lunes, 6 de julio de 2009

Vivir al estilo Zen



«No se trata de querer detener los pensamientos, sino de dejarlos pasar como nubes en el cielo, sin oponerse a ellos», dijo Dogen Zenji, fundador de esta antigua doctrina oriental basada en el Budismo.

Su principio esencial (Mushotoku) es la filosofía del no provecho, del no deseo de adquirir. Dar sin esperar recibir nada a cambio. Abandonarlo todo sin miedo a perder. Volver la mirada hacia el interior.
Hishiryo es el estado de conciencia propio del zen, en el que no existe separación ni individualidad: somos uno con el cosmos, más allá de las dualidades, de las oposiciones y de los contrarios. Abandonar la conciencia personal nos libera de miedos y nos concede una gran energía en nuestra vida.

Empezar meditando.

La práctica del zazen (meditación) es la esencia misma del zen: el despertar de la conciencia cósmica a través de una posición corporal adecuada, una respiración controlada y una actitud de la consciencia. Para hacer zazen conviene una habitación silenciosa y en penumbra. Debemos apoyar las nalgas en el zafu (cojín de zazen) para bascular la pelvis hacia adelante y poder apoyar las rodillas en el suelo con fuerza. La postura debe ser estable, equilibrada y con una curva lumbar justa.

Existen dos posturas posibles, loto y medio loto: «Para la postura de loto hay que poner primero el pie izquierdo sobre el muslo derecho y el pie derecho sobre el muslo izquierdo. Para la postura de medio loto, bastaría con presionar vuestro pie izquierdo contra el muslo derecho», aconseja Kira Montagu, experta en meditación zen y reflexología.

«La columna vertebral debe estar lo más derecha posible, la barbilla recogida y la nuca estirada. Los ojos semicerrados y la mirada se posa, sin fijarse, a un metro delante de sí. No se mira nada, aunque se ve todo», explica.
Cuando hemos adoptado la posición, encerramos los dedos pulgares en los puños y los colocamos sobre las rodillas vueltos hacia arriba. Finalmente, nos balanceamos de izquierda a derecha, siete u ocho veces. Comenzamos con una oscilación amplia y poco a poco vamos disminuyendo la amplitud, al igual que un péndulo, hasta recuperar la perfecta verticalidad.


La respiración, esencial.

Después de adoptar la postura adecuada nos centramos en la respiración: cuando una persona recibe un impacto brusco o simplemente está preocupada, su respiración es irregular, corta, y tiende al descontrol. Si educamos la respiración, obtendremos un mayor dominio de las emociones.

Por eso, lo primero que un principiante debe hacer es observar atentamente su respiración.Se trata de establecer un ritmo lento y poderoso: hay que inspirar varias veces por la nariz y espirar por la boca de manera larga y profunda. La respiración debe volverse completamente silenciosa y nasal.

El aire contiene la energía del cosmos. Recibimos esta energía a través de nuestros pulmones y de cada una de nuestras células.Una respiración completa no se efectúa sólo a nivel de caja torácica, sino que debe apoyarse también en el abdomen.

Concentración absoluta.

Kira Montagu advierte que en el zazen debemos descartar el abandono físico y mental y la distracción.Si nos relajamos demasiado, podemos caer en un estado de somnolencia en el que la vigilia se empaña y la conciencia se embrutece: la atención y el tono muscular son fundamentales.
Por otra parte, a veces tendemos a la dispersión. Este estado llamado Sanran viene caracterizado por un tono muscular crispado y una actividad mental muy excitada. Aparecen muchos pensamientos, sensaciones, recuerdos, deseos... Es la actitud típica de los que piensan durante el zazen.
Para evitarlo, es necesaria la concentración absoluta en la postura y la respiración, lo que permite que el flujo consciente de pensamientos cese. Los pensamientos deben pasar y desvanecerse; hay que evitar apegarse a ellos( es decir si el pensamiento es una preocupación,un deseo,un recuerdo placentero o desagradable,un rencor, etc hay que dejarlo pasar).

«El zazen no es el aprendizaje de una técnica de meditación.Es el Dharma de la paz y de la felicidad, la práctica-realización de un despetar perfecto», afirma Dogen Zenji. Quienes practican esta doctrina aseguran que cuando el intelecto se vacía y se vuelve sereno, apacible, nada puede detener la corriente de vida profunda e ilimitada que surge. El espíritu contiene todo el cosmos.

