sábado, 8 de mayo de 2010

Distánciate


Este año comencé a pintar nuevamente después de 25 años dedicada al estudio académico, al trabajo y la familia, retomé una de mis pasiones, el arte. Inspirada por Paco, mi querido concuñado asturiano, ex hippy original, pintor y diseñador, me atreví una vez más a desafiar a mis manos, artífices de tantas tareas que realizo con tanta pasión. Fue casi un intercambio energético: el volvió a pintar después de muchos años, cuando sin quererlo comenzó a meditar con nosotros.


Un Tangka tibetano le reveló la puerta para poder retomar su arte. Y la verdad es que me contagié de su entusiasmo y me atreví a aprender otra vez la disciplina del color, la luz, la sombra.


Cuando me sumerjo en el taller con mi maestra Liza y junto a mi compaÑera Tatiana que es toda una artista a sus 18, el mundo se detiene entre la materia prima del color, la luz y la sombra de los objetos, que son grandes misterios a resolver.



El cuerpo como mediador entre el objeto y mis deseos de capturarlo, de comprenderlo, a veces lee incorrectamente la sombra de ese pez que es violeta y no gris y que se está transformando permanentemente.De la misma manera al querer reconocer el mundo interior que me habita e intentarlo describir, reconstruir en la tela, me encuentro que es tan sólo un boceto inconcluso y torpe de aquello que es siempre más de lo que logro entender con mi pálida percepción.

De la misma manera me planto frente a mis alumnos, con esa pasión para hacer brotar de ellos su luz, la expresión libre de su cuerpo que parece no recordar que una vez voló entre las flores, despegó de su condición terrestre y se convirtió en pájaro, en Angel o en Buda.


Porque despegar no es tan sólo remontar vuelo, sino alejarme de los puntos conocidos de referencia y desafiar a la realidad con una mirada nueva, fresca, mutable, como el color que mezclo cuando pinto, como el equilibrio inestable que conquisto, como esa capacidad que tenemos todos de alejarnos y mirar el todo y no tan sólo el detalle , que me somete con obstinación a una porción de la realidad, que es más vasta, rebelde ...e inconquistable.


Distánciate para poder VER

Gracias Paco por prestarme tu Daimon.

Gracias Lauri que a tus 60 conquistaste después de un año de peserseverancia esta postura de vuelo y equilibrio.

Gracias Sil por tu infinita sensibilidad artística que se expresa en cada meditación, en cada postura y que a tus 50 sos tan sólo una niña deseosa de revelar los secretos que la vida guarda entre su brazos.


Adriana Paoletta

2 comentarios:

susana dijo...

Hola querida Adri, te sigo en la lista de agradecimientos que has hecho en "Distánciate" y te doy las gracias por esta publicación que acabás de compartir. Es una herramienta para reconocer la propia luz y hacerla crecer diferenciándola de nuestra sombra. El resultado de esto-me parece-nos facilita ver los colores que somos.Y si,sólo podemos lograrlo distanciándonos. Hasta pronto,un abrazo fuerte,Susana

Adriana Paoletta dijo...

Hola Susi!qué alegría saber de vos. mi gratitud hacia vos por comentar. La verdad es que es muy importante comentar en el blog lo que sientan ya que de eso me alimento para poder seguir brindando lo mejor de mí! Gracias por tu tiempo y mi abrazo multicolor para vos
adriana