sábado, 28 de febrero de 2009

Promesas y peligros del camino espiritual. La devoción al Maestro.

Creo fundamental transmitir a partir de este blog, una visión cuidadosa y esclarecedora acerca de los peligros y las promesas que nos ofrece el recorrer un camino espiritual.

A mis 18 años comencé mi práctica de Yoga. En este largo y profundo peregrinar me encontré con muchos maestros. Uno de los peligros de los caminos orientales ; sea el Yoga, la meditación budista, la devoción a un gurú o avatar particular,se basa en el delicado concepto de la devoción al maestro.
El significado de la palabra devoción,según la RAE (Real Academia Española)
principalmente denota un término religioso, pero su definición es más profunda:
1. Práctica piadosa “no obligatoria”
2. Inclinación, “afición especial”
3. Prontitud con que “se está dispuesto” a dar culto a Dios y hacer su santa voluntad.
4. Estar “voluntariamente” sujeto a la obediencia de otra persona.

Proviene del latín devotio: ‘voto, consagración, dedicación’, ‘consagración a los dioses infernales’, ‘imprecación, maldición’, ‘sortilegio, maleficio’.
Devotio vítae: ‘sacrificio de la vida’.

Un concepto relacionado es el griego eusebes : eu (bien) y sebomai (reverenciar). Significaba una reverencia sagrada llena de admiración que se demostraba a través de las acciones, la reverencia y la contemplación. Entre los griegos, la devoción era una forma de piedad práctica dirigida exclusivamente hacia los padres; por extensión se empezó a utilizar dirigida hacia algún dios.

Actualmente el devoto es aquel quien aplica su carácter diligentemente a alguna obra, culto o adoración relacionada con Dios.

El ser humano puede ser el ser más rebelde, anárquico, independiente y libre o el ser más esclavo, humillado y preso de condicionamientos externos. Suponemos que el camino espiritual nos dará mayor libertad interior y un grado de responsbilidad mayor para con nuestra familia y entorno afectivo. Pero sabemos que este camino como tantos ,está plagado de falsos profetas, hombres que se asignan así mismos títulos de iluminados, Swamis, santos , avatares o profetas. Ante la pérdida de fe en las religiones tradicionales, parte de los rebeldes o desencantados de lo institucional, se han volcado a los nuevos movimientos espirituales que prometen una forma más "light" , comunitaria y estéticamente seductora de vivir la espiritualidad.

A veces me pregunto porqué no suena tan bien decir "soy católica" que " estoy practicando meditación Zen" o "hice un retiro con los monjes benedictinos de Azul" en cambio de decir " me fui a la India al Ashram de Ravi Shankar".Desde la mirada social hay quienes prefieren ayudar a los chicos de Bombay que ir a los comedores de la villa 31 en Buenos Aires.

De la misma manera elegir un maestro espiritual nos puede alejar de las realidades más locales, distanciándonos de las responsabilidades para con nuestra sociedad inmediata, nuestra familia y comprometernos en una vida de pseudos valores acomodados al gurú de turno.

A mi entender el maestro no debe decirnos dónde hacer el bien sino hacernos descubrir el manantial que nos permita dar de beber a los sedientos, sean estos los pobres de Bombay , los chicos de la calle, los cartoneros o simplemente esa tía "insoportable" que necesita ayuda(ahí tenés el teléfono, llamála...). Tampoco es necesario que nuestro servicio sea "ponderado" por la mirada del maestro,nuestra mirada amorosa hacia el otro debe estar por encima de los mandatos.

Dudemos del maestro que no pone sus pies en el barro para acercarse, que solo ve "nuestros apegos", que reniega las jerarquías pero nos obliga a levantar la mirada para encontrar su figura. Dudemos del maestro que no nos permite preguntar, investigar,dudar para alcanzar el conocimiento. Dudemos de aquel maestro que relativiza los valores morales, haciéndonos creer que no existen el bien y el mal.

¿Cómo saber si estamos ante un verdadero maestro espiritual?. Esta pregunta es muy compleja y sumamente subjetiva. A mi entender es aquel que vive lo que enseña, con absoluta naturalidad. Que posee la suficiente humildad para saber que no tiene acceso a todas las respuestas . Que duda y se pregunta , escuchando varias voces en apariencia discordantes. Un maestro nos prepara para que seamos mejores que el, entregándonos todos sus secretos.

En su presencia nos sentimos cerca de nosotros mismos , sin perder nuestra identidad, nuestra cultura, nuestros lazos afectivos, nuestro trabajo, nuestra religión.Al contrario, sus enseñanzas, nos acercan a la devoción del Gran Maestro, nuestro Ser Real, ...escondido detrás de nuestra búsqueda incesante del maestro exterior.

Adriana Paoletta

viernes, 27 de febrero de 2009

Historias de vida: la Maternidad y el Yoga


Empecé a tomar clases con Adriana hace unos tres años. Yo sabía algo sobre los beneficios del yoga pero no imaginaba que me iba a ayudar tanto en diferentes aspectos. Con mi hija de casi un año como participante de las clases, la concentración resultaba difícil pero, igualmente, las clases comenzaron a dar sus resultados pronto. Mi mayor problema siempre fue el dolor en las cervicales, el cual poco a poco fue aflojando y hoy es un tema menor para mí. Pero además, logré “bajar de vueltas”, darle lugar a la respiración y fui aprendiendo ejercicios que me sirvieron de ayuda para diversas molestias (dolor de cabeza, de estómago, insomnio, etc.). Con el transcurso del tiempo, la participación de mi hija fue mayor (y ella empezó a divertise con el yoga, a aprender posturas) y yo dividía mi atención entre ella y la clase, pero seguí adelante porque las clases seguían dando frutos, aunque fueran entrecortadas o poco convencionales...con peluches haciendo yoga.

Disfruto de las clases, son bárbaras, dinámicas, interesantes y siempre hay algo nuevo para aprender, ya sea posturas o temas generales del yoga. Los beneficios para mí fueron enormes y, en los momentos en que estoy sola, recurro a todo lo que Adri me enseñó para aliviar molestias.

Adriana es una excelente profesora y persona, luminosa, siempre tiene una palabra (además de un ejercicio, un aroma, una nueva técnica) para hacernos sentir mejor.

Vero


Hoy tengo la alegría de contarles que nacieron los mellis, Andrés y Mia. Vero es una gran mamá que tuvo la sorpresa de quedar embarazada de mellizos.Su disciplina para hacer Yoga es increíble. Su capacidad para trascender la tensión la ha llevado a enriquecerse como persona y poder vivir conciente de su potencial interior . Parece que mi experiencia como mamá de mellis se contagia a veces a mis alumnas, que se atreven a vivir esta experiencia espiritual que es la maternidad con todo su Ser despierto. A toda esta familia hermosa que he visto crecer , a la bobe Sarita, a la bobelé más dulce que me sigue desde sus noventa y tantos jubilosos años, a Gala saltarina ahora acompañada por dos hermosos hermanitos ,les deseo toda la salud, el amor y la conciencia para disfrutar de la mayor y más trascendente experiencia espiritual, crear una familia.


Adriana

Conocerse a uno mismo


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E: Señor, ¿cómo podemos conocernos a nosotros mismos?

K: Es una buena pregunta. Escuche con atención. ¿Cómo conoce usted el aspecto que tiene? ¿Comprende mi pregunta? Usted se mira al espejo por primera vez, y después de unos pocos días, o unas pocas semanas, vuelve a mirarse y dice: «Ese soy yo nuevamente». ¿De acuerdo? Así es que, mediante el mirarse cada día al espejo, usted empieza a conocer su cara y dice: «Ese soy yo». Bien, ¿puede, de igual manera, conocer lo que usted es mediante el observarse a sí mismo? ¿Puede observar sus gestos, la manera en que camina, cómo habla, cómo se comporta; si es duro, cruel, grosero, paciente? Entonces empieza a conocerse. Usted se conoce a sí mismo observándose en el espejo de lo que hace, de lo que piensa, de lo que siente. Ése es el espejo: el sentir, el hacer, el pensar; y en ese espejo, usted comienza a observarse. Ahora bien, si el espejo dice: «Éste es el hecho» pero a usted no le agrada el hecho y quiere modificarlo, empezará usted a deformar el hecho y no lo verá tal como es.

