domingo, 28 de marzo de 2010

La vida es un viaje en un paracaídas y no lo que tu quieres creer.

Este hombre en marcha sobre la tierra
que gira... va también, como todos
nosotros, caminando dentro de sí mismo.
Marguerite Yourcenar
Viajamos para conocer mundos nuevos, para escapar, para liberarnos de algún dolor que quema en la piel, para ir en busca de aquello que crees no poseer.

La carga simbólica del viaje es recurrente en toda la literatura. Por ello es que hoy recordé los versos de Huidobro, ese gran poeta chileno, que adoré en mi juventud y que hoy rescato como expresión de viaje.


Un viaje me regala la posibilidad de habitar diversos escenarios,explorar en territorios insólitos,trazar itinerarios espontáneos,para merecer historias que jamás has vivido, rincones secretos que no sabías que existieran.

Hay viajes míticos, de descubrimiento, de búsqueda; utilitarios y forzados; elegidos o fantaseados; que conllevan sueños o pesadillas.

Pero siempre, aún viajando en tu auto hacia un destino que has elegido, sentirás que quien viaja es siempre otro; el que observa es un extranjero es busca de su ser.

Altazor

La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer.

Vamos cayendo, cayendo de nuestro cenit a nuestro nadir y dejamos el aire manchado de sangre para que se envenenen los que vengan mañana a respirarlo.

Adentro de ti mismo, fuera de ti mismo, caerás del cenit al nadir porque ése es tu destino, tu miserable destino. Y mientras de más alto caigas, más alto será el rebote, más larga tu duración en la memoria de la piedra.

Hemos saltado del vientre de nuestra madre o del borde de una estrella y vamos cayendo.

Marc Chagall


Ah mi paracaídas, la única rosa perfumada de la atmósfera, la rosa de la muerte, despeñada entre los astros de la muerte.

¿Habéis oído? Ese es el ruido siniestro de los pechos cerrados.

Abre la puerta de tu alma y sal a respirar al lado afuera. Puedes abrir con un suspiro la puerta que haya cerrado el huracán.

Hombre, he ahí tu paracaídas maravilloso como el vértigo.

Poeta, he ahí tu paracaídas, maravilloso como el imán del abismo.

Mago, he ahí tu paracaídas que una palabra tuya puede convertir en un parasubidas maravilloso como el relámpago que quisiera cegar al creador.
¿Qué esperas?

Rosario Elizalde


Mas he ahí el secreto del Tenebroso que olvidó sonreír.
Y el paracaídas aguarda amarrado a la puerta como el caballo de la fuga interminable.

Altazor. El viaje en paracaídas. Vicente Huidobro(1919)

Ilustración:http://rosarioelizalde.blogspot.com/2009_08_01_archive.html
Adriana Paoletta

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