brando, interpretando a un general, convertido en salvaje, concluye: ¡qué horror!, ¡qué horror!  

  

Vivimos en una sociedad de comida rápida, de mensajes de 120 caracteres, de relaciones casuales, de copiar y pegar. 
El director no es un creador sino una consecuencia directa del mundo que intenta describir.   
   


El cine como séptimo arte es capaz de mostrar y sugerir a través de la imagen y el guion, una utopía sobre lo posible, lo deseado, lo que nos merecemos desde lo social y la belleza. Y el RELATO no lo sugiere en ninguno de sus personajes. Todos se casan con la Violencia, como en las primeras peliculas de Tarantino hace 20 años. 

Adriana Paoletta



sábado, 14 de marzo de 2015

Yoga en la antigua India



El octavo paso del Ashtanga Yoga nos conduce al Samádhi(«fijación», «concentración») es el resultado último y la
culminación de todos los esfuerzos y técnicas espirituales del meditador.
Cuando la mente «se absorbe» en el «objeto» en que se ha fijado, alcanza
el samadhi, o fijación total del psiquismo en el objeto: «Cuando esta
misma (meditación) asume como única forma la del objeto de meditación,
quedando como privada de naturaleza propia, entonces se da el entasis
» (Yoga-Sutra, III, 3).

Para Fernando Tola y Carmen Dragonetti:

«En virtud del "monoideismo" que la concentración trae consigo las funciones
de la mente cesan, no se dan ni ideas ni raciocinios ni sentimientos ni
voliciones, ni recuerdos; los sentidos dejan de funcionar y los olores, los sabores,
las formas desaparecen; el mundo externo deja de afectar al individuo,
no llega a él,
 fia sido eliminado; uno mismo deja de percibirse, de sentirse,
de vivirse: el individuo está completamente calmo, sereno, impasible,
inalterable, solo frente al objeto que brilla ante él con una presencia extraordinaria.
Un instante más y el mismo objeto desaparece y el individuo se
sume en un estado de vaciedad y aislamiento total y absoluto» .


En la literatura yóguica hallamos diversas modalidades de fases de la
concentración suprema: una se alcanza fijando la mente en un punto del
espacio o en una idea (samádhi «con soporte»); otra en que la mente permanece
aislada, sin reparar en ningún objeto (samádhi «sin soporte»),
 y
que se considera superior al primero. Según Vivekananda, cuando llega a
este estado supraconsciente, el practicante obtiene un conocimiento más
allá del razonamiento, el conocimiento metafísico y trascendental; conoce
la verdad última, y queda, pues, realmente iluminado .

TIPOS DE YOGA

El Yoga de Patañjali constituye el yoga clásico: un conjunto de reglas
prácticas y de realizaciones muy circunscritas a los principios metafísicos
del Sámkhya, como ya hemos visto. No obstante, existen otras formas del
yoga.
El denominado mantra-yoga, es un sistema relacionado con la utilización
del sonido. Según Feuerstein:



«El mantra yoga es el camino que conduce al Absoluto indiferenciado por
medio del vehículo de la vibración sónica. Su objetivo esunificar la conciencia
por medio de la recitación y contemplación de sonidos numinosos denominados
mantras» .

Las obras tántricas ofrecen una explicación esotérica de la palabra
mantra . Relacionan sus dos sílabas la raíz verbal man y el sufijo tra
con las palabras mañana («pensar») y trana («salvar»).
 Así pues, el
mantra es una forma de pensamiento cargada de poder que sirve como
instrumento de salvación espiritual o liberación. Para el lamaAnagarika
Govinda:


"El mantra no puede dar poder más que a aquél que es consciente de su
esencia, al que conoce sus modos de aplicación, al que sabe que es el
medio idóneo de despertar a las fuerzas que duermen dentro de sí mismo,
por medio de las cuales puede estar en disposición de actuar sobre su propio
destino y sobre lo que le rodea» .