Alimentación equilibrada.

Porque equilibrando nuestro cuerpo podemos equilibrar nuestra mente. Una dieta adecuada, caracterizada por la austeridad y pureza de sus ingredientes, a menudo acompaña a la filosofía zen.

La dieta macrobiótica, exportada a Occidente en 1929, está basada en el principio taoísta del ying y del yang (equilibrio entre los opuestos): nada existe sin su complemento, y si faltase un opuesto, el equilibrio acabaría. Los cereales, hortalizas y verduras ofrecen el mejor equilibrio entre el ying y el yang. Dentro de los nutrientes, la mayoría de las vitaminas del grupo B y la vitamina C son ying mientras que las liposolubles (A, D, E y K) y la B6 son yang. La macrobiótica goza de gran aceptación, no sólo entre los movimientos alternativos y ecologistas, sino también entre la comunidad científica que ve en ella un remedio eficaz contra un gran número de enfermedades.

Uno de los errores más frecuentes que cometen quienes se inician en la macrobiótica es la brusquedad con que abandonan el consumo de carne y productos tratados químicamente. Un cambio tan súbito puede acarrear deficiencias nutricionales. Por eso, es importante iniciarse con suavidad:

- sustituir los alimentos refinados y las verduras tratadas químicamente por productos integrales y de cultivo biológico.

- disminuir progresivamente el consumo de carne y sustituirlo por pescado y, ocasionalmente, por aves de granja ecológica.

- aumentar el consumo de cereales, principalmente el arroz integral.

- enriquecer el sabor con salsas y especias ligeras: tomillo, romero, jengibre, etcétera.

- consumir hortalizas y hortalezas propias de cada estación y latitud geográfica.

- masticar lentamente y saborear los alimentos.

- consumir derivados de la soja como el miso, tamari, natto...

Tres o cuatro meses después de iniciar esta dieta se experimenta una menor pesadez tras las comidas y una mayor agilidad mental.Además, está demostrado que los componentes de la soja ayudan a prevenir algunas enfermedades básicas como la osteoporosis, el cáncer (mama-próstata) y las enfermedades del corazón. De hecho, las mujeres orientales tienen una incidencia menor de cáncer de seno y de osteoporosis. Además, la soja contiene isoflavones, compuestos que imitan la actividad de los estrógenos y ayudan a controlar los síntomas de la menopausia y del síndrome premenstrual.

El profesor Aldo A. Campello, maestro en terapias orientales, aconseja determinar a qué tipo metabólico se pertenece. Los metabolismos vegetarianos queman lentamente las grasas y las carnes. Por eso, si una persona se siente cansada después de ingerir proteínas animales debe limitar su consumo y tomar una dieta a base de frutas, verduras e hidratos de carbono. Si le sucede lo contrario y se siente fuerte y vital después de ingerir carne, huevo o pescado, entonces es probable que tienda hacia un metabolismo carnívoro: debe evitar los azúcares y féculas, excitantes debido a una sobreestimulación del sistema nervioso. El metabolismo equilibrado es capaz de admitir ambos tipos de comida cuando están correctamente combinadas.

En Oriente, el culto al cuerpo no es mera estética: la filosofía zen enfatiza la importancia de la alimentación y de ejercicios como el yoga y el Tai-chi para poder controlar la mente y alcanzar la serenidad. Para transformar la mente, el primer paso que tendremos que dar es liberar el cuerpo.

LISSI SANCHEZ

Extaído del Mundo.es

LINK A LIBRO SOBRE MEDITACIÓN DE Brian WEISS: AQUI

4 comentarios:

gabo dijo...

Muy bueno el post, es muy claro en la exposición de algunas nociones centrales del zen.
La dieta macrobiótica... sólo sé que John Cage, influido por su amigo D.T. Suzuki, adoptó esta dieta. Me pregunto de qué se trata exactamente, y si debería consultar a un especialista antes de incursionar en ella.
Abrazo!

Juan dijo...

muy buen post, para leer detenidamente

Adriana Paoletta dijo...

HoLa gabo!

Si para cambiar de dieta tenés que consultar con un médico, que te oriente en base a tu personalidad y a tu estilode vida. la dieta macrobiotica es muy trabajosa en cuanto a que tenés que tener mucho tiempo para hacer comparas y cocinar.

Un abrazo
Adri

Adriana Paoletta dijo...

Gracias por tu visita Juan!
Un abrazo deluz
Adriana