martes, 21 de diciembre de 2010

La práctica de la meditación en la Psicoterapia Zen

En la psicoterapia zen abordamos los problemas humanos desde varios ángulos y procedimientos, de un modo compasivo y pacífico.

Se intenta generar un ambiente propicio no sólo para enfrentar los problemas actuales de cada paciente sino además crear una nueva mirada en la vida cotidiana del mismo.

Uno de los procedimientos que utilizamos es la práctica de la meditación en el ámbito de la propia entrevista y en el consultorio.

Para ello recurrimos a técnicas propias del Budismo. Todos los ejercicios de meditación que practicamos en la psicoterapia zen se pueden realizar antes, durante o después de la entrevista terapéutica.

Las más sencilla es intentar acallar la mente de un modo natural y en corto tiempo. Para ello nos concentramos en la respiración, la posición del cuerpo, el silencio ambiente y en donde posar la mirada.

Como para la mayoría de los pacientes, el momento de la consulta los encuentra yendo o retornando de sus tareas habituales, la única sugerencia es estar con la ropa más cómoda posible, incluyendo la de trabajo.

En ese marco se indica al paciente respirar tranquilamente por la nariz, tratando de que la espiración sea lo más prolongada posible y que la inspiración ocurra de un modo natural y paulatino. Se espera que el paciente respire un máximo de 6 -8 veces por minuto; estando completamente relajado y solo enfocado en su respiración.

Los ojos del paciente deben estar entornados pero no completamente cerrados, intentando no cambiar continuamente el destino de su mirada; que debe estar dirigida a un punto un poco por debajo de su nariz, sin un ejercicio intenso de fijación de la mirada.

La posición del paciente debe ser relajada, sintiendo sus extremidades, tronco y cuello flojos y sin tensión.

El ambiente de esta meditación se mantiene silencioso, natural y sin contaminación visual.

Estos ejercicios de meditación duran un máximo de 3 a 5 minutos.

Otros dos métodos de meditación se adscriben a las técnicas recomendadas por los maestros budistas.

Al conjunto de estos procedimientos el Buda los llamaba bhāvanā, que quiere decir sencillamente «cultivo» o «desarrollo». Con lo que al mismo tiempo se identifica con precisión lo que se trata de hacer: cultivar y desarrollar las propias capacidades psíquicas y existenciales para superar la insatisfactoriedad de sus circunstancias internas y externas. Este cultivo, o desarrollo, tiene pues esencialmente por objeto corregir la percepción incorrecta, engañosa y generadora del sufrimiento y su práctica comprende dos grandes ramas, denominadas respectivamente samatha ( o shamata)y vipassanā.

Samatha quiere decir «serenidad», «calma», «sosiego». La meditación samatha, o meditación de serenidad, persigue la realización de estados de conciencia que se caracterizan por un grado cada vez más elevado de serenidad y sosiego de la mente. Comprende dos factores, a saber: el logro del máximo grado de concentración mental, y el apaciguamiento concomitante de los procesos mentales. Ello se realiza mediante una concentración progresiva de la atención en la que la mente, se repliega sobre sí misma, excluyendo todos los estímulos sensoriales y procesos mentales que se ofrecen a la conciencia. Se trata a las ideas como olas del mar que vienen y van, y a las que no hay que aferrarse ni rechazar. Sólo dejar pasar. De este modo se va calmando el meditador, experimentando una experiencia de puro vacío que es al mismo tiempo experiencia de sosiego, de puro ser.

Se procede empezando por concentrar la mente en determinados objetos o temas de meditación, según indico a cada paciente para su situación particular y grado de avance en la técnica.

Las experiencias de esta clase, en las que la conciencia alcanza estados de serenidad y bienestar tan desusados que parecen increíbles tienen un efecto muy positivo sobre el espíritu del paciente, con los consiguientes beneficios que se manifestarán en su estado de ánimo, comportamiento y actitudes en la vida diaria.

En términos de la psicología occidental que se dedica actualmente al estudio de estos aspectos de la experiencia humana, diríamos que lo que la meditación samatha hace es producir «estados incrementados de la conciencia», de mayor o menor duración e intensidad, pero sin cambiar el carácter fundamental (es decir, las cualidades y características distintivas) de la misma.

Las meditaciones de este tipo requieren unos quince a veinte minutos.

Un cambio más radical es el que se intenta ;como para las otras técnicas de meditación antes, durante o después de la psicoterapia; y como camino previo a lo que la tradición llama iluminación nibbana o liberación, es el de la meditación vipassanā.

Vipassanā significa, literalmente, «ver del todo», «ver las cosas tal como son». Se ha traducido en distintas ocasiones por «visión penetrante», «visión interior profunda» o «visión cabal».

También en la meditación vipassanā, o meditación de visión cabal, se empieza por ejercicios de concentración, utilizando los temas u objetos de meditación correspondientes, como en la samatha. La diferencia estriba en que, en este caso, una vez conseguido el grado de concentración suficiente para asegurar la integridad de la atención (la llamada «concentración de acceso o ingreso»), y manteniendo las mente en el máximo de receptividad, el meditador pasa a examinar con concentrada atención y progresiva minuciosidad precisamente todos aquellos fenómenos sensoriales y procesos de lo que le pasa por su mente en ese momento. Decimos , en la Psicoterapia zen, que “vemos a nuestra mente funcionar y fluir”, sin criticar ni juzgar. Es, literalmente, una toma de conciencia de todos los fenómenos mentales que permite el cese del sufrimiento, Se trata, en definitiva, de realizar la apercepción (o sea la percepción acompañada de atención consciente) total de todos nuestros pensamientos , preocupaciones, fantasías e ideas ; en la medida en que vienen a nuestra mente. Esta vivencia es la visión cabal, o vipassanā.

Las meditaciones de este tipo también requieren unos quince a veinte minutos.

Dr. Jorge Rovner

2 comentarios:

Carina Sampó, facilitadora de cambios, terapeuta psicodramatica, coach personal dijo...

En este mundo de diferencias y semejanzas, que nos una el deseo de ser cada día mejores personas.

Que en este 2011 VIVAS TUS SUEÑOS!
En este post y video va mi deseo para este nuevo comienzo!
http://naskendi.blogspot.com/2010/12/todo-final-implica-un-nuevo-comienzo.html#links
Carina Sampó

Yoga dijo...

me gustan las comparaciones de la psicologia occidental con la meditacion
buen aporte
gracias