jueves, 5 de noviembre de 2009

Lawrence Freeman en Buenos Aires.Redescubriendo el poder del Silencio.


Para meditar es necesario:

SILENCIO: Necesitas hacer silencio para poder apreciar la presencia de
Dios en tu vida. Solo haciendo a un lado el mundo del ruido, el de las
distracciones, el de las palabras, el de las imágenes, el de las
preocupaciones, el de los sueños y de las fantasías, es posible entrar al
silencio de tu corazón, donde Dios se manifiesta en su Palabra y a través
de la Palabra.
QUIETUD: Necesitas estar quieto tanto física como mentalmente. La
mente es como un mono que brinca de rama en rama. Al dedicar tiempo
en tu vida para sentarte y estar quieto, podrás aprender la disciplina de
aquietar también tu mente. Esto es un proceso determinante para poder
entrar al reino de Dios en tu corazón.

ATENCIÓN: Necesitas estar atento a la Palabra de Dios en tu vida y al darle
toda tu atención estarás comprendiendo que el Amor es ser y estar
atento hacia el Otro. Al estar atento aprenderás a vivir en el hoy, en el
presente, y por lo tanto podrás ser parte de la única realidad que existe,
que es la realidad de Dios.

¿Qué palabra puedo usar para meditar?

Los momentos más significativos de una relación de amor son aquellos
que se manifiestan en el silencio.

La Palabra en tu vida, tiene tal poder que cualquier otra palabra queda
corta o incompleta. Cuando integras la Palabra y esta se arraiga en tu
alma, no hay marco más importante para honrarla que en el silencio, en el
sagrado silencio de tu corazón.

Cuando medites, repite tu palabra sagrada durante todo el tiempo de tu
meditación. Hazlo interna y silenciosamente. Repítela pausadamente,
resuénala en tu corazón. No pienses en nada, permite que la palabra se
arraige en tu corazón.

Si llegan pensamientos, imagenes, distracciones, recuerdos, planes,
preocupaciones, ideas triviales, o lo que sea - ignóralas y regresa - retorna
y siempre repite tu palabra.

Meditar no es una técnica que se desecha una vez que se aprende.
Meditar es una disciplina, que debe practicarse dos veces al día por 30
minutos, durante toda tu vida.

Meditar es integrarte a tu Creador, en el sagrado silencio de una Palabra .

Ma ra na tha

Maranatha es una palabra aramea (el idioma que Jesús hablaba) que
significa “Ven, Señor.” Se encuentra en las Escrituras y es una de las
primeras oraciones de la tradición Cristiana.

Integra esta palabra sagrada en tu vida, en todos tus actos y deja que ella
te conduzca al Señor, a estar cara a cara con El, a ser en su presencia.
Todo lo demás se te dará por añadidura.

La escencia y el arte de la Meditación Cristiana está en simplemente
aprender a decir la palabra, recitarla, resonarla, repetirla, desde el
principio hasta el fín. Es muy sencillo: ¨Ma-ra-na-tha¨, cuatro sílabas
igualmente acentuadas. Y esto es todo lo que necesitas para aprender a
meditar. Tienes tu palabra sagrada, repite tu palabra y permanece
quieto. Medita todos los días de tu vida, 30 minutos en la mañana y 30
minutos en la noche.

El propósito de la Meditación Cristiana es llegar a tu centro. En muchas
tradiciones, la meditación se define como una peregrinación, a tu centro,
a tu corazón. Es ahí donde aprendes a permanecer despierto, alerta y
tranquilo. Lo que aprenderás al meditar es que al estar en tu centro,
estás con Dios.

Jueves 5 de noviembre de 2009
L. FREEMAN O.S.B. EN BUENOS AIRES CONFERENCIA
REDESCUBRIENDO EL PODER DEL SILENCIO

Lunes 2 de noviembre 2009, 19 a 21 hs.

Lugar: FACULTAD DE PSICOLOGÍA Y PSICOPEDAGOGÍA,
UNIVERSIDAD DEL SALVADOR
MARCELO T. DE ALVEAR 1314, 1er. PISO, Aula Magna

Costo $ 25

Se requiere inscripción previa.

INFORMES E INSCRIPCIONES:
011-4747-3562 / 011-1554290902 / 02227-15481894
meditacion.cristiana.grupos@gmail.com

Foto: de mi querida Malala

1 comentario:

Adriana Alba dijo...

Adri, escelente post!!!! te envío Abrazos de luz!!!

Adriana Alba

http://descubriendonuestrointerior.blogspot.com