El mantra-yoga surgió con el auge del tantrismo, hace aproximadamente
dos mil años. En épocas posteriores, evolucionó un enfoque yóguico
independiente que constaba de numerosos elementos rituales. Este
completo sistema queda destacado en obras sánscritas como elMantra-
Yoga-Samhitá (Compendio de Mantra Yoga) y en el Mantra-Mahodadhi
(Océano de mantras).


El raja-yoga es la forma trascendente del Yoga. Utiliza en realidad
todas las formas del Yoga y se considera generalmente la meta superior
de éstas. Según Ouspensky:

«El Raja-Yoga tiene en relación con el mundo psíquico del hombre, con
su auto-conciencia, el mismo significado que el Hatha-Yoga tiene en relación
con el mundo físico. El Hatha-Yoga es el Yoga del dominio del cuerpo, del
control sobre el cuerpo y sus funciones; el Raja-Yoga es el Yoga del dominio
de la auto-conciencia Ilusoria y falsa del hombre y del control sobre la conciencia.
El Raja-Yoga enseña al hombre lo que constituye la base de la filosofía
del mundo entero: el conocimiento de sí mismo» 

Para Vivekananda:

«La ciencia del raya yoga se propone darnos tales medios de observación
de los estados internos. El instrumento requerido para ello es la mente
misma. El poder de la atención, debidamente guiado, y dirigido hacia el
mundo interior, analizará la mente y nos mostrará diversos hechos. Los poderes
de la mente son como rayos dispersos; cuando se concentran iluminan.
Este es nuestro único medio de acceder al conocimiento» .

El yoga más conocido en occidente hoy en día es el Hatha-yoga. La
palabra Hatha se traduce por «vigoroso» o «fuerza» y se refiere a aquella
rama del yoga que trata de obtener la autotransformación y la autotrascendencia
a través de una intensa purificación física y el fortalecimiento
propio.

El hatha-yoga era en su origen una disciplina del raja-yoga, tal y como
lo había enseñado Patañjali, por la cual se ponían en funcionamiento los
centros de energía psíquica (chakras) para hacer emerger la energía psicoespiritual
(kundalini) a grados más altos de conciencia. Sus prácticas
más relevantes son los asana (posturas corporales) y el pránáyáma, el
dominio de las corrientes del prána. Su principal objetivo es reunir el ha
(hálito solar, denominado prána) con el tha (hálito lunar, llamado apana)
.
Así el practicante consigue fuerzas espirituales y la Kundalini inicia su ascenso
por los seis centros de energía psíquica .

Otro tipo de yoga es el denominado bhakti-yoga. Este yoga es esencialmente
el yoga del amor y de la devoción, cristalizado en la Bhagavad-
Gitá
 como un añadido a los yogas karma y jñána. Utiliza esencialmente las
técnicas de acción sobre la conciencia basadas en el desarrollo de la afectividad,
para obtener el acceso al plano superior de la conciencia. Entre
ellas está la práctica de viveka (discernimiento); vimoha (no sometimiento
a los deseos); abhyasa, los ejercicios espirituales, la dirección del pensamiento
hacia Dios, 
el empleo de todas las técnicas que permiten afirmar
este tropismo (música, oración).



Otra modalidad del Yoga es el llamado karma-yoga. Éste representa la
vía de la acción, de utilizar la vida cotidiana, el propio oficio, o una disciplina
atlética, como una forma de yoga, como la propia vía para descubrir
quiénes somos.

En el karma-yoga, el practicante desarrolla métodos de trabajo en los
que el único beneficio buscado es el de la influencia de la actividad sobre
el psiquismo. En la Bhagavad-GM, V, 30, se lee:

«Aquél que dedica sus acciones a Brahmán y las ejecuta sin apego no es
manchado por el pecado, como los pétalos del loto no son tocados por el agua».

El jñána-yoga está reservado esencialmente a los intelectuales puros.
Utiliza las fuerzas del discernimiento como técnicas de acción sobre la
conciencia. Estos principios fundamentales están consignados en las Upa-
nishad.

