miércoles, 17 de marzo de 2010

Vivir en comunidad para apreciar la vida


En la cultura religiosa del Tibet antes de 1959 donde toda la vida giraba entorno a la espiritualidad y el eje central de todos los hogares era un altar, la vejez era valorada como una etapa preciosa de la vida,un tiempo para consagrarse al estudio y la práctica del dharma. Los padres que ya habían terminado la tarea de educar a los hijos se dedicaban a su propia disciplina espiritual.

Cuando las circunstancias lo permitían, muchos tibetanos mayores iban de peregrinaje o se aislaban en las montañas para celebrar ceremonias. Cuando el retiro no era posible, los mayores se conformaban con quedarse en casa y meditar cantando mantras y haciendo girar una rueda de oración que enviaba millones de oraciones por todo el mundo. La práctica con la rueda de oración podía ser la máxima ocupación de una persona durante muchos años.

Esta forma de vida que tanto apreciaba las enseñanzas tradicionales aún se practica en muchas comunidades de refugiados tibetanos en la India, Nepal y otros países. Cuando no están en peregrinaje los padres ancianos suelen vivir con sus hijos y nietos, todos bajo un mismo techo. Las familias viven los nacimientos, las muertes, y lo que ocurre en el medio todos juntos, en comunidad. Los niños se familiarizan con el dolor de la enfermedad, la debilidad de la vejez, el proceso de morir y el valor de las enseñanzas del Dharma. Los mayores transmiten sus sabiduría a la generación más joven en un continuo fluir asegurándose que las enseñanzas de Buda sean honradas en la familia. Mediante su influencia cada aspecto de la vida cotidiana esta imbuido de respeto por los iluminados, por la vida y por la naturaleza en su totalidad.

Dedicado a mis alumnos de Yoga y meditación

Adriana Paoletta

4 comentarios:

Lucas dijo...

La reflexión, creo, será unánime. El esfuerzo, espero, sea de todos ...

Nadie dudará, desde el intelecto, de la sabiduría de nuestros "viejos", de su paciencia y ternura. Pero muchas veces, dejamos de lado todo eso xq no somos capaces de esperar sus tiempos.

Los movimientos de nuestros mayores no son como los nuestros. Sus razonamientos -y no x ello menos brillantes- tardan un poquito más en salir a la luz.

El ritmo de nuestra vida nos obliga entonces a "empujarlos" para que se muevan, hablen, piensen + rápido ... Y ese empujón, indefectiblmente, es un mal trato para ellos (aún cuando no nos lo hagan saber).

Hagamos entonces el esfuerzo para dejar de lado nuestra "apuro"; para darles a nuestros viejitos el tiempo necesario para que se manifiesten, para que nos regalen todo lo que tienen dentro.

Ojalá seamos constantes, muy constantes, para tratarlos como se merecen.

ESta vez las GRACIAS, si me lo permitís Adriana, es para ELLOS (sobre todo para mis padres y abuelos que hace un tiempito no están de este lado)

Adriana Paoletta dijo...

Querido Lucas:

te doy las gracias por este hermoso comentario, tan desde el adentro. Y es cierto cuanta prisa sin sentido que llevamos todos. Tu reflexión me hace pensar en todos los mayores que me acompaÑan y me acompañaron... qué difícil es aminorar el paso al caminar junto a ellos.

Nuevamente gracias a vos y a tus ancestros venerados que seguirán latiendo en tu paso al caminar...

adri

Anónimo dijo...

Me uno al agradecimiento de Lucas y al tuyo Adriana. Debemos enseñar a los niños a honrar esa edad de la Sabiduría que tienen nuestros pueblos originarios y orientales que nos enseña a tener otros tiempos, a escuchar y a respetar...
Gracias por la nota.
Graciela

susana dijo...

Adri, gracias por tu publicación. Ni te cuento lo mucho que disfruto de tus imágenes.
Creo que vivir en calma, y con calma es la manera de no ser espectadores de la vida.Quién puede mostrar que se puede apreciar la vida sin vivir en comunidad, incluyendo e incluyéndonos. El otro soy yo. Somos Uno.
"SÓLO POR HOY AGRADEZCO A MIS PADRES,MAESTROS Y MAYORES" (principio Reiki)
Abrazo muy fuerte para todos,Susana