domingo, 1 de noviembre de 2009

Simplicidad y Silencio. Meditación Cristiana

"La parte más importante de la meditación cristiana es permitir que la misteriosa presencia de Dios dentro de nosotros se convierta más y más, no solamente en una realidad, sino en la realidad que nos da significado, forma y propósito a todo lo que hacemos, a todo lo que somos..." John Main, O.S.B.



¿Qué es la oración?

Una muy antigua definición de la oración la describe como “la elevación del corazón y la mente a Dios”. La mente es la que piensa, cuestiona, planea, es el órgano del conocimiento, de la razón. El corazón es el órgano del amor. La conciencia mental debe correrse para dar lugar a la forma más plena de conocer: la conciencia del corazón. El amor es completo y verdadero conocimiento.
La mayoría de nuestro entrenamiento en la oración, no obstante, está limitado a la mente. Cuando éramos niños nos enseñaron a decir nuestras oraciones, a pedirle a Dios lo que necesitábamos. Pero ésta es sólo una parte del misterio de la oración.

La Meditación Cristiana

La meditación, también conocida como oración contemplativa es la oración del corazón que nos une a Jesús en el Espíritu. La meditación no es algo nuevo en la experiencia cristiana, por el contrario, está arraigada profundamente en nuestra tradición.
Meditar es vivir en la presencia de Dios.
Para ello, es importante que busquemos:

* Silencio: Dejando a un lado el mundo del ruido, de las distracciones, de las palabras, de las imágenes, de las preocupaciones, de los sueños y fantasías y, así, poder entrar al silencio de tu corazón, que es donde Dios se
manifiesta.
* Quietud: Física y mental. Como dice el salmo: “Permanece quieto y sabrás que soy Dios”.
* Atención: Necesitas estar atento a la Palabra de Dios en tu vida y, al darle toda tu atención, estarás comprendiendo que el Amor es ser y estar atento al Otro. También aprenderás a vivir en el presente y, por lo tanto, podrás ser parte de la única realidad que existe, que es la realidad de Dios.

Para llegar al silencio, a la quietud y a la atención, necesitamos utilizar una palabra sagrada, también llamada, mantra.

Cómo meditar

Busca un lugar silencioso. Siéntate con tu espalda derecha, permanece quieto. Cierra tus ojos suavemente y empieza a recitar tu palabra, oración o mantra, silenciosa, interior y amorosamente durante todo el tiempo de la meditación. Recomendamos la palabra “Ma-ra-na-tha”. Dila en 4 sílabas con igual énfasis y fervor. Esta es una palabra en idioma arameo, el que hablaba Jesús. Significa "Ven, Señor Jesús" o "Oh, Señor, ven". San Pablo termina su primera carta a los corintios con esta palabra (I Cor. 16,22b) y es también casi la última palabra del libro del Apocalipsis (Ap. 22:20).

No pienses en el significado de la palabra. Presta total atención a su sonido durante todo el tiempo de tu meditación, desde el principio al final. Si surge una distracción, simplemente regresa a tu mantra. Medita por 30 minutos cada mañana y cada noche, cada día de tu vida. No evalúes los resultados. Persevera en la práctica humilde y amorosamente.

Para saber más:Grupos de Meditación Cristiana
John Main:Seminarios de Yoga

1 comentario:

Anónimo dijo...

Bella Nota, ojalá todos desde nuestro rinconcito interior usemos estas herramientas, para crecer y ayudar así a nuestro entorno. Mucha Luz. Gra.