viernes, 1 de agosto de 2008

Neurociencia y Meditación











Jill Bolte Taylor, doctora en neurociencia de la universidad de Harvard, estaba un día en su apartamento en Boston cuando de repente sintió un fuerte dolor de cabeza detrás del ojo. El accidente cerebro vascular (ACV) que sufrió le afectó el lóbulo izquierdo de su cerebro. Al poco rato comenzó a sentir una tranquilidad mental que no había conocido nunca. Sus preocupaciones cesaron, la intensa bulla de sus pensamientos se aplacó. Esa autoconciencia que tenemos todos que nos lleva a juzgarnos y criticarnos constantemente desapareció. Se sentía una con el mundo. Era como si se hubiese disipado todo límite entre su cuerpo físico y lo que le rodeaba. Sintió como su alma se liberaba de la prisión del cuerpo y flotaba feliz por el aire. Había alcanzado el nirvana.
Fue llevada inmediatamente al hospital. De la misma manera que sintió este estado de goce y regocijo igualmente había perdido su habilidad de hablar, reconocer a su madre y en general sus funciones cognitivas centrales. Normalmente las personas afectadas en el hemisferio izquierdo de su cerebro pierden control sobre sus emociones y comportamiento ya que esta es la parte “lógica” del cerebro pero no es típico percibir esta sensación de paz y bienestar que la Dr. Taylor describió.
Las diferencias entre las áreas izquierda y derecha del cerebro han sido ya objeto de múltiples estudios. Se sabe que el área izquierda está asociada a la lógica, el tiempo, el ego, y la parte derecha a la creatividad y empatía. Lo importante aquí es que la experiencia personal de la Dra. Taylor le ha dado una nueva dimensión a este problema.
Su libro reciente, “My Stroke of Insight”, cuenta su experiencia, experiencia que la ha transformado como persona. Muchos, incluso sus colegas, sostienen que no conocían ese lado “espiritual” de ella. Hace unos meses la Dra. Taylor habló en la conferencia TED, (Technology, Entertainment and Design conference), conocida por presentar a personas innovativas en su ramo. Su exposición causó un gran impacto. Allí describe cómo fue su proceso.
Su historia ha traído repercusión en todos los medios. Muchos de los que la han contactado son budistas y meditadores que dicen haber experimentado en su práctica esas sensaciones de paz y euforia. Sostienen que la experiencia de la Dra. Taylor confirma a nivel neurológico que el nirvana existe y que es posible alcanzarlo.
Su próximo proyecto es abrir un centro en Indiana para ayudar a los pacientes afectados por accidentes cerebro vasculares a recuperarse siguiendo estos principios basados en las diferencias entre los dos hemisferios.
V'ia: No es poca cosa

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