Como dije el otro día, uno aprende cuando hay atención y silencio. El aprender tiene lugar cuando usted se halla en silencio y concede su atención completa. En ese estado comienza a aprender. Ahora permanezca en silencio, no porque yo se lo pida, sino porque ése es el modo de aprender. Esté en silencio y en completa calma, no sólo en el aspecto físico, no sólo en su cuerpo, sino también en su mente; permanezca muy silencioso, y entonces, en ese silencio, atienda. Atienda a los sonidos que hay fuera de este edificio: el canto del gallo, los pájaros, alguien que tose, alguien que se despide; escuche primero las cosas que están fuera de usted, y luego escuche lo que está pasando dentro de su mente. Y en ese silencio verá, si escucha muy atentamente, que el sonido externo y el sonido interno son una misma cosa.

© Krishnamurti Foundation Trust, 1974

POST DATA:Como dice Krishnamurti solo se aprende en el silencio,en este blog, que se llama, Yoga ,aprender por el cuerpo, intento enseñar a silenciar el cuerpo de nuestro apego a los objetos de los sentidos al rumor de nuestra mente, y de esa forma aprender que el cuerpo es, un lugar sagrado creado para experimentar el Ser indivisible que trasciende las formas.

Adriana

miércoles, 25 de febrero de 2009

Tener una mirada positiva se retribuye en salud

Muchos hablan pero pocos logran ver "el vaso medio lleno". Según explicó un profesional a Infobae.com, "la mala canalización de las emociones genera un desgaste del sistema nervioso". Cómo ayuda la nueva corriente de psicología positiva
Por más que en los últimos tiempos se hable de la importancia del equilibrio emocional y cómo éste influye y repercute en el resto de las esferas de la vida de una persona parece complicado llevarlo a la práctica.

Para entender cómo "funcionan" estos mecanismos y, mejor aún, cómo plasmarlos en la vida diaria, Infobae.com consultó al médico psiquiatra Roberto Ré (MN 43.935).

"Durante mucho tiempo la psicología vio lo negativo, la patología del hombre. Ahora, una nueva corriente denominada psicología positiva mira los aspectos sanos de las personas y los analiza en contraposición con los enfermos", contó el profesional acerca del surgimiento de este paradigma.

Según explicó Ré, la vida emocional debe ser reconocida como una parte sustancial del ser humano. Y habló de las seis dimensiones que componen la dimensión humana: física corporal, emocionalidad, mental (pensante), vínculos (rol social), valores y espiritualidad (cualquiera sea la creencia).

"Esas seis dimensiones tienen que estar sanas y hay que mirarlas con una mirada positiva; la emocional es la que más está en juego en la salud mental", aseguró Ré, quien explicó que eso ocurre porque "todo niño comienza su vida con una vida corporal y emocional y es en esa donde está el germen del desarrollo futuro".

Dado que la dimensión emocional está "compuesta" por las emociones, las pasiones, el afecto y el apego, entre otras es que si éstas están en equilibrio "tendremos una vida emocionalmente estable", tal como resaltó Ré.

Así es que insistió: "que lo emocional no esté en equilibrio puede ser el origen de problemas que tienen que ver con ansiedad, fobia, miedo, pánico y depresiones".

Consultado acerca de si es posible adoptar una mirada positiva, Ré fue contundente: "Claro que sí. Si bien las emociones son innatas y forman parte de la raíz biológica, el control de ellas es posible de aprender".

Y sobre las consecuencias que generaría a una persona no lograr ese aprendizaje ejemplificó: "La violencia se mueve por una emoción básica, que es la ira; alguien que no puede canalizar su bronca hacia afuera va a mostrar enojo y -hacia adentro- podrá ser hipertenso".

Tras asegurar que "la vida emocional es el cimiento de la vida", Ré reveló que las emociones se educan "a través de un desarrollo moderno de la psicología positiva donde las herramientas están dadas por la psicología cognitiva, la cual permite darse cuenta que pueden frenarse las emociones negativas, trasformarlas, darlas vuelta de negativo a positivo".
Así es que subrayó que "la mala canalización de las emociones va a generar desgaste del sistema nervioso, como también los mecanismos propios de crisis, que pueden provocar un daño mayor, como síntomas de depresión".

Ante la pregunta ¿cuándo se alcanza la madurez emocional?, Ré contestó: "Cuando se aprende a hacer frente maduramente a cualquier vicisitud. El hombre crece frente a problemas, pero canalizándolos con herramientas, con elementos que le permiten superarla sin sucumbir".

Y finalizó: "La emocionalidad juega a favor o en contra, según la podamos controlar y canalizar positivamente".

Por Valeria Chavez (Infobae.com)

lunes, 23 de febrero de 2009

"Slumdog millionaire": la rueda kármica de un niño de Bombay


Ayer vimos con mi amigo y maestro Miguel Angel Carrara, la película anglo-india , Slumgog millionaire, que triunfa en Occidente y hoy tiene consigo el Oscar a la mejor película.

Con un ritmo narrativo increíble, el film cuenta la historia de un niño habitante de Dharavi en Bombay, el tugurio más grande de Asia, que por diferentes sucesos de vida llenos de violencia interreligiosa, injusticia, explotación persigue su único sueño karmico: el encuentro con su amor de niño, Latika, la bella heróna de la película.

La historia de Jalil, el joven héroe, nos es contada en dos tiempos:en el presente como protagonista del show televisivo "quieres ser millonario", mientras que a cada pregunta decisiva para ganar , la historia compone infinidad de flash-backs que nos van mostrando el camino que llevó a este héroe, al sillón de la suerte. Suerte que es vista como fraude por el conductor del show, pero que filosóficamente es la suma de hechos aparentemente fortuitos que llevan a Jamil a reencontrar a su amor kármico: Latika.

Un film para recomendar, ágil, testimonial, con una música que nos hace vibrar, al ritmo de las corridas de los chicos de Bombay. Del director de Transpoitting, Danny Boyle, Slumgog millionaire" nos sumerge en el mundo de la pobreza y la injusticia, con el condimento filosófico-narrativo de que cada hecho aparentemente intrascendente, tendrá su lugar en el armado del rompecabezas de nuestras vidas.


Adriana Paoletta

sábado, 21 de febrero de 2009

Ken Wilber. La práctica Integral Transformadora.

Wilber hace explícito el tema integral en "El ojo del Espíritu" aunque toda su obra participa de esa visión integral. En obras como "Sexo, ecología y espiritualidad", "Breve historia de todas las cosas", "Diario", "Una teoría de todo" y "Boomerities" expone el concepto de integral (omnicuadrante y omninivel).

Llegamos a esta sección con los datos aportados por las secciones psicología, antropología, filosofía y espiritualidad.

Para llegar a tener una visión integral tendremos que recoger las verdades de la premodernidad (todos los niveles), de la modernidad (todos los cuadrantes) y de la posmodernidad (la visión del mundo no está predeterminada sino que sigue unas pautas evolutivas) por lo que podremos crear una visión auténticamente integral.

PRÁCTICA INTEGRAL TRANSFORMADORA (PIT)

Para llevar a cabo esta visión integral tendremos que realizar una PIT (Práctica Integral Transformadora), porque como nos sugiere la posmodernidad la visión del mundo es cocreada por el cartógrafo y si queremos tener una visión integral debemos transformar al cartógrafo, o sea, a nosotros mismos. Y esta PIT tendrá en cuenta a los 4 cuadrantes de la modernidad y a los distintos niveles de la premodernidad.

Wilber habla de tres olas por las que ha pasado el movimiento del potencial humano. La primera ola se centró en las experiencias cumbre y los talleres de fin de semana. En la seguna ola la gente se comprometía con prácticas de varios años (Zen, yoga y psicoterapia), pero estas prácticas se centraban en una determinada capacidad. La tercera ola se acaba de iniciar y se basa en la práctica integral transformadora. Una de estas prácticas es explicada en "The life we are given" escrito por George Leonard y Michael Murphy:

LOS 8 COMPROMISOS DE LA PRÁCTICA INTEGRAL TRANSFORMADORA

1. Asumo totalmente la responsabilidad de mi práctica y de todas las transformaciones de mi cuerpo y de mi ser.
2. Comparto con los demás mis avances.
3. Realizo la ITP Kata (se compone de tres partes: 1) son una serie predeterminada de movimientos, parecidos a las artes marciales, 2 ) una especie de visualización creativa y 3) meditación) cinco veces por semana.
4. Practico al menos 2 horas de aerobic por semana.
5. Soy consciente de todo lo que como y de los muchos beneficios de una dieta baja en grasas y alta en fibra.
6. Desarrollo mi poder intelectual leyendo, escribiendo y debatiendo.
7. Abro mi corazón a los demás en amor y servicio.
8. Cada 6 meses hago al menos una afirmación que tiene que ver con un cambio positivo en mi propia forma de ser.

