sábado, 27 de marzo de 2010

El experto y sabio inconsciente

Normalmente cuando nos dicen -¡eres un inconsciente!- nos quieren decir que hemos hecho o dicho algo de una forma que probablemente nos traiga malas consecuencias, pero la historia de la humanidad nos dice que hemos podido llegar a este punto de nuestra evolución gracias a nuestro sabio insconciente y no gracias a nuestra consciencia.Aquí les comparto esta interesante entrevista a a John Bargh,un especialista en la investigación del inconsciente.

Adriana Paoletta





Entrevista de Eduard Punset con John Bargh, psicólogo de la Yale
University. Nueva York, 1 de octubre del 2009.


A menudo, no somos conscientes de las razones y las causas de nuestro propio comportamiento
John Bargh


Nosotros, la gente de a pie, siempre habíamos pensado que el inconsciente era algo muy útil para las pequeñas cosas pero que, para las cosas más complejas, era necesaria la conciencia.
Nunca se nos ocurrió que, solamente con el inconsciente, pudiéramos llevar a cabo procesos cognitivos complejos. ¡Es una revolución! ¡Y no estoy seguro de que la gente de la calle sea realmente consciente de eso!

John Bargh:
No, no creo que lo hayan asumido todavía. Siempre ha imperado la noción de que la
conciencia iba primero, de que todo arrancaba en la conciencia, y de que las cosas se tenían que hacer con conciencia, deliberadamente. Pero, con práctica, tal vez algunas de estas cosas se puedan hacer sin conciencia, como conducir un coche o, en el caso de los tenistas, moverse por la pista sin pensar… esto es así para cualquier cosa que se haya hecho muchas veces y se domine. Pero sin embargo ahora empezamos a entender que, en realidad, el inconsciente fue lo que surgió primero en el tiempo evolutivo, hace muchos millones de años, y que la conciencia se desarrolló bastante más tarde en la historia de la evolución. Por tanto, hubo necesariamente muchos sistemas inconscientes útiles y adaptativos que guiaron adaptativamente nuestra conducta, y nos permitieron sobrevivir y reproducirnos durante centenares de miles de años…

Eduard Punset:
Inconscientemente.

John Bargh:
¡Inconscientemente! ¡Sin conciencia! La conciencia llegó luego. Pero eso no quiere decir que los antiguos sistemas desaparecieran. No se esfumaron y fueron sustituidos por sistemas conscientes, porque la evolución por selección natural no funciona así, sino mediante cambios pequeñísimos que aprovechan, siempre que sea posible, los sistemas que ya están ahí. Una de las cosas que estamos descubriendo es que, incluso en la persecución de objetivos conscientes, las motivaciones, las cosas que uno quiere, las evaluaciones, las preferencias, lo que a uno le gusta o no…

Eduard Punset:
¿Debería casarme con ella o no?

John Bargh:
¡Exacto! Todas estas cosas se fundamentan y basan en la información del sistema
inconsciente. Así que el inconsciente entra en juego y nos influye, y a menudo nos aporta la respuesta a estas preguntas. Incluso cuando creemos que estamos haciendo algo
conscientemente, con atención y conciencia, en realidad hemos llegado a la respuesta de un modo rápido mucho antes de lo que creemos.

Eduard Punset:
¿Pero entonces, para qué se utiliza la conciencia? Es decir, si pudimos apañárnoslas para
avanzar en la evolución, durante la mayoría de la evolución, sin la conciencia, ¿para qué sirve la conciencia?

John Bargh:
Es una pregunta maravillosa; de hecho, la misma con la que empecé hace 30 años (¿para qué
sirve la conciencia?) porque, por aquel entonces, se le atribuía a la conciencia el mérito de todo: se suponía que marcaba la diferencia entre nosotros y el resto de animales, que era la causante de la civilización… Que gracias a ella habíamos llegado a la Luna… ¡que era la causa de todo! Pero al demostrar que hay muchas cosas complejas que se pueden realizar inconscientemente, van quedando solamente algunas que son mucho más viables como explicación de lo que hace la conciencia. Ahora se le atribuyen solamente unas pocas cosas; pero son cosas fundamentales, importantísimas.