Raramente se llega al samádhi, es decir, a la entrega, al conocimiento
trascendente, solamente con el jñána-yoga; es necesario añadir
otras disciplinas yóguicas según las tendencias profundas del discípulo.
Además de los yogas mencionados, muchos otros como laya-yoga,
kriyá-yoga, náda-yoga, siddha-yoga, tantra-yoga o kundalini-yoga, anticipan
diferentes métodos para conseguir objetivos concretos.

M. TERESA ROMÁN LÓPEZ
para saber más acerca de filosofías de India:http://www.ucm.es/BUCM/revistas/ccr/11354712/articulos/ILUR0505110211A.PDF

lunes, 9 de marzo de 2015

El cuerpo sutil.Pranamayakosha.





El Yoga tántrico aporta una lectura rica en imaginería para entender el comportamiento de la energía del prana en nuestro cuerpo sutil. Veremos como los distintos sellos o mudras en las posturas de pie y equilibrio, sumado al trabajo de bandhas actúan dinamizando la energía hacia los centros de energía o chakras dentro del Pranamaya kosha. 
Sin embargo como dice Van Lisebeth,los chakras tienen una estrecha vinculación con el cuerpo físico,vinculándose con la acción de las glándulas endócrinas y los plexos nerviosos, que a su vez influyen sobre los chakras principales.
Veremos como a través de la filosofía tántrica esta forma de concebir al hombre llegó hasta nosotros.


Diplomatura en Ashtanga terapeutico.Inicio Marzo 2015. consultas@taitoku.com.ar

jueves, 5 de marzo de 2015

Yoga : Parto NATURAL


Hace 16 años fui protagonista del momento más sublime de mi naturaleza femenina: parí en forma natural a mis mellizos Gabriel y Joaquín, de 3kg y 3,500kg.
Hace 20 años comencé a trabajar con mamás que necesitaban parir concientemente, y en un estado de equilibrio al recibir a sus hijos en una nueva familia.

El Yoga fue y será una técnica sumamente efectiva para acompañar con salud nuestro embarazo. Sus ejercicios de elongación de aductores, fuerza del suelo de la pelvis, columna y abdominales, nos ayudan en la fisiología del trabajo de parto y parto, las técnicas de energía y respiración contribuyen a la secreción de endorfinas, las sustancias analgésicas naturales contra el dolor y una preparación mental y espiritual para entender al parto como un puerta espiritual.En la foto: mi hermana Romina embarazada de Maia praticando yoga en dupla.

En este post cito las palabras de profesionales del área de la salud que apoyan todas las técnicas que utilizo en la preparación del parto conciente. (saludenfamilia.com.ar)

El estado de gestación es un periodo especial para la mujer durante el cual se manifiesta un gran número de emociones; entre ellas, ansiedad, depresión e inestabilidad emocional que influyen en que la mujer tenga partos más largos y más complicados. Durante esta etapa, la depresión puede aumentar el riesgo de efectos perinatales adversos, así como afectar el desarrollo del feto

Además el embarazo implica toda una serie de transformaciones fisiológicas, que modifican el reconocimiento físico de la mujer y generan manifestaciones clínicas consideradas como inherentes a ese estado.

PARTO NATURAL:

La expresión parto natural o parto libre es recuperar el sentido en un proceso fisiológico que ha sido suplantado por un parto medicalizado. Esto que para muchos puede ser interpretado como una cuestión de moda, implica un cambio conceptual, y una actitud que encierra una postura filosófica.

"Hablar de un parto libre o parto natural es parir sin ninguna intervención como las que habitualmente se conocen: una anestesia epidural, oxitocina, colocar un suero, etc. " explica la obstetra Roxana Polh, y agrega "el parto natural implica respetar el proceso natural biológico y fisiológico, del mismo modo que respetamos otros procesos fisiológicos, como el del sueño"

Por eso el parto natural no es simplemente un parto "sin", sino aquel que se produce gracias a la maravilla de la fisiología, y en el que los procedimientos obstétricos se aplican únicamente en caso de necesidad. Es lo opuesto al parto medicalizado, atendido por la obstetricia convencional, en el cual la tecnología sustituye la fisiología de la mujer, desvirtuando la experiencia del nacimiento, y generando riesgos innecesarios para la madre y el bebé. En el primer caso la técnica está al servicio de la naturaleza, en el segundo, la naturaleza es doblegada por la técnica. Las tasas de cesáreas en los países y hospitales que respetan los procesos naturales no suelen superar el 10%. Cuando la asistencia es de corte intervencionista, la tasa de cesáreas siempre es superior.



No es posible asistir dignamente a una mujer parturienta sin comprender la verdadera naturaleza del parto: es un acontecimiento involuntario, tanto como el sueño o el orgasmo. Todos sabemos lo que ocurre cuando uno trata de controlar o dirigir mentalmente estos procesos: simplemente no ocurren. La sola pretensión de controlar un proceso involuntario lo inhibe, y eso es lo que sucede con el parto hospitalario. Ese es el motivo por el cual cuando la mujer llega al hospital, la dilatación a menudo se estanca. Cuando el parto se inhibe, se prepara el terreno para todo tipo de procedimientos que sustituyen la función de una naturaleza que en estas condiciones, obviamente, no puede funcionar: estimulación con oxitocina, episiotomía, anestesia, fórceps, cesáreas innecesarias… se sustituye un proceso natural sofisticado y sabio por un conjunto de técnicas encaminadas a resolver los problemas a menudo creados por ella misma. Y también para someter un proceso con un ritmo propio al ritmo acelerado que establece el hospital.



"Es necesario respetar la intimidad de la mamá que va a dar a luz, su proceso interno, ese ensimismarse que le permite generar las endorfinas para poder llevar adelante su parición" indica Gisela Fosgth, y asegura "la mamá está como en otro mundo, concentrada en ese proceso interno, fisiológico, y cualquier pregunta, o interveción que la traiga de regreso a la realidad, interrumpe e inhibe ese camino".

"Por eso entender este proceso, implica asumir un cambio filosófico" explica Silvia Rollano, médica ginecóloga, quien ha pasado por las dos experiencias, y ha hecho este cambio, al comprender que es la madre la que se beneficia, así como el bebé al establecer un vínculo directo con su madre, en forma inmediata y sin intervenciones médicas que la obstaculicen.

Dice Michel Odent( creador del parto sin violencia) que de las muchas preguntas que se hacen los estudiantes de obstetricia hay una que continúa ausente de los planes de estudios.

Esa pregunta es ¿Cuáles son las condiciones idóneas para un parto fluido?
Intimidad, seguridad y apoyo emocional.



Lo mejor que podemos hacer para favorecer un proceso involuntario es conocer y crear las condiciones idóneas para que se produzca solo. Puede resultar paradójico que la única forma de "humanizar" el parto sea recapitulando el hecho de que somos una especie "mamífera". El parto es un acontecimiento instintivo, llevado a cabo por nuestro cerebro mamífero, y en el que la participación de nuestra mente racional tiene un efecto contraproducente. Lo más que se puede hacer es rendirse a la experiencia y permitir que ocurra, para lo cual el ambiente en que transcurre y la calidad humana y actitudes de los asistentes es esencial.

Ese cerebro mamífero primitivo es también nuestro cerebro emocional (sistema límbico). Es una constante en todas las especies mamíferas que la parturienta necesita una atmósfera de intimidad y recogimiento, de seguridad física y emocional, que le permita entrar en el estado de consciencia especial propio del parto. Cuando este estado de intimidad se impide, cuando una hembra mamífera se siente amenazada, o incluso indiscretamente observada, el parto se interrumpe: las hormonas del estrés inhiben las hormonas del parto.

