miércoles, 10 de junio de 2009

Cómo meditar. Observación 2


Habíamos hablado en la nota anterior sobre la importancia de la observación, y llegamos a la conclusión que nuestro ser y también nuestro universo físico y mental está conformado por seis tipos de percepciones sensoriales instantáneas

Visiones

Sonidos
Olores
Sabores
Sensaciones táctiles
Eventos mentales.

Pero llegar a tomar conciencia de estos momentos de percepción sensorial (Ej: las imágenes y los sonidos) sin caer presa de su influjo requiere mucha práctica, y mas práctica aún requiere el poder observar las sensaciones sutiles como los estados de ánimo , los sentimientos los pensamientos porque estamos habituados a intentar alejarnos de ellos y a valorarlos o por el contrario a identificarnos con su contenido.

El tratar de observar el flujo de ciertas pautas como pensamientos, sentimientos,emociones que se repiten una y otra vez como si fueran los "cuarenta principales", de forma automática , nos pone de pie frente a las dificultades que debemos enfrentar para sosegar nuestra mente.

Veremos pasar como frente a una pantalla de cine , fantasías sobre nuestras relaciones,sobre la alimentación,sobre la salud, etc todas estas "escenas" por mas importantes que parezcan , solo son variaciones de una misma melodía que hemos escuchado hasta la saciedad.

En este flujo veremos repetirse "escenas" que nos agradan y otras que trataremos de evitar a toda costa. Si cada vez que aparece una de estas "escenas desagradables" actuamos tirando la pelota fuera de la cancha estaremos limitando nuestro poder de observación y al fin de cuentas haciendo cualquier cosa menos meditar.

Para poder desarrollar la atención plena debemos aprender a observar de un modo nuevo,ecuánime y profundamente desidentificado.

Permítaseme una licencia, un meteorólogo no hace el pronóstico acerca del tiempo tomando en cuenta en como estuvo el tiempo el día de ayer( oh que horrible día fué ayer!!) o como desea que sea el día de mañana( ojalá que esté lindo pues tengo un asado!!) sino que simplemente se percata de lo que ocurre instante tras instante siendo consciente que los cambios son continuos.

A medida que progresemos en la práctica veremos que la mente es capaz de sentirse cómoda en cualquier "clima" , en cualquier situación, y que no existe necesidad de luchar contra nosotros mismos. Basta solo con observar nuestros pensamientos, sentimientos y sensaciones sin establecer ningún tipo de pre-juicio, libres de apego y de temor, tratando de cultivar una actitud amable con nosotros mismos y con los otros.

Hay ocasiones , sin embargo en las que no sabemos donde estamos y nos sentimos un barco a la deriva, perdidos en el mar sin ningún punto de referencia. En esos momentos debemos retomar las riendas de la conciencia y darnos cuenta que esa experiencia que estamos viviendo (la desorientación) es solamente eso ,una e
xperiencia, y¿ qué es cualquier experiencia sino una imagen, un sonido,un aroma ,un sabor, un pensamiento o una sensación física concreta?

Aprender a dejar de dividir nuestras experiencias en aceptables e inaceptables es parte de la práctica de meditación, dejando atrás el apego en las primeras y el miedo en las segundas. Podremos aprender a escuchar con todo nuestro ser sin ningún tipo de valoración y podremos darnos cuenta que la meditación no procede de forma lineal es decir que una sentada no tiene que ser mejor que la anterior por la sola voluntad o el el deseo de satisfascer nuestras expectativas.

Debemos ubicarnos en cada sentada directamente en nuestro corazón ,experimentando ,aceptando y observando el vaivén de nuestro cuerpo y de nuestra mente.
Esto requiere de las DOS P paciencia y práctica, ya que la tarea no es menor pues estamos tratando de lograr por primera vez nuestro "real " equilibrio interior.

La imagen de nosotros surfeando sobre el mar es ideal para resumir lo leído ya que una vez que descubramos que es imposible detener las olas , veremos que lo único que podemos es aprender a deslizarnos sobre ellas disfrutando de la experiencia.

Para ello necesitamos de ese equilibrio que nos permita mantenernos en pie sobre la tabla y que se logra con observación y atención plena.

Pensemos, aquello que para el surfeador (meditador) aparece como algo una experiencia única (el surfear o meditar) es visto para que el mira desde la orilla el mar embravecido (nosotros) como algo que genera temor o frustración al no poderlo disfrutar.

¿Dónde preferirías estar. Sobre la tabla tratando de encontrar tu equilibrio y el gozo ¿o tan sólo siendo un espectador por miedo a caerte de la tabla?

1 comentario:

Pedro dijo...

Es cierto que la meditación me ha ayudado a ser más consciente de mis pensamientos en cualquier momento, lo que me ha servido para controlarme en momentos de ira o de miedo.
Las dos primeras P`s ya las domino: paciencia y práctica. Sólo me falta la tercera: Pedro.

Un beso.