Eduard Punset:
¿Y cuáles son estas pocas cosas? ¿Lo sabemos ahora?

John Bargh:
He aquí lo que se le da mejor a la conciencia: ¡viajar en el tiempo! Gracias a la conciencia,aunque nuestros sistemas inconscientes estén ocupados abordando el presente, el ahora,adaptativamente... nuestra mente tiene libertad para retomar el pasado y recordar lo que ha sucedido; o bien desplazarse al futuro y planear lo que haremos mañana, lo que prepararemos para cenar o el lugar al que iremos de vacaciones el sábado que viene… Por eso podemos atravesar la calle, o hacer cualquier otra cosa mientras tanto…
Así que, como el inconsciente se ocupa tan bien y tan adaptativamente de la situación actual y nos da buenas ideas sobre lo que tenemos que hacer, no tenemos que pensar tanto y tenemos libertad para viajar en el tiempo con la mente… ¡y hacer cosas que el resto de animales no pueden hacer!

Eduard Punset:
¡Pero hay que aprender a hacerlo! Vamos, remontarse al pasado, o viajar al futuro, ¡no es una labor fácil!

John Bargh:
No, no lo es. ¡Los niños no pueden!

Eduard Punset:
¿Cuándo aprendemos estas cosas? ¿En qué momento las aprendemos?

John Bargh:
Hacia los 4 años de edad, empieza a surgir esa capacidad, la vemos desarrollarse; en ese
punto, uno puede apartarse un poco del presente, dejar de estar tan condicionado por el ahora,y empezar a pensar en el pasado y el futuro, a recordar… A todos nos resulta difícil recordar cosas que nos pasaron antes de los 4 años. Eso es porque no tenemos la habilidad de recordar hasta los 4 años, más o menos.

Eduard Punset:
Quería preguntarte algo… eres psicólogo, y realizas muchos experimentos sobre la conciencia y el inconsciente… ¿te encuentras a menudo con que las personas no saben realmente los motivos por los que se comportan como se comportan?

John Bargh:
¡Interesante pregunta! Me parece que las personas creen saber lo que hacen, pero la mayoría de las veces se equivocan, a menudo se equivocan. Llegamos rápidamente a teorías sobre lo que hacemos… eso me recuerda a los experimentos de hipnosis que hizo Michael Gazzaniga,el célebre neurocientífico, hace unos veinte años… por ejemplo, hipnotizaba a alguien y le decía (pongamos que fuera una mujer): «cuando cuente a tres y chasquee los dedos, te tirarás al suelo y caminarás como un perro». Y contaba: «uno, dos, tres… ¡chas!» y la mujer ya estaba en el suelo. Inmediatamente, sin embargo, decía: «vaya, se me habrá caído un pendiente y por eso estoy aquí». No había elegido estar en el suelo, lo había hecho por sugestión hipnótica, pero, una vez se veía a sí misma ahí, buscaba inmediatamente una explicación racional que fuera razonable. Es una pequeña muestra de lo que siempre estamos haciendo: captamos impulsos que proceden de otro lugar, que guían nuestros actos, pero cuando actuamos, siempre tenemos una bonita historia para justificar por qué hacemos lo que hacemos.

Extracto del entrevista de Eduard Punset a John Bargh.
TE INVITO A ESCUCHAR ESTE AUDIO DE DEEPAK CHOPRA ACERCA DEL INTELECTO
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1 comentario:

Luz del Alma dijo...

Gracias Adriana, escuché atentamente el video (claro que tambien lo vi...), hay algo que me deja pensando, allí mencionan al inconsciente freudiano como algo que acecha al individuo para hacerlo sufrir, en verdad esa es una interpretación..., el inc no es ni bueno ni malo, simplemente es.
Siempre es un placer leer tus post, abrazote de luz, Mirta