jueves, 4 de junio de 2009

Aurobindo. ¿Cómo calmar la mente?


Ayer se iniciaron las prácticas de Meditación en el microcentro porteño. Las experiencias compartidas por todos se resumieron en lo siguiente:
  • al meditar trascendemos la mente ordinaria.
  • experimentamos sensaciones transcorpóreas.
  • purificamos y aquietamos nuestro mundo emocional.
  • revelamos nuestra verdadera naturaleza que es pura Felicidad.
Cada maestro nos revela un mapa del despertar y la ruta para acceder a nuestra mente superior. Hoy compartiremos las enseñanzas de un Gran Maestro, Aurobindo y recorreremos juntos los pasos necesarios para la quietud de la mente.

El primer paso es tener una mente sosegada. El silencio es un paso ulterior, pero es necesario obtener previamente el sosiego. Y por mente sosegada entiendo una consciencia mental interior que ve los pensamientos acercarse a ella y moverse en torno, pero no se siente a sí misma pensando, ni se identifica con los pensamientos, ni los considera suyos. Los pensamientos y los movimientos mentales pueden pasar a través de esta consciencia mental interior tal como los caminantes aparecen procedentes de cualquier parte y pasan a través de una campiña silenciosa; la mente sosegada los observa o ni siquiera se toma la molestia de observarlos, pero en ningún caso participa en la acción o pierde su tranquilidad.

El silencio es más que el sosiego. Puede obtenerse desterrando completamente los pensamientos de la mente interior, manteniéndolos mudos o completamente aparte. Pero se establece con mayor facilidad por un descenso procedente de lo alto; cuando sucede así, se percibe cómo desciende el silencio, cómo penetra y ocupa o rodea la consciencia personal, que tiende entonces a sumergirse en el vasto silencio impersonal.

Las palabras «paz, calma, sosiego, silencio», tienen cada una de ellas su propio matiz de significación,pero no es fácil definirlo exactamente.

Sosiego –Achanchalatá
Calma - Sthiratá
Paz - Shánti
Silencio - Nischala miraváta

El «sosiego» es un estado en el cual no hay inquietud ni perturbación.
La «calma» es un estado de sosiego inquebrantable que ningún bullicio ni inquietud pueden alterar; es un estado menos negativo que el sosiego.
La «paz» es un estado aún mas positivo que comporta un estable y armonioso sentido de liberación y de reposo.

El «silencio» es un estado en el cual no hay movimientos mentales o vitales de ningún género, o en el cual existe una profunda inmovilidad que ningún movimiento en la superficie puede penetrar o alterar.

--- II ---

No es posible construir los fundamentos del yoga si la mente está agitada. Lo primero que se requiere es sosiego mental. Además, la disolución de la consciencia personal no es el objetivo primordial del yoga; su propósito fundamental es abrir esta consciencia a una consciencia espiritual superior, y para eso también es de primera necesidad tener una mente sosegada.
Lo primero que hay que hacer en la sadhana (práctica) es establecer en la mente una paz y un silencio estables.

De no hacerlo así, será posible tener experiencias, pero nada tendrá carácter permanente. Sólo en una mente silenciosa puede erigirse la verdadera consciencia.
Tener una mente sosegada no significa la ausencia total de pensamientos o de movimientos mentales,sino que éstos permanecen en la superficie y que en el interior se siente el ser verdadero separado,observándolos pero sin dejarse arrastrar, capaz de vigilarlos y de juzgarlos, de rechazar todo aquello que tiene que ser realizado, y de aceptar y de conservar todo aquello que es verdadera consciencia y experiencia verdadera.

La pasividad mental es una buena cosa, pero hay que tener cuