sábado, 15 de mayo de 2010

Transformándonos a partir de la meditación


Aunque es muy tarde cuando cae el sol o muy temprano cuando asoma la mañana, ellos están aquí, sentados en silencio.
Dicen los budistas Zen que para que la meditación sea genuina debe haber en ti: FE, DUDA y DETERMINACIÓN.


No hay nada especial en nosotros, salvo la alegría , la entrega y disciplina con la que nos acercamos a este proceso de conocimiento interior .

Para un maestro,contemplar este silencio es de una hondura difícil de transmitir. También una gran responsabilidad para ser guía en la difícil tarea terapéutica para la que me he entrenado a lo largo de estos veinte años. Sin embargo el asombro es siempre la puerta de entrada para aquello que desconocía...


Todos estos seres narran con entusiasmo la poderosa transformación que están realizando en sus vidas: desde volver a dormir, dejar de angustiarse, disfrutar del instante, llenarse de una energía sin límites, de una calma que todo lo observa, de una distancia justa frente a lo que debo alejarme, estar sensible y permeable a lo realmente bueno para mí.


Lo mejor de la meditación sucede durante la semana. La meditación sigue trabajando , comentan mis alumnos. Algunos se atreven a pintar sus experiencias, a compartirlas con sus seres más queridos,otros se asombran por la concentración en su trabajo intelectual, otros toman decisiones que nunca antes habían podido llevar a cabo, otros abren el corazón al sentir compasivo, ayudando a quienes más lo necesitan y que están tan cerca nuestro.


Sin proponértelo una nueva mirada va emergiendo del centro de tu ser , para ayudarte a descubrir la respuesta que denodadamente buscabas, la sensibilidad para crear, la calma después de una tormenta, el Bien como única salida hacia la Paz entre las personas.

Realmente debo agradecer a todos mis alumnos, hermanos espirituales, por darme la oportunidad de meditar juntos. Mi respeto y gratitud hacia el SER Real que habita en cada uno de ellos.

Adriana Paoletta

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