sábado, 11 de diciembre de 2010

Transformar el dolor en sanación.


Todos los días descubro cómo la acción de las terapias de Oriente, llamadas medicinas sutiles o blandas, nos ayudan a transformar el dolor en liberación. Hoy a la madrugada,mi hijo Joaquín me despertó porque sentía un dolor agudo en el estómago. Es un niño muy sano ,que no se queja por nada, así que me inquietó su dolor ,que pasada la hora no mejoró. Al sentir que no mejoraba, me dijo:_ mamá y si probamos con moxa, me podrá hacer bien?. Claro que sí !-le respondí. Y le apliqué moxibustión , una técnica que es la panacea de la Medicina Tradicional China ,que mejora rápidamente los dolores, los espasmos y las inflamaciones. En 15 minutos estaba sin molestias y podía caminar sin doblarse en dos. Se acostó y siguió durmiendo muy tranquilo.

Lo interesante es que él mismo encontró y pidió su remedio y le hizo efecto de inmediato. Alivio que se traduce en la relajación de los espasmos y en la liberación del hara.

Ayer tuvimos la última meditación del año con mis alumnos más grandes y comprobé también el efecto sedante de la meditación. Al meditar ,lo hacemos en banquitos que permiten mantener la postura erguida de la columna y los empeines estirados en la postura de diamante o vajrasana.


Esta postura es ideal para trascender el cuerpo y elevarnos a estadios superiores de conciencia, para que el cuerpo ,no estorbe con molestias. Y tanto es así ,que Brenda de 80 años,pudo meditar durante 45 minutos, inmóvil, serena y sin dolores. Sus palabras fueron emocionantes: - Nunca pensé que podría estar tanto tiempo inmóvil. El tiempo pareció detenerse, mi cuerpo flotaba en el espacio, me sentí entrando en un nirvana... si...era un nirvana en donde no había pensamientos, dolor o sensación alguna, una infinita paz. Ni siquiera podía sentir los estímulos de los ruidos de las avenidas, ni del agua de la fuente, que volvió a mí ,cuando me llevaste a prestar atención a los estímulos externos. Fue como trascender el tiempo, me pareció un minuto, increíble!-

Brenda contagió a Hilda que se animó a adoptar la misma postura ya que lo hacía en una silla y Fanny se sintió transportada hacia su propia calma, acompañada por la fuerza del grupo que es esencial para la meditación. Esa inmensa libertad que sentimos todos ,cuando el dolor de la existencia se disuelve y podemos sentir que el cuerpo no pesa, que la mente se disuelve de sus enredos y que el espíritu se revela sanando la separación.



La sabiduría no reside en ser eruditos, ni en sabernos superiores a los demás, es entregarnos a la práctica amorosa, de aquellos consejos ancestrales que el ser humano descubrió, para liberarse del dolor de la existencia.


Compartamos el conocimiento para ampliar nuestra conciencia.

Adriana Paoletta

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