Wilber plantea su propia PIT:
CUADRANTE SUPERIOR DERECHO

Físico
Dieta: Pritikin, Ornish; vitaminas, hormonas;
Estructural: pesas, aeróbic, caminatas.

Neurológico
Farmacológico: medicación, en caso necesario.
Tecnología mente/cerebro: inducción de estados theta y delta.

CUADRANTE SUPERIOR IZQUIERDO

Emocional
Respiración: t'ai chi, yoga, bioenergética.
Sexo: sexualidad tántrica y autotrascendente.

Mental
Terapia: psicoterapia, terapia cognitiva, trabajo con la sombra.
Visión: filosofía consciente de la vida, visualizaciones, afirmaciones.

Espiritual
Psíquico: chamanismo, misticismo natural.
Sutil: yoga deidad, yidam, oración contemplativa, tantrismo avanzado.
Causal: vipassana, testigo.
No-dual: shivaísmo, zen.
CUADRANTE INFERIOR DERECHO

Sistemas: asumir la responsabilidad con respecto a Gaia.
Institucional: ejercer los deberes educativos, políticos y cívicos.

CUADRANTE INFERIOR IZQUIERDO

Relaciones: con la familia, amigos y en general.
Servicio a la comunidad: voluntariado.
Moral: ejercer la compasión con todos los seres sensibles.

Por tanto, para tener una auténtica visión integral hemos de transformarnos y realizar una práctica integral transformadora (todos los cuadrantes/todos los niveles).

INTEGRAL INSTITUTE, SPIRAL DYNAMICS Y BOOMERITIES

El Integral Institute ha puesto en marcha la creación de varios textos de esta visión integral en muy diversos ámbitos. Política, Educación, Gobierno, Medicina, Economía, Psicología son algunos de ellos. Wilber llama a lo integral como el 1-2-3. El 1 hace refencia a la primera persona (cuadrante superior izquierdo), el 2 es la segunda persona (cuadrante inferior izquierdo) y el 3 es la tercera persona (cuadrantes derechos); un estudio integral tendrá en cuenta los cuatro cuadrantes, todos los niveles, líneas...

Wilber tiene en cuenta el estudio realizado por Beck y Cowan (Spiral Dynamics SD). Este estudio considera que el desarrollo humano atraviesa 8 estadios (memes) que están relacionados con los estadios de Wilber.


Beige (Arcaico-instintivo): Supervivencia básica
Púrpura (Mágico-animistico): Pensamiento animista
Rojo (Dioses de poder): Espíritus míticos
Azul (Orden mítico): Orden impuesto por un Otro todopoderoso
Naranja (Logro científico): El mundo es una maquinaria racional bien engrasada
Verde (El yo sensible): Redes, sensibilidad ecológica
Amarillo (integrador): Las pluralidades pueden integrarse jarárquicamente
Turquesa (Holístico): Es posible una gran unificación (TOE=Theory of everything)

Postdata:
Meme – Los memes son ideas originales, útiles o divertidas, cuyo atractivo hace que la gente las adopte y comparta con otros. La Red se ha convertido en un entorno especialmente apto para la difusión de estas ideas , que han encontrado en la blogosfera su medio ambiente natural.

La referencia obligada en todo esto de los memes, por supuesto, es el libro El Gen Egoísta de Richard Dawkins,

Meme – un replicador que no es un ser vivo, sino una información cultural que se replica y transmite.

Vía:Wilber Integral, Microsiervos.

Navasana, navega en el mar de tus emociones



En este video de la serie asana X asana, descubrimos cómo armar paripurna navasana.Hay muchos modos de entender y armar un asana. Hoy les propongo armarla desde la conciencia de los músculos implicados en ella, como se muestra en el video.

Sin embargo esta postura nos permite navegar en el mar emocional, con plena conciencia,para que ninguna tormenta de celos, envidia, enojo, vanidad, encierren a tu cuerpo en las reacciones impulsivas. Descubre como el barco, fortalece tu plexo solar,ampliando tu conciencia hacia la observación de tus emociones. Cuanto más persistas en equilibrio, mayor será la fuerza de tu barca para navegar en días de tormentas.

Descúbrelo...
Namasté!

viernes, 20 de febrero de 2009

Escanea tu cuerpo antes de meditar.

La práctica de la meditación empieza a menudo con técnicas que nos llevan a la conciencia del cuerpo.Esto es muy importante en una cultura que ha descuidado la vida física e instintiva. Mediante la conciencia podemos cultivar la voluntad de abrirnos a las experiencias físicas sin luchar con ellas, es decir, vivir realmente en nuestro cuerpo. A medida que lo hacemos, sentimos el placer que nos puede brindar o los dolores con mayor claridad . Puesto que nuestra cultura nos enseña a eludir o huir del dolor lo conocemos poco.Lo sentimos pero no lo conocemos. Para sanar el cuerpo hemos de estudiar el dolor. Veremos que a veces el dolor es fruto de intentar adaptarnos a una postura incorrecta o es señal de una enfermedad o es un síntoma de un problema físico. Dichos dolores reclaman una respuesta directa y una acción sanadora de nuestra parte. Sin embargo como la mayoría de las veces el tipo de dolor con el que nos topamos, en la tensión meditativa no es un símbolo de problema físico, son manifestaciones físicas dolorosas de nuestros apegos y contracciones emocionales,psicológicas y espirituales.


W. Reich denominaba a dichas contracciones como nuestra armadura muscular,las zonas de nuestro cuerpo que hemos castigado una y otra vez en situaciones dolorosas como modo de protegernos de las inevitables dificultades de la vida. Cuando nos sentemos en quietud, nos dolerán nuestro hombros, espalda , mandíbulas o cuello. Los nudos acumulados en el tejido de nuestro cuerpo antes desapercibidos, empezarán a revelarse a medida que nos abrimos. Cuando nos vamos volviendo concientes del dolor que han contenido , también seremos concientes de sentimientos, recuerdos o imágenes conectadas específicamente con cada área de tensión.

A medida que incluimos en nuestra conciencia todo lo que habíamos acallado y descuidado, nuestro cuerpo sanará. Aprender a trabajar con dicha apertura forma parte del arte de la meditación . En dicho proceso hemos de trabajar para desarrollar un a sensación conciente de lo que está pasando realmente en nuestro cuerpo. Podemos dirigir nuestra atención, con el fin de darnos cuenta de patrones de respiración o pautas posturales, del modo en que colocamos la espalda, nuestro pecho, nuestro vientre o nuestra pelvis. En todas estas áreas podemos experimentar con cuidado el libre movimiento de la energía o la contracción, (contractura) o firmeza (coraza) que impiden el libre fuir de la energía.


A partir del trabajo de asanas y pranayama, trabajamos con el cuerpo denso y sutil abriendo los canales del prana . Por eso los 8 pasos del Ashtanga Yoga de Patanjali nos preparan física, energética y mentalmente para alcanzar los estadios meditativos.


Basado en los textos de Jack Kornfield

jueves, 19 de febrero de 2009

Meditación express

Probablemente esto que voy a hacer es un poco contradictorio, porque encontré en alternative-medicine una serie de rápidos sobre cómo llevar adelante una actividad que debe darnos paz, tranquilidad y sobretodo ser una pausa. Es decir, una serie de tips para lograr rápidamente una buena .

La idea es que si nunca te has animado a meditar, con estos por fin lo logres, ya que esta práctica trae grandes beneficios psicológicos y fisiológicos.

Lo primero que vas a necesitar es un Mantra. Un mantra es una palabra, sonido o frase que debes repetirte a ti mismo. Lo puedes hablar como en un canto o los puedes decir en silencio como en la .

Después de que elijas tu mantra (puede ser cualquier palabra o sonido que te de paz), encuentra un lugar tranquilo y una posición cómoda para sentarte. Cierra tus ojos, respira naturalmente. Siéntate al menos un minuto antes de comenzar a pensar en tu mantra. Ya sentado, presta atención a tu respiración y empieza a pensar en el mantra, deja que venga sólo a tu mente. Deja que tus pensamientos y sentimientos fluyan sin preocuparte, no intentes controlarlos, tampoco fuerces que tus pensamientos se concentren en el mantra; deja tu mente fluir. Medita de esta forma por 20 minutos.

Al terminar regresa lentamente a tu estado conciente, abre los ojos y ponte de pie suavemente. No es recomendable levantarte rápido luego de meditar. Lo ideal sería meditar dos veces al día, antes de desayunar y antes de cenar.

Ahora ya cuentas con los pasos básicos de la , practícala.