Esto pone de relevancia la enorme importancia del estado emocional de la madre y cómo influye en él el soporte emocional y el trato que recibe, así como las condiciones y el ambiente en que transcurre el parto. La forma en que se trata a la mujer de parto puede condicionar totalmente su progreso. Por ello, las primeras recomendaciones de la OMS no se refieren a los aspectos técnicos, sino emocionales y psicológicos: Debe fomentarse una atención obstétrica crítica con la atención tecnológica al parto y respetuosa con los aspectos emocionales, psicológicos y sociales del parto.



Ambiente y entorno apropiado. 

El parto es dirigido por el cerebro mamífero (emocional), pero inhibido por el neocórtex (racional).Decía Michel Odent que es suficiente preguntar a una mujer su número de la seguridad social para que el parto se interrumpa. Debe pues evitarse todo lo que active el pensamiento racional en la mujer de parto: hablarle sin necesidad, darle órdenes o interrumpirle en su "viaje interior". También interfieren las luces, los ruidos, el frío, la prohibición de comer, la incomodidad de tener que mantener una postura determinada o estar en un lugar poco apropiado, como es el paritorio. Las condiciones necesarias para un parto fluido no difieren mucho de las condiciones idóneas para dormirse: intimidad, penumbra, silencio… todo lo que permita a la mujer ensimismarse. Dice Sheila Kitzinger que "el lugar ideal para dar a luz es el mismo que para hacer el amor".

Libertad de expresión. 



La represión de la expresión de dolor durante el parto tiene la consecuencia de reprimir la evolución del parto mismo.Beatrijs Smoulders, comadrona holandesa, afirma en su libro "Parto Seguro" (Editorial Médici), "Hace años, de una parturienta se esperaba que fuera fuerte y no dijera ni pío al dar a luz. En estos casos, el personal sanitario del hospital podía afirmar: "¡Qué bien lo hace la señora!". Mientras que la comadrona de hoy en día más bien pensaría: "¡Suelte un berrido de una vez, señora, y así como mínimo pasará algo". Sumergirse y aceptar el dolor es condición necesaria para la producción de endorfinas, "opiáceos" internos que amortiguan y modifican la percepción del dolor.

Libertad de movimientos y postura para el expulsivo. 

La posición tumbada para dilatar (enganchada al gotero y al monitor) y el potro obstétrico para el expulsivo pasarán a la historia como uno de los mayores y persistentes errores de la obstetricia.



Numerosos estudios demuestran que la posición vertical favorece el parto y la horizontal lo entorpece. En horizontal, el canal del parto se alarga y estrecha y el coxis se dirige hacia lo alto, convirtiéndose en una vía de paso más angosta para el bebé, y además cuesta arriba. En posición vertical la vagina se amplía y acorta, pero además la presión de la cabeza del bebé sobre el cuello del útero ejerce un efecto hormonal que estimula la producción interna de oxitocina, y por tanto la dilatación.La posición vertical acorta y amplía el canal del parto, permite que las articulaciones de la cadera se abran más para dar paso al bebé, facilita sus movimientos de rotación y permite que la fuerza de la gravedad le ayude en su descenso. Episiotomía y fórceps son procedimientos técnicos que sustituyen la fisiología de la mujer y la gravedad con evidentes y penosos efectos secundarios para la madre y el bebé

La mujer debe tener la libertad de dilatar y parir en la postura que más le convenga: en cuclillas, sentada en el taburete obstétrico, a cuatro patas, de lado, colgada de alguien, de pié… El instinto indica en todo momento cual es la postura idónea mediante un lenguaje infalible: la más cómoda es también la más fisiológica.

Asistencia profesional respetuosa.


Siendo la fisiología del parto tan sensible al entorno, el papel del profesional asistente es estar disponible en un discreto segundo plano, sin interferir, confiando en los recursos de la mujer para dar a luz, y aplicar los procedimientos obstétricos únicamente si hacen falta. El protagonismo del parto corresponde a la mujer.

Procedimientos naturales de abordar el dolor. 

La producción de endorfinas se favorece cuidando al máximo las condiciones en que transcurre el parto y evitando todo lo que pueda producir estrés. Actualmente la tendencia es a recurrir a formas inocuas y agradables de amortiguar el dolor: cambiar de postura, baño de agua caliente, masaje en la zona lumbar, masaje de pies, sentarse en pelota de goma …



Intimidad y tiempo para recibir y acoger al bebé.


El momento del nacimiento es un momento especial, mágico, en el que el estado hormonal propio del parto natural crea las condiciones para que produzca el vínculo madre-hijo, un vínculo que tiene consecuencias duraderas sobre esa relación, sobre la confianza de la mujer en su capacidad para amar y criar a su hijo, sobre el desarrollo emocional del bebé. El vínculo que el bebé crea con su madre es el troquel, la base de su capacidad para crear vínculos posteriores. Por ello el nacimiento medicalizado tiene consecuencias no sólo físicas, sino psicológicas y sociales. Madres y bebés deben estar juntos tras el nacimiento, y en todo momento, y no se justifica que un recién nacido sano sea apartado de su madre. Incluso los prematuros progresan mejor con el "método canguro" que con la incubadora, o al menos con un sistema mixto. La OMS recomienda iniciar la lactancia antes de abandonar la sala de partos.

Cordón umbilical: 

El respeto por la fisiología del parto implica reconocer la función del cordón umbilical, que continúa latiendo y suministrando sangre oxigenada al bebé durante varios minutos tras el nacimiento. La naturaleza no hace nada que no sea necesario, y esos minutos son el tiempo que el recién nacido necesita para comenzar a utilizar sus pulmones sin angustia ni riesgo de privación de oxígeno. El recién nacido tiene el derecho de disponer de esos minutos y de esa sangre, y con mayor motivo si ha tenido sufrimiento fetal, ya que al iniciar la respiración la sangre acude a los pulmones en detrimento del cerebro. Pinzar el cordón inmediatamente tras el nacimiento es una práctica que, a la luz de la evidencia científica, debería haber sido abandonada.

Contrariamente a lo que se piensa, parto natural no es volver al pasado, sino recuperar la capacidad y la confianza en la propia naturaleza y rendirse ante ella. Tampoco es renunciar a la tecnología, sino adjudicarle el lugar que le corresponde: las complicaciones, los casos de riesgo.Y es que las prácticas de rutina en el paritorio no son buenas ni malas, son oportunas o inoportunas. Y cuando se imponen de forma sistemática e indiscriminada a mujeres que no las necesitan son inoportunas. La evidencia científica demuestra que el parto natural no sólo es más digno para la mujer, es también el más seguro. Por ese motivo, la Organización Mundial de la Salud recomienda una calidad de atención basada en el protagonismo de la mujer y en su fisiología, y el mínimo grado de medicalización posible.

Adriana Paoletta

lunes, 2 de febrero de 2015

Regular el tono corporal



Uno de los objetivos primordiales de la eutonía es que el hombre llegue a su propia esencia, oculta por los hábitos y las exigencias del medio, recobrando la adaptabilidad de su tono muscular y devolviendo la flexibilidad perdida por efecto de fijaciones producidas en la infancia (lo cual arrastra, entre otros hitos, a una normalización del esquema corporal), hasta encontrarnos con el estado máximo de libertad que nuestra realidad biopsicosocial permite.



La actitud del profesional debe ser personal, equilibrada, observadora, receptiva y atenta, mostrando una neutralidad que respete íntegramente la personalidad del alumno. Para ser terapeuta es indispensable aprender primero a vivir la eutonía en el propio cuerpo. Desarrollar en el alumno la capacidad de observar, sin prejuicios, las reacciones que se producen en el propio cuerpo.
Pero sería un error pensar que el alumno no es el eje principal del trabajo: es él el constructor de su propio desarrollo y para ello precisa de una capacidad de observación profunda, consciente, neutral y la capacidad de buscar sin impacientarse por la llegada de un resultado concreto fijado de antemano. Él ha de ser quien recobre el equilibrio a partir de la práctica integrada en los movimientos (y la progresiva normalización, regulación e igualación del tono). Gerda Alexander

jueves, 29 de enero de 2015

El hilo primordial. Cuentos de Mamerto Menapace


El hilo primordial Autor: Mamerto Menapace, osb Editora Patria Grande, Buenos Aires, Argentina (autorizada la reproducción por la Editora Patria Grande) Agosto estaba terminando tibio. Había llovido en la ultima semana y, con el llanto de las nubes, el cielo se había despejado. Cuando se acerca septiembre, suele suceder que el viento de tierra adentro sopla suavemente y a la vez que va entibiando su aliento, logra devolver al cielo todo su azul y su luminosidad. Y aquella tarde, pasaje entre agosto y septiembre, el cielo azul se vio poblado por las finas telitas voladoras que los niños llaman Babas del Diablo. De dónde venían? Para dónde iban? Pienso que venían del territorio de los cuentos, y avanzaban hacia la tierra de los hombres. En una de esas telitas, finas y misteriosas como todo nacimiento, venia navegando una arañita. Pequeña: puro futuro e instinto. Volando tan alto, la arañita veía allá muy abajo los campos verdes recién sembrados y dispuestos en praderas. Todo parecía casi ilusión o ensueño para imaginar. Nada era preciso. Todo permitía adivinar más que conocer. Pero poco a poco la nave del animalito fue descendiendo hacia la tierra de los hombres. Se fueron haciendo más claras las cosas y más chico el horizonte. Las casas eran ya casi casas, y los árboles frutales podían distinguirse por lo floridos, de los otros que eran frondosos. 
 Cuando la tela flotante llegó en su descenso a rozar la altura de los árboles grandes, nuestro animalito se sobresaltó. Porque la enorme mole de los eucaliptos comenzó a pesar misteriosa y amenazadoramente a su lado como grises témpanos de un mar desconocido. Y de repente: Tras! Un sacudón conmovió el vuelo y lo detuvo. Qué había pasado? Simplemente que la nave había encallado en la rama de un árbol y el oleaje del viento la hacia flamear fija en el mismo sitio. Pasado el primer susto, la arañita, no sé si por instinto o por una orden misteriosa y ancestral, comenzó a correr por la tela hasta pararse finalmente en le tronco en le que había encallado su nave. Y desde allí se largó en vertical buscando la tierra. Su aterrizaje no fue una caída, fue un descenso. Porque un hilo fino pero muy resistente, la acompañó en su trayecto y la mantuvo unida a su punto de partida. Y por ese hilo volvió luego a subir hasta su punto de desembarco.
 Ya era de noche. Y como era pequeña y la tierra le daba miedo, se quedó a dormir en la altura. Recién por la mañana volvió a repetir su descenso, que esta vez fue para ponerse a construir una pequeña tela que le sirviera en su deseo de atrapar bichitos. Porque la arañita sintió hambre. Hambre y sed. Su primera emoción fue grande al sentir que un insecto más pequeño que ella había quedado prendido en su tela-trampa. Lo envolvió y lo succionó. Luego, como ya era tarde, volvió a trepar por el hilito primordial, a fin de pasar la noche reencontrándose consigo misma allá en su punto de desembarco. Y esto se repitió cada mañana y cada noche. Aunque cada día la tela era más grande, más sólida y más capaz de atrapar bichos mayores. Y siempre que añadía un nuevo círculo a su tela, se veía obligada a utilizar aquel fino hilo primordial a fin de mantenerla tensa, agarrando de él los hilos cuyas otras puntas eran fijadas en ramas, troncos o yuyos que tironeaban para abajo. El hilo ese era el único que tironeaba para arriba. Y por ello lograba mantener tensa toda la estructura de la tela. Por supuesto, la arañita no filosofaba demasiado sobre estructuras, tironeos o tensiones. Simplemente obraba con inteligencia y obedecía a la lógica de la vida de su estirpe tejedora. 
