lunes, 9 de agosto de 2010

La espiritualidad está aquí o no existe.

"Cualquiera es espiritual dentro de una iglesia o una sinagoga. En un entierro o en un nacimiento. Pero hay que dar un paso más, observar qué ocurre en el mundo. ¡Salir! Preguntarse: ¿las consecuencias de todo lo que hago pueden ayudar a alguien aunque nunca sepa que las hice yo? La espiritualidad está aquí o no existe. Una espiritualidad teórica es lo mismo que nada", reflexiona Daniel Rotsztain, autor de Y ahora ¿qué? Emprender el camino para ser uno mismo, que cuenta con un complemento interesante, los comentarios del rabino Sergio Bergman al final de cada capítulo.

Rotsztain es empresario, especializado en tecnología de la información. Creador de lcentro de reflexión espiritual donde con un equipo multidisciplinario busca integrar la vida profesional con la espiritual.

"En realidad no tratamos de unir, sino de reunir, porque en el pasado el trabajo tenía una inseparable dimensión espiritual. Tanto, que en lengua hebrea hay una misma palabra para trabajo y servicio. Pero en la actualidad confundimos trabajo con empleo, que es algo que uno hace únicamente para ganar dinero"

Hace nueve años, el autor contrajo una grave y poco común enfermedad de la sangre que lo tuvo tres veces al borde de la muerte. Logró recuperarse y a causa de la experiencia escribió Y ahora ¿qué?

"Suelo decir que escribí el libro en un segundo, aunque en realidad tardé más de dos años y medio en ponerlo en palabras. Mi enfermedad me enfrentó con muchas cosas, una de las cuales era ésta: yo no me gustaba. ¿Por qué? Es terrible convivir con alguien que no te gusta, pero es peor si esa persona es uno mismo. Las largas horas inmóvil, acostado en una cama, me fueron poniendo frente a una puerta cerrada: yo mismo.

Es que nos forman para agradar, no para ayudar, y terminamos por creer que eso somos nosotros. También comprendí que en mí había una profunda fractura entre mi mundo espiritual y mi mundo material. Mi profesión, mi carrera como empresario y mi naturaleza espiritual".

¿Cómo hizo para recuperar su verdadera identidad?

Empecé por algo muy general, nuestro lugar en el cosmos, seres humanos habitantes de un diminuto planeta. Descubrí que en el universo lo normal es la no vida. No tengo dudas de que hay vida en alguna otra parte del cosmos, pero aquí, en nuestra galaxia, en este vecindario de miles y miles de kilómetros somos únicos. Somos un milagro, seres trascendentes, y si es así debemos tener una misión trascendente que nos hace humanos. Esto me llevó a comprender que la espiritualidad es algo propio del ser humano, su sentido más profundo. Y cuando un ser humano va contra su naturaleza se aleja de su centro y no es feliz. Siente un tremendo desarraigo y la única solución posible es reencontrarse, asumir su espiritualidad. Yo me había ido apartando de mi naturaleza espiritual y por eso me había enfermado.

¿Cómo es eso?

Mirando hacia atrás me di cuenta de que continuamente había recibido advertencias, llamados a la realidad, pero no los había oído. Y cuando Dios, la trascendencia o como cada uno quiera llamarla se cansa de hablar, ¡paf! te da un palo. Esa fue mi enfermedad. Entonces pensé que no era necesario un proceso tan traumático para reaccionar y reencontrar el camino. Que uno podía escuchar las advertencias e ir estableciendo cambios progresivos, trabajar todos los días un poquito e ir corrigiendo esos pequeños desvíos.

¿Cómo nos damos cuenta de que vamos por el camino equivocado?

Es muy simple: siendo honestos con nosotros mismos y preguntándonos cómo nos sentimos. No pensando nuestros sentimientos, sino sentiéndolos. Y siempre la respuesta es que pese a nuestros logros materiales sentimos un gran vacío. Ese es el síntoma.

¿Qué significa no pensar nuestros sentimientos?

Nos hemos acostumbrado a movernos simplemente con la razón, con la matemática. Y la matemática sirve para dividir, dividir las cosas para poder manejarlas y controlarlas. No es que sea algo malo, pero no es lo que necesitamos en este caso. Tenemos que rescatar algo que hace cientos de años estaba muy unido con la parte espiritual, nuestra parte intuitiva, la emoción.

Para algunos, la intuición como camino inspira temor, pero la gente debe entender que conectarse con la espiritualidad no es perder poder, es otra cosa, es tener las herramientas para lograr una vida mejor. Esto nos lleva a redefinir qué entendemos por éxito en la vida.

¿Qué es el éxito?

Creo que el éxito consiste en vivir plenamente. El dinero no es algo perverso, no está bien ni está mal, todo depende de qué hacemos para conseguirlo y cómo lo usamos. A todos nos gusta vivir bien pero, ¿cuánto estamos pagando para vivir bien? Cuidemos lo que verdaderamente vale: nuestro amor, nuestros seres queridos, nuestros vínculos. Lo material importa y es bueno, pero viene como consecuencia de lo otro, nunca como objetivo final. El éxito en la vida está frente a nosotros porque todos podemos conectarnos con nuestra espiritualidad para ser lo que debemos ser.

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