Vía | alternative-medicine

www.laotramedicina.com

miércoles, 18 de febrero de 2009

Apuntes sobre la acupuntura

Algunas momias de la Edad de Piedra ya mostraban tatuajes que, lejos de ser decorativos, indicaban las zonas corporales que se corresponden con los puntos de acupuntura. Hoy en día, numerosos estudios evalúan la posible aplicación de esta terapia en diversos trastornos.

De acuerdo con la teoría de la medicina tradicional china, el dolor y la enfermedad aparecen cuando existe un desequilibrio entre las dos fuerzas corporales (el ying y el yang), con lo que se bloquea el flujo de la energía vital (qi).

La acupuntura estimula ciertos puntos (hasta 2.000 puntos, situados a lo largo de los 12 meridianos y 8 submeridianos en que se divide el cuerpo, cada uno correspondiente a un órgano o sistema orgánico) con el fin de redirigir el qi.

La medicina moderna también ha estudiado la acupuntura para dar una explicación más científica a sus efectos. Aunque todavía se desconoce cómo funciona exactamente, se sabe que actúa sobre el sistema nervioso, estimulando la actividad de sustancias analgésicas (como las endorfinas y las células del sistema inmune) en determinados puntos del organismo.
Asimismo, otros estudios han desvelado que la terapia china altera la química cerebral, modificando la liberación de neurotransmisores y hormonas y, de este modo, afectando a las partes del sistema nervioso relacionadas con las sensaciones y las funciones involuntarias del organismo (reacciones inmunes, flujo sanguíneo, tensión arterial...)

Y es que en las últimas décadas esta técnica milenaria de origen asiático ha ido introduciéndose en los países occidentales para aliviar diversos dolores, desde la lumbalgia hasta las molestias posoperatorias
ISABEL ESPIÑO
VIA :EL MUNDO.ES

martes, 17 de febrero de 2009

La conciencia del tiempo

Existe una vieja historia sobre un famoso rabino que vivía en Europa,que fue visitado un día por un hombre que había viajado en barco desde Nueva York, para verlo. El hombre llegó a la morada del rabino,una gran casa en un calle de una ciudad europea y fue llevado a la habitación del rabino que estaba situado en el ático. Cuando entró, vio que el maestro vivía en una habitación equipada con una cama , una silla y unos pocos libros. El hombre se esperaba mucho más. Tras saludarle. le preguntó:"Rabino , ¿dónde están sus cosas?". El rabino preguntó "¿y las suyas?". El visitante replicó " Pero, rabino,yo estoy de paso". Y el maestro respondió "yo también".
Amar plenamente y vivir bien exige que reconozcamos, finalmente, que no poseemos o que no somos dueños de nada: de nuestras casas, de nuestros coches, de nuestros seres queridos,ni siquiera de nuestros cuerpos. El gozo espiritual y la sabiduría no son fruto de las posesiones, sino de nuestra capacidad de abrirnos, de amar más plenamente, de movernos y ser libres en la vida.
Es una lección que no debemos olvidar. Un gran maestro lo explicaba de este modo: " Vuestro problema es que creéis que tenéis tiempo". No sabemos el tiempo que nos queda. ¿Qué representaría vivir sabiendo que este es nuestro último día?. A la luz de esta pregunta podemos elegir un camino con el corazón.

lunes, 16 de febrero de 2009

Jiddu Krishnamurti, la mutación espiritual

Una Entrevista con Krishnamurti por Carlo Suarès, Planète 1964

La importante revista francesa Planète publicó, en su número 14 de enero-febrero 1964, un diálogo de enorme interés para toda persona a quien le preocupen los problemas fundamentales de la existencia humana. El diálogo, considerado por Planète como un “documento excepcional”, ocurrió entre el periodista y escritor francés de gran renombre Carlo Suarès y J. Krishnamurti, figura de singular trascendencia en el pensamiento de nuestra época. El periodista, a petición de la revista, se desplazó a Gstaad, en Suiza, donde pasaba una temporada Krishnamurti, y, durante una semana, mantuvo conversaciones con él. El texto que figura a continuación se redactó a partir de las notas tomadas en el curso de esas conversaciones que se desarrollaron en francés. Krishnamurti mismo leyó y corrigió el texto para su publicación.

¿Son realmente importantes las religiones?

Krishnamurti: ¿Qué desean de mí sus amigos de Planète? ¿Quieren hechos reales o simplemente erudición? ¿Piensan que yo les aportaré resultados de lecturas? ¿Conclusiones? ¿Opiniones? ¿Síntesis? ¿Ideas?

Carlo Suarès: No es eso lo que ellos quieren.

Krishnamurti: Dígales que yo no he leído nada, que no poseo referencias. Para mí no hay mutación psicológica más que cuando cesa el proceso acumulativo.

Carlo Suarès: Acaba usted de pronunciar la palabra “mutación”. Es una palabra que se encuentra a menudo en esta revista, pero acompañada, en general, de la idea de que la metamorfosis de este mundo moderno puede llevarnos, como por un proceso natural, a un cambio de estado interior, mientras que lo que usted quiere es una revolución total e inmediata de la conciencia, revolución que ninguna evolución puede provocar.

Krishnamurti: Todos sabemos que nuestra época es explosiva, que los medios con que cuenta el hombre, que han permanecido más o menos constantes durante milenios, se han multiplicado súbitamente millones de veces; que las calculadoras electrónicas, por no mencionar más que eso, se vuelven, con el paso de las horas, cada vez más fantásticas; que el hombre mañana irá a la Luna o más allá; que la biología está a punto de descubrir el misterio de la vida, e incluso de crear vida. Sabemos que las ideas mejor demostradas de la ciencia se desmoronan; que todo se pone constantemente en tela de juicio, y que los cerebros se ven coaccionados y forzados a ponerse en movimiento. Todo eso lo sabemos; no es pues necesario insistir sobre este aspecto de nuestra época. En la actual confusión, el hombre anda en busca de una seguridad material que no puede encontrarse sino por medio de los conocimientos tecnológicos. Las religiones se han convertido en superestructuras que apenas tienen una importancia real en los asuntos del mundo, mientras que las cuestiones fundamentales quedan sin respuesta: el tiempo, el dolor, el temor…

Mutación, religiones, temor…

Carlo Suarès: Por ahí es por donde podemos iniciar un debate. Yo creo que muchos lectores de Planète le dirán esto, puesto que también ellos están de acuerdo en comprobar que la sociedad está en pleno desorden y confusión ¿Por qué, entonces, no pensar que este formidable movimiento no se producirá al mismo tiempo en nuestros cerebros?

Krishnamurti: Efectivamente, podemos pensarlo. Pero ¿es eso lo que puede llamarse una mutación? ¿Tener un cerebro electrónico? El cerebro no es toda la conciencia.

Carlo Suarès: No se trata del cerebro. Nuestra conciencia se ensancha y abarca todo nuestro planeta, y lo que ocurre en el otro extremo del mundo….

Krishnamurti: Sí, ya he comprendido….

Carlo Suarès: … Los monjes budistas que se hacen quemar vivos, los negros de Norteamérica…

Krishnamurti: Por supuesto. Desde luego. Ellos forman parte de nosotros, y la espantosa miseria de Asia, y todas las tiranías por todas partes, y la crueldad, y la ambición, y la codicia, y los innumerables conflictos del mundo; todo eso nosotros lo sentimos. Todo eso, somos nosotros. Tenga usted todo eso totalmente presente en su mente, y vea a qué extraordinaria profundidad debe efectuarse la mutación.

Carlo Suarès: Hay en este momento, en Francia, una corriente de pensamiento que al comprobar que la complejidad de la sociedad humana se ha vuelto inextricable, desearía que pudiera constituirse un pensamiento humano colectivo, capaz de reunir en una síntesis los hilos dispersos de nuestros conocimientos…

Krishnamurti: ¿Qué otras cuestiones considera usted?

Carlo Suarès: La cuestión religiosa, naturalmente. ¿Puede preverse una religión del porvenir, basada en un mejor conocimiento del Cosmos y en el sentimiento de que el hombre forma parte de él?

Krishnamurti: ¿Y que más?

Carlo Suarès: Me han encargado que le pregunte por lo que usted piensa del hecho de que en lo más recóndito del ser humano moderno, joven o viejo, está el temor…

Krishnamurti: Ya veo. Si le parece bien, vamos a empezar… Pero ¿está usted seguro de que Planète aceptará publicar todo lo que yo diga?

Carlo Suarès: Me lo han asegurado formalmente. ¿Puede usted, en una frase, indicarme lo esencial de lo que se propone hacer?

Krishnamurti: “Descondicionar” la totalidad de la conciencia.

Carlo Suarès: ¿Quiere usted decir que pide a cada uno que “descondicione” la absoluta totalidad de su propia conciencia? Permítame decirle que lo que más desconcierta en la enseñanza de usted, es su reiterada afirmación de que ese “descondicionamiento” total no requiere tiempo alguno.

La mutación psicológica no es lo que usted cree

Krishnamurti: Si se tratase de un proceso evolutivo, yo no lo llamaría mutación. Una mutación es un cambio brusco de estado.

Carlo Suarès: Yo no imagino a un “mutante”, es decir, un hombre que cambia de estado de conciencia, que no arrastre con él la resultante de todo su pasado. El hombre modifica el medio y el medio modifica al hombre….

Krishnamurti: No. El hombre modifica el medio, y el medio modifica tal o cual parte del hombre que está conectada con la modificación del medio, no al hombre en su totalidad, en su profundidad más recóndita. Ninguna presión exterior puede efectuar tal cosa, solo modifica las partes superficiales de la conciencia. Tampoco el análisis psicológico puede provocar la mutación, puesto que todo análisis se sitúa en el campo de la continuidad. Tampoco la experiencia puede provocar la mutación por más exaltada y “espiritual” que sea. Por el contrario, cuanto más aparezca ésta como una revelación, más condicionará. En los dos primeros casos - modificación psicológica producida por el análisis o la introspección, y modificación producida por una presión exterior - el individuo no sufre transformación profunda alguna: sólo se ve modificado, reformado, reajustado, para poder adaptarse a lo social. En el tercer caso - modificación producida por una experiencia llamada espiritual, sea conforme a una fe organizada, sea puramente personal - el individuo se ve proyectado a la evasión que le dicta la autoridad de cualquier símbolo.

En todos los casos hay acción de una fuerza compulsiva que se apoya en una moral social, es decir, un estado de contradicción y de conflictos. Toda sociedad es contradictoria en sí misma. Toda sociedad exige esfuerzos de parte de quienes la constituyen. Ahora bien, contradicción, conflicto, esfuerzo y competición son barreras que impiden toda mutación, porque mutación quiere decir libertad.

Carlo Suarès: ¿Surgen de ahí las evasiones hacia los símbolos?

Krishnamurti: Sólo en las partes inexploradas de la conciencia existen imágenes simbólicas. Las mismas palabras no son más que símbolos, hay que hacer estallar las palabras.

Carlo Suarès: Pero las doctrinas teológicas…

Krishnamurti: Dejémoslas tranquilas. Todo pensamiento teológico carece de madurez. No perdamos el hilo de nuestra conversación. Estábamos en la experiencia, y decíamos que toda experiencia es condicionante. En efecto, toda experiencia vivida –y no sólo hablo de aquellas que se llaman “espirituales”– tiene necesariamente sus raíces en el pasado. Que se trate de la realidad o de mi vecino, lo que yo reconozco implica una asociación con algo del pasado. Una experiencia llamada espiritual es la respuesta del pasado a mi angustia, a mi dolor, a mi temor, a mi esperanza. Esta respuesta es la proyección que ocurre para compensar un estado miserable. Mi conciencia proyecta lo contrario de lo que ella es, porque yo estoy persuadido de que ese contrario, exaltado y dichoso, es una realidad consoladora. Así, mi fe católica o budista construye y proyecta la imagen de la Virgen o del Buda, y esas invenciones despiertan una emoción intensa en esas mismas capas inexploradas de la conciencia que habiéndolas inventado sin saberlo, las confunde con la realidad. Los símbolos, o las palabras, se vuelven más importantes que la realidad. Se instalan en calidad de memoria en una conciencia que dice: “Yo sé, puesto que he tenido una experiencia espiritual”. Entonces las palabras y el condicionamiento se vitalizan mutuamente en el círculo vicioso de un circuito cerrado.

Carlo Suarès: ¿Un fenómeno de inducción?

Krishnamurti: Sí. El recuerdo de la emoción intensa, del choque, del éxtasis, engendra una aspiración hacia la repetición de la experiencia, y el símbolo se convierte en la suprema autoridad interior, en el ideal hacia el cual tienden todos los esfuerzos. Captar la visión llega a ser un propósito; pensar en ella sin cesar y disciplinarse, un medio. Pero el pensamiento es aquello mismo que crea una distancia entre el individuo tal como él es, y el símbolo o el ideal. No puede haber mutación posible sin morir para esa distancia. La mutación sólo es posible cuando cualquier experiencia cesa totalmente. El hombre que ya no vive ninguna experiencia es un hombre despierto. Pero vea usted lo que pasa en todas partes: se buscan siempre experiencias más profundas y más vastas. El hombre está persuadido de que vivir experiencias es vivir realmente. De hecho, lo que se vive no es la realidad sino el símbolo, el concepto, el ideal, la palabra. Vivimos de palabras. Si la vida llamada espiritual es un perpetuo conflicto, es porque en ella formulamos la pretensión de alimentarnos de conceptos, como si teniendo hambre pudiéramos alimentarnos con la palabra “pan”. Vivimos de palabras y no de hechos. En todos los fenómenos de la vida, ya se trate de la vida espiritual, de la vida sexual, de la organización material de nuestro tiempo de trabajo o de descanso, nos estimulamos por medio de palabras. Las palabras se organizan en ideas, en pensamientos, y sobre la base de esos estímulos, creemos vivir tanto más intensamente cuanto mejor hayamos sabido, gracias a ellas, crear distancias entre la realidad (nosotros, tales como somos) y un ideal (la proyección de lo contrario de lo que somos). De esa manera le volvemos la espalda a la mutación.

Hay que morir para el tiempo, para los sistemas, para las palabras

Carlo Suarès: Recapitulemos. Mientras exista en la conciencia un conflicto, sea el que fuere, no hay mutación. Mientras domine nuestros pensamientos la autoridad de la Iglesia o del Estado, no hay mutación. Mientras nuestra experiencia personal se erija en autoridad interior, no hay mutación. Mientras la educación, el medio social, la tradición, la cultura, o sea nuestra civilización, con todas sus influencias, nos condicione, no hay mutación. Mientras haya adaptación, no hay mutación. Mientras haya evasión, de cualquier naturaleza que sea, no hay mutación. Mientras yo procure alcanzar altas virtudes de asceta, mientras yo crea en una revelación, mientras yo tenga un ideal cualquiera, no hay mutación. Mientras yo procure conocerme analizándome psicológicamente, no hay mutación. Mientras haya un esfuerzo en pos de una mutación, no hay mutación. Mientras haya una imagen, un símbolo, ideas, o solamente palabras, no hay mutación. ¿He dicho bastante? No. Puesto que, llegado a este punto, sólo puedo verme obligado a agregar: mientras haya pensamiento, no hay mutación.

Krishnamurti: Exactamente.

Carlo Suarès: ¿Qué es, entonces, esa mutación de la que usted habla en todo momento?

Krishnamurti: Es una explosión total en el interior de las capas inexploradas de la conciencia, una explosión en el germen, o si le parece mejor, en la raíz del condicionamiento, una destrucción de la continuidad.

Carlo Suarès: Pero la vida misma es condicionamiento. ¿Cómo es posible destruir la continuidad y no destruir la vida misma?

Krishnamurti: ¿Quiere usted realmente saberlo?

Carlo Suarès: Sí.

Krishnamurti: Muera usted para la continuidad. Muera para el concepto total del tiempo: para el pasado, para el presente y para el futuro. Muera para los sistemas, muera para los símbolos, muera para las palabras, porque todo eso son factores de descomposición. Muera para el psiquismo, pues él es el que se inventa el tiempo psicológico. Ese tiempo carece totalmente de realidad.

Carlo Suarès: Entonces, ¿qué es lo que queda sino la desesperanza, la angustia, el miedo de una conciencia que ha perdido todo punto de apoyo y hasta la noción de su propia identidad?

Krishnamurti: Si un hombre me formulase esta pregunta de esa manera, yo le respondería que él no ha hecho el viaje, que ha tenido miedo de pasar a la otra orilla

¿Qué es el miedo?

Carlo Suarès: Lo que usted dice da miedo. Yo me pregunto si la conciencia, en lo más profundo de sí misma, no tiene necesidad de este miedo. Eso explicaría por qué se lo mantiene constantemente, alimentado por las religiones, que se supone son refugios y tranquilizantes. Ellas alimentan el miedo, impidiendo que la conciencia se perciba tal como es. Ellas interponen, entre la conciencia y la realidad, la pantalla de las doctrinas teológicas.