Y cada noche trepaba por el hilo inicial a fin de reencontrarse con su punto de partida. Pero un día atrapó un bicho de marca mayor. Fue un banquetazo. Luego de succionarlo (que es algo así como vaciar para apropiarse) se sintió contenta y agotada. Esa noche se dijo que no subiría por el hilo. O no se lo dijo. Simplemente no subió. Y la mañana siguiente vio con sorpresa que por no haber subido, tampoco se veía obligada a descender. Y esto le hizo decidir no tomarse el trabajo del crepúsculo y del amanecer, a fin de dedicar sus fuerzas a la caza y succión de presas que cada día preveía mayores. Y así, poco a poco fue olvidándose de su origen, y dejando de recorrer aquel hilito fino y primordial que la unía a su infancia viajera y soñadora. Sólo se preocupaba por los hilos útiles que había que reparar o tejer cada día, debido a que la caza mayor tenía exigencias agotadoras. Así amaneció el día fatal. Era una mañana de verano pleno. 
Se despertó con el sol naciente. La luz rasante irisaba de perlas el rocío cristalizado en gotas en su tela. Y en el centro de su tela radiante, la araña adulta se sintió el centro del mundo. Y comenzó a filosofar. Satisfecha de sí misma, quiso darse a sí misma la razón de todo lo que existía a su alrededor. Ella no sabia que de tanto mirar lo cercano, se había vuelto miope. De tanto preocuparse por lo inmediato y urgente, terminó por olvidar que más allá de ella y del radio de su tela, aun quedaba mucho mundo con existencia y realidad. Podría al menos haberlo intuido del hecho de que todas sus presas venían del más allá. Pero también había perdido la capacidad de intuición. Diría que a ella no le interesaba el mundo del más allá; solo le interesaba lo que del más allá llegaba hasta ella y nada más, salvo quiza por su tela cazadora. Y mirando su tela, comenzó a encontrarle una finalidad a cada hilo. Sabía de donde partían y hacia donde se dirigían. Donde se enganchaban y para que servían. Hasta que se topó con ese bendito hilo primordial. Intrigada trató de recordar cuando lo había tejido. Y ya no logró recordarlo. Porque a esa altura de la vida los recuerdos, para poder durarle, tenían que estar ligados a alguna presa conquistada. Su memoria era eminentemente utilitarista. Y ese hilo no había apresado nada en todos aquellos meses. Se preguntó entonces a donde conduciría. Y tampoco logró darse una respuesta apropiada. Esto le dio rabia. Caramba! Ella era una araña práctica, científica y técnica.
 Que no le vinieran ya con poemas infantiles de vuelos en atardeceres tibios de primavera. O ese hilo servía para algo, o había que eliminarlo. Faltaba más, que hubiera que ocuparse de cosas inútiles a una altura de la vida en que eran tan exigentes las tareas de crecimiento y subsistencia! Y le dio tanta rabia el no verle sentido al hilo primordial, que tomándolo entre las pinzas de sus mandíbulas, lo seccionó de un solo golpe. Nunca lo hubiera hecho! Al perder su punto de tensión hacia arriba, la tela se cerró como una trampa fatal sobre la araña. Cada cosa recuperó su fuerza disgregadora, y el golpe que azotó a la araña contra el duro suelo, fue terrible. Tan tremendo que la pobre perdió el conocimiento y quedó desmayada sobre la tierra, que esta vez la recibía mortíferamente. Cuando empezó a recuperar su conciencia, el sol ya se acercaba a su cenit. La tela pringosa, al resecarse sobre su cuerpo magullado, la iba estrangulando sin compasión y las osamentas de sus presas le trituraban el pecho en un abrazo angustioso y asesino. Pronto entró en las tinieblas, sin comprender siquiera que se había suicidado al cortar aquel hilo primordial por el que había tenido su primer contacto con la tierra madre, que ahora seria su tumba. Esta parábola no es mía. La contaba un gran obispo húngaro, Mons. Tihamer Toth, que fue capellán en la Gran Guerra."
Autor: Mamerto Menapace, osb Editora Patria Grande, Buenos
Aires, Argentina
(autorizada la reproducción por la Editora Patria Grande)