Krishnamurti: Este problema es profundo y vasto a la vez. Abordémoslo explorándolo, palpándolo, por así decirlo, por diversos lados. El miedo es tiempo y pensamiento. Le damos una continuidad al miedo por medio del pensamiento, y por medio del pensamiento le damos una continuidad al placer. Este hecho es sencillo: pensando en el objeto de nuestro placer, le otorgamos al placer una continuidad, y lo mismo hacemos con el miedo, pensando en el objeto de nuestro temor. Si yo tengo miedo de usted - o de la muerte, o de alguna otra cosa - pienso en usted o en la muerte y así alimento el miedo. Si, por el contrario, llegásemos a encontrarnos cara a cara con el objeto de nuestro miedo, éste cesaría.

Carlo Suarès: ¿Cómo es eso?

Krishnamurti: Hablo del miedo psicológico, no del miedo de un peligro físico que uno trata de alejar, lo cual es natural. Considere usted el miedo a la muerte. ¿En qué consiste ese miedo? Dividimos la totalidad del fenómeno vital en vida y muerte. La vida es conocida, y de la muerte nada se sabe ¿Se tiene miedo de lo que no se conoce, o más bien se tiene de perder lo que uno conoce? Es evidente que vida y muerte son dos aspectos de un mismo fenómeno. Si dejamos de considerarlos como dos fenómenos diferentes, ya no hay conflicto.

Carlo Suarès: ¿No podríamos preguntarnos qué es el miedo en sí?

Krishnamurti: No hay miedo en sí. Nunca hay miedo que no sea miedo de algo.

Carlo Suarès: Pero ¿no existe un miedo fundamental?

El problema de la muerte

Krishnamurti: No. El miedo es siempre miedo de algo. Examine el asunto con suma atención y verá que es así. Todo miedo, aun inconsciente, es el resultado de un pensamiento. El miedo que se halla presente en todas partes y el miedo psicológico, en el interior del yo, son siempre el miedo de no ser. De no ser esto o aquello, o simplemente de no ser. La contradicción evidente entre el hecho de que todo lo que existe es transitorio, y la búsqueda de una permanencia psicológica: ese es el origen del miedo. Para vernos libres de él, debemos investigar en su totalidad la idea de la permanencia. El hombre que no tiene ilusiones no tiene miedo. Eso no quiere decir que sea cínico, amargado o indiferente.

Carlo Suarès: Eso significa que él ha visto que la estructura psicológica en la cual basa la noción de su propia identidad no es real, es sólo verbal.

Krishnamurti: Estamos, pues, ante uno de los mayores problemas: la muerte. Para comprender esta cuestión, no de forma verbal sino realmente, o sea, para profundizar con realismo en el hecho de la muerte, hay que desprenderse de todo concepto, de toda especulación, de toda creencia que tengamos, porque toda idea que pueda tenerse sobre este asunto estará engendrada por el miedo. Si nosotros, usted y yo, no tenemos miedo, podremos plantear correctamente el problema de la muerte. No nos preguntaremos qué sucede “después”, sino que exploraremos la muerte como un hecho en sí misma. Para comprender lo que es la muerte, toda búsqueda mendigante en las tinieblas debe cesar. ¿Estamos nosotros, usted y yo, en esa disposición de espíritu que no busca saber lo que hay “después de la muerte”, sino que se pregunta qué es la muerte? ¿Percibe usted la diferencia? Si uno se pregunta qué hay “después”, es porque no se ha preguntado qué es la muerte. ¿Estamos en condiciones de hacernos esta pregunta? ¿Puede uno realmente preguntarse qué es la muerte mientras no se pregunte qué es la vida? ¿Es acaso posible preguntarse qué es la vida a base de nociones, ideas y teorías sobre ella? ¿Cuál es la vida que conocemos? Nosotros conocemos la existencia de una conciencia que se debate sin cesar en toda clase de conflictos, internos y externos. Desgarrada por sus contradicciones, esta existencia está encerrada en el círculo de sus exigencias y de sus obligaciones, de los placeres que busca y de los sufrimientos que rehúye. Estamos enteramente embargados por un vacío interior, que la acumulación de posesiones materiales y mentales jamás puede colmar. En tal estado, no podemos plantearnos el problema de lo que es la muerte, porque no nos hemos planteado la cuestión de lo que es la vida. La existencia que conocemos, ¿es la vida? Las explicaciones como: resurrección de los muertos, reencarnación, etc., ¿provienen de un conocimiento de la muerte? Solo son meras proyecciones de ideas que nos forjamos acerca del fragmento de existencia que llamamos “vida”. Morir para la estructura psicológica con la cual nos identificamos; morir cada minuto, cada día, en cada acto que realizamos; morir para el placer inmediato y para la continuidad del dolor, y saber todo lo que está implícito en ese morir; entonces, es cuando estamos en condiciones de formular la pregunta: ¿qué es la muerte?

No se discute con la muerte corporal. Sin embargo, sólo aquellos que saben morir de instante en instante pueden evitarse iniciar con la muerte un diálogo imposible. En esa muerte constante hay una renovación constante, un frescor que no pertenece al mundo de la continuidad en la duración. Ese morir es creación. Creación es muerte y amor.

Las iglesias nada pueden

Carlo Suarès: Tengo que hacerle algunas preguntas sobre religión. Las grandes religiones más recientes han nacido, sin embargo, en épocas en las que se creía que la tierra era plana, que el sol recorría la bóveda celeste, etc. Hasta una época reciente (la de Galileo no está tan lejos) las religiones imponían por la violencia una serie de imágenes infantiles del cosmos. Hoy, no pudiendo hacer otra cosa, se colocan al lado de la ciencia y se contentan con declarar que sus cosmogonías son simplemente simbólicas. Pero proclaman que, a pesar de esta capitulación, son depositarias de las verdades eternas. ¿Qué piensa usted de eso?

Krishnamurti: Las religiones hacen su propaganda con el fin de obtener poder sobre las conciencias. Procuran apoderarse de la infancia para condicionarla mejor. Las religiones de las Iglesias y las de los Estados, proclaman la necesidad de todas las virtudes, mientras que su historia no es sino una serie de violencias, de terrores, de torturas, de matanzas inimaginables.

Carlo Suarès: Pero ¿no cree usted que hoy en día las Iglesias son menos combativas? ¿No vemos a los jefes de las más grandes Iglesias declarar que la fraternidad humana es lo más importante y que el culto es secundario?

Krishnamurti: Si la declaración de fraternidad es más importante que el culto, se debe a que el culto ha perdido su importancia incluso ante sus pontífices. Este pretendido universalismo es a lo sumo una simple tolerancia. Ser tolerante, es apenas tolerar al vecino con ciertas condiciones. Toda tolerancia es intolerancia, así como la no-violencia, es violencia.

De hecho, en nuestra época, la religión, como verdadera comunión del hombre con aquello que lo supera, no desempeña ningún papel en la trayectoria de los asuntos humanos. Más bien es todo lo contrario: las organizaciones religiosas son instrumentos políticos y económicos.

Carlo Suarès: Pero ¿no pueden esas organizaciones religiosas guiar a los hombres hacia una realidad que está más allá de ellos mismos?

Krishnamurti: No.

¿Qué es un espíritu libre?

Carlo Suarès: Pasemos, pues, al sentimiento religioso. El hombre moderno, que vive conscientemente en el universo de Einstein y no en aquel de Euclides, ¿no puede entrar mejor en comunión con la realidad del universo gracias a una conciencia más experimentada y ampliada de un modo adecuado?

Krishnamurti: El que quiera ampliar su conciencia, puede elegir entre las psicodrogas que más le convengan. En cuanto a entrar mejor en comunión con el universo gracias a una acumulación de informaciones y de conocimientos científicos acerca del átomo o de las galaxias, es como decir que una inmensa erudición libresca sobre el amor, nos hará conocer el amor. Y, por otra parte, a este hombre ultramoderno, tan al corriente de los últimos descubrimientos científicos, ¿le habrá servido todo ello para iluminar su universo inconsciente? Mientras en él subsista una sola parcela inconsciente, proyectará una irrealidad de símbolos y de palabras por medio de la cual se forjará la ilusión de estar en comunión con algo superior.

Carlo Suarès: Sin embargo, ¿cree usted que es posible una religión futura basada en hechos científicos?

Krishnamurti: ¿Por qué hablar de una religión futura? Veamos, más bien, lo que es la verdadera religión. Una religión organizada sólo puede producir reformas sociales, cambios superficiales. Toda organización religiosa se sitúa necesariamente dentro de una estructura social. Yo hablo de una revolución religiosa que sólo puede producirse fuera de la estructura psicológica de una sociedad, cualquiera que ella sea. Un espíritu verdaderamente religioso está desprovisto de todo miedo, porque está libre de todas las estructuras que las civilizaciones han impuesto a lo largo de los milenios. Un espíritu semejante está vacío, en el sentido de que se ha vaciado de todas las influencias del pasado, sea colectivo o personal, así como de las presiones que ejerce la actividad del presente, la cual genera el futuro.

Carlo Suarès: Un espíritu así, por el hecho de que se ha vaciado de su contenido, que de hecho lo contenía a él, es extraordinariamente libre…

Krishnamurti: Es libre, está vivo y totalmente en silencio. Es el silencio lo que importa. Es un estado sin medida. Solamente entonces, y no como una experiencia, se puede ver aquello que no tiene nombre, que está más allá del pensamiento y que es energía sin causa. Si no hay ese silencio creador, se haga lo que se haga, no existirá en la tierra ni fraternidad ni paz, es decir, no habrá verdadera religión.

Carlo Suarès: Todas las religiones preconizan alguna forma de plegaria, algún método de contemplación a fin de entrar en comunión con una realidad superior, cuyo nombre, Dios, Atmán, Cosmos, etc., varía. ¿Qué actividades religiosas practica usted? ¿Reza usted?

Krishnamurti: La repetición de fórmulas sagradas calma la agitación de la mente y la adormece. La plegaria es un calmante que permite vivir en el interior de un recinto psicológico, sin experimentar la necesidad de destrozarlo, de destruirlo. El mecanismo de la plegaria, como todos los mecanismos, produce resultados mecánicos. No existe plegaria alguna que pueda traspasar la ignorancia de uno mismo. Toda plegaria dirigida a aquello que es ilimitado, presupone que un espíritu limitado sabe dónde y cómo alcanzar lo ilimitado. Eso quiere decir que él tiene ideas, conceptos, creencias sobre todo eso y que se halla atrapado en todo un sistema de explicaciones, en una prisión mental. Lejos de liberar, la plegaria aprisiona. Ahora bien, la libertad es la esencia misma de la religión, en el verdadero sentido de esa palabra. Esta libertad esencial es negada por todas las organizaciones religiosas, a pesar de lo que digan. Lejos de ser un estado de plegaria, el conocimiento de sí mismo es la puerta de la meditación. No es ni una acumulación de conocimientos sobre psicología, ni un estado de sumisión llamada religiosa, en donde se espera la gracia. Es lo que derriba las disciplinas impuestas por la sociedad o la iglesia. Es un estado de atención total y no una concentración sobre algo en particular. Al estar el cerebro tranquilo y silencioso, observa el mundo exterior y ya no proyecta ninguna imaginación ni ninguna ilusión. Para observar el movimiento de la vida, el cerebro debe ser tan rápido como la misma vida, estar activo y sin dirección. Solamente entonces lo inconmensurable, lo atemporal, lo infinito, puede surgir. Eso es la verdadera religión.

Lo que queda por despertar

Carlo Suarès: ¿Cree usted que un pensamiento colectivo, que una inteligencia colectiva, habiendo acumulado y sintetizado los últimos logros de todas las ciencias, si es que ese pensamiento pudiera producirse, estaría en condiciones de guiar a la humanidad hacia una evolución sana?

Krishnamurti: La evolución que conocemos, de la carreta de bueyes al cohete espacial, se ha debido solamente a una determinada parte del cerebro. Aunque esa parte se desarrolle millones de veces más, esto no lograría el más mínimo progreso para el problema fundamental que se plantea la conciencia humana sobre sí misma. Se desarrollará. Ese proceso es irreversible y necesario. Pero existe otra parte del cerebro que todavía no está despierta y que desde ahora mismo podemos darle vida. Ese despertar no es cuestión de tiempo. Es una explosión revolucionaria que surge en el mismísimo origen de todas las cosas e impide la cristalización y solidificación - por los residuos del pasado - de una estructura psicológica. Esa lucidez aborda cada problema a medida que se presenta y, de esa manera, la importancia del problema se vuelve secundaria. Si no surge, y pervive, esa explosión de lucidez, que es energía sin causa, y que no es ni individual ni colectiva, el mundo no conocerá la libertad ni la paz.

Una Entrevista con Krishnamurti por Carlos Suarès, Planète 1964

Gracias Daniel por compartir este material increíble!

domingo, 15 de febrero de 2009

La Oración Centrante. P. Thomas Keating

El P. Thomas Keating ha sabido combinar la estricta vida del claustro silencioso y solitario con el convulso mundo de hoy, para transmitir la sabia dimensión contemplativa del evangelio.


Un monje en medio del mundo


El misticismo y el terrorismo parecen representar los polos opuestos entre los que se debate la compleja vida del hombre actual. Entre ambos extremos, se extiende una amplísima gama de actitudes, experiencias, emociones y, sobre todo, opciones espirituales y morales. En la siguiente conversación, el P. Thomas Keating, una de las principales figuras del misticismo contemporáneo, bosqueja un camino seguro entre tantas incógnitas.

El Padre Keating, monje cisterciense,es reconocido internacionalmente por su colosal obra de poner al alcance de religiosos y laicos de hoy, la rica y antiquísima tradición contemplativa cristiana. El monje ideó un método de oración que colmó el hambre espiritual profunda que palpita en muchos seres humano de nuestros días. Así nacieron la Oración Centrante y la red Dimensión Contemplativa (Contemplative Outreach), que él preside. Esta organización , que comenzó en un lejano monasterio en Spencer, Massachusetts, hoy se extiende por todo el mundo.

El monje es autor, entre otros libros, de Mente abierta, corazón abierto; El misterio de Cristo, Intimidad con Dios, obras imprescindibles para toda persona que busque una experiencia más profunda de su fe,y una disciplina centrante que la conduzca a la contemplación.


El Padre Keating reside en el monasterio San Benito, en Snowmass, Colorado. Pero como el gran Thomas Merton, también cisterciense y sin duda el místico más grande del siglo XX, el P. Keating ha sabido combinar la estricta vida del claustro silencioso y solitario con el convulso mundo de hoy, para transmitir la sabia dimensión contemplativa del Evangelio. También como Merton en la década de 1960, él es hoy uno de los mayores promotores del diálogo interreligioso, del desarme y de la paz en el mundo.

Esta entrevista fue realizada en el Seminario St. JohnVianney, durante una reciente visita que Keating hizo a Miami para ofrecer un retiro a sacerdotes y una charla en la parroquia St. John Newman.


En los últimos mensajes grabados por Osama bin Laden, éste llama a librar una “guerra santa”, o jihad, para poner fin a las religiones cristiana y judía.


¿Cómo percibe usted este fanatismo que se ha apoderado de parte del mundo islámico y, de ciertas denominaciones cristianas?

Es difícil resumir la respuesta en unas cuantas palabras. Pero he aquí algunas reflexiones. Cualquier actitud que consista en instigar una guerra santa, en el sentido de una guerra física, es un acto antirreligioso, no importa en nombre de qué religión se realice. Por lo tanto, el Islam también tiene un problema con Osama bin Laden, debido a la visión que éste tiene del Islam, visión que implicaría el fin de esta religión. El peligro de una guerra cultural es muy real entre el Islam y Occidente, un Occidente identificado con el cristianismo, lo cual, por supuesto, es incorrecto.

Occidente no es en estos momentos una civilización cristiana. Conserva ciertos residuos de civilización cristiana. Pero resulta esencial para los verdaderos musulmanes hacer todo lo que esté en sus manos para evitar la guerra en apoyo de su causa y establecer un diálogo no sólo con Occidente, sino con las otras grandes religiones del mundo.

Las religiones deben reconocer la violencia que hay en su pasado y rechazarla. Difícilmente podemos esperar que las naciones del mundo hagan algún esfuerzo por alcanzar la paz, si las religiones del mundo que promueven la paz –al menos supuestamente, o de palabra– no la buscan seriamente, y al precio que sea necesario. El Islam, sin embargo, no está muy interesado en la discusión política, porque ellos no creen en la separación entre la Iglesia y el Estado, tal como este concepto se ha desarrollado en el resto del mundo. Ellos deben crear órganos para el estudio del Corán y de sus tradiciones originales.


¿Se ha contemplado la idea de estudiar el Corán como se hace con la exégesis bíblica?

Eso es urgente. Los líderes del Islam deben encontrar la manera de diferenciarse de algún modo de los terroristas y los fundamentalistas, que han malinterpretado el Corán, y que están aplicando rígidas interpretaciones literales a un libro que nunca ha sido estudiado desde un punto de vista crítico, como lo ha sido la Biblia. Y éste es el momento de hacerlo, para separar lo que se ha añadido a la tradición del Corán del mensaje esencial de su gran profeta, Mahoma. El Islam es una de las grandes religiones mundiales, y tiene mucho que aportar en el campo espiritual y cultural.

Como el cristianismo, el Islam tiene grandes místicos. ¿Cómo define usted a un místico, sea sufí o católico?

El Islam tiene una sobresaliente tradición mística. Rumi es uno de los poetas más populares en estos momentos. Hay órdenes sufíes en el mundo y la mayor parte de ellas está representada en los Estados Unidos. Y son muy semejantes, en muchos de sus pronunciamientos y experiencias, a la mística cristiana o al budismo.

En cuanto a la definición de misticismo es una forma de contemplación. Las religiones orientales emplean la palabra “meditación” en lugar de “contemplación”. Es preciso entender esa distinción.

¿Qué es la contemplación?

La contemplación es la experiencia de la presencia de Dios o de la afluencia de la Gracia, en un sentido distinto a pensar en Él, o a tener sentimientos hacia Él.

Es experimentar a Dios.

Sí, en cierto grado, pero no como Dios es realmente, porque esto es algo que está reservado para la vida futura. Pero es un gustar el sabor del misterio último al que llamamos Dios en la tradición religiosa judeocristiana, y recibe otros nombres en otras religiones. Pero hay un solo Dios.


¿Cómo se puede ser místico y vivir y trabajar en medio del mundo y de sus luchas?

La respuesta a esta pregunta es la misma razón de ser de la Oración Centrante. Es necesaria una disciplina práctica para la vida cotidiana, que permita relacionarse con Dios en un nivel más profundo que el del pensamiento, o incluso del sentimiento. Me refiero al nivel de la fe, la esperanza y la caridad en el sentido de amor desinteresado.

La Oración Centrante consiste en un período durante el cual nos apartamos del ruido tumultuoso del momento presente, del medio ambiente, de nuestro propio ruido interior, de nuestros comentarios internos sobre lo que está sucediendo, y de nuestras reacciones emocionales ante ello, y entramos en lo que Jesús llama, en Mateo 6: 6, "orar en secreto".


¿Qué es, en sí, la oración centrante?

La oración contemplativa es una apertura de la mente y del corazón, de todo nuestro ser a Dios, el Misterio Último, más allá de pensamientos, palabras y emociones. Es un proceso de purificación interior que lleva, si consentimos, a la unión divina.

Es un tipo de oración que existe desde los primeros tiempos del cristianismo. Es un método diseñado para facilitar el desarrollo de la oración contemplativa al preparar nuestras facultades de forma que cooperen con este inmenso regalo de Dios. Es la frecuentación de este espacio dentro de nosotros, el cultivo de este nivel espiritual de nuestro ser, lo que nos abre a la sanación, a la “terapia divina”, por así decirlo.

La redención es la sanación de nuestra naturaleza en sus mismas raíces de pecado, y la sanación de las heridas emocionales de nuestra vida, de lo que San Pablo llama el “hombre viejo”, o de lo que la sicología gusta de llamar ir “del falso yo” al verdadero yo”.


¿En que consiste la disciplina?

Se trata de una práctica regular que nutre y fortalece esta profunda relación con Dios, que es fuente de paz en toda circunstancia, incluyendo las más desastrosas. La razón es que en la oración centrante uno encuentra a Dios como un Dios de infinita misericordia. Y esto es lo que nos capacita para mostrar misericordia hacia todas las demás personas, y para experimentar nuestra unidad con toda la humanidad, y nuestra responsabilidad por los sufrimientos de los demás en el pasado, en el presente y en el futuro.


¿Con qué regularidad debería efectuarse esa disciplina?

Se recomienda que se practique por 20 minutos, dos veces al día, con el fin de adentrarnos en el recinto del silencio. Esto crea un solaz y un reposo interior.



¿Cuándo llega la contemplación?

Llega secretamente, o a veces abiertamente; eso depende de la gracia de Dios y del plan que Él tenga para nosotros. Lo primero que Dios hace en nuestro “cuarto interior” es confirmar nuestra bondad básica como imagen de Dios, tal como dicen las Escrituras; y entonces, Él empieza a sanar las heridas emocionales de toda nuestra vida. Los desechos emocionales no digeridos son evacuados durante el período de oración al experimentar los pensamientos que habíamos reprimido durante la infancia, porque nos resultaba doloroso encararlos. Todo lo que se necesita es volver a sentir el problema y dejarlo pasar sin intentar deshacerse de él, sino reconociéndolo, y dejar que la experiencia sea procesada.


¿Diríamos entonces que con la disciplina diaria y la apertura interior a esa presencia divina podríamos llegar a la contemplación donde reside el yo verdadero, uno con Dios?

Sí, pero no permanentemente, porque aún experimentamos las vicisitudes de la vida; pero nuestra actitud hacia esas vicisitudes cambia, y dejan de causar sufrimiento para convertirse en dolor. Y el dolor es algo que uno puede controlar. El sufrimiento es demasiado íntimo para controlarlo, a menos que uno haya llegado a un nivel más profundo de comunicación con Dios, y de que uno sea capaz de reposar incluso en medio de grandes tragedias, desastres o sufrimientos.

Usted ha dicho que toda palabra, o pensamiento que tenemos o que expresamos, afecta al mundo entero. ¿Podría explicar esto?

Eso es lo que dicen los físicos. Se trata de energía.

¿Y qué sucede cuando la energía que prima es negativa?

Daña al universo. La acumulación de energía negativa es lo que probablemente conduce a la violencia, a las guerras y al odio.

Padre Keating, ¿qué es la sabiduría para usted?

La sabiduría es saber a través de la experiencia; su cumbre es conocer, saber, convirtiéndonos en el Otro.

El Otro, ¿es Dios?

Significa Dios. No en el sentido literal de ser Dios, sino en el de participar de la Sabiduría de Dios, que consiste en la visión que Él tiene de la realidad. Pienso que hemos llegado a un momento en que Dios, en un acto de infinita misericordia, nos está ayudando a encontrar más recursos para alcanzar paz y ser capaces de ayudar a la gente a sobrellevar sus tragedias.


¿Qué lugar tiene el pecado en todo esto?

El pecado personal es optar por nuestro proyecto de felicidad basado en necesidades instintivas, como la seguridad, el poder, el afecto y la estima, y dispuesto a pisotear los derechos y las necesidades de los demás –y hasta nuestro propio bien verdadero– con tal de conseguir lo que queremos, o de escapar de lo que no queremos. De este modo, y a causa de la fragilidad de la condición humana y a la influencia de todo lo que ha sido reprimido en el inconsciente, el grado de responsabilidad o de libertad es mínimo en algunas personas, debido al daño que recibieron en su primera infancia, daño cuyo verdadero alcance sólo Dios puede juzgarlo.

Y el pecado colectivo que vemos, lo integran personas más o menos involucradas en el pecado personal.

Pero sólo Dios puede juzgar… Eso es importante, no debemos de olvidarlo jamás.

Es por eso que no podemos juzgar a los demás, porque no conocemos su historia personal, y el daño que puedan haber recibido en la fase inicial de su vida. Por ejemplo, hay personas que se han visto completamente desprovistas de afecto debido a la ausencia de sus padres, familias rotas por completo.

Y estas personas no son capaces de manifestar sensibilidad, o de llevar vidas sociales normales. No experimentan una reacción emocional ante la violencia contra otros. Si conociéramos su historia, sabríamos por qué.

Usted tiene 80 años, posee una vitalidad increíble, y está profundamente implicado en el diálogo interreligioso. Admirable.

Sí, ando en muchas cosas, que en realidad son una sola. Además del diálogo interreligioso, estoy implicado en el diálogo intermonástico con el budismo, el hinduismo. Sigo el desarrollo de nuevos recursos y evalúo nuevos programas para responder a nuevas necesidades.

Pero el trabajo principal sigue siendo propagar la Oración Centrante, por eso viajo tanto. Espero dar conferencias algún día sobre sanación holística, porque la profesión médica está empezando a reconocer la necesidad de la dimensión espiritual de la oración, una vez más. Los médicos reconocen que la gente puede curarse mediante la meditación y la oración, y no sólo mediante compuestos químicos.

Es la “terapia divina” que todos buscamos.

Sí, terapia divina, porque no es sólo una relación, una amistad con Dios que nos transforma para bien; es una relación médica también. La oración contemplativa es en verdad la sanación del cuerpo, de la mente y del espíritu.

(Para iniciarse en la Oración Centrante vaya a oracioncentrante.com, centeringprayer.com

Ana Amador Morales

Para saber más: Thomas Keating -Ken Wilber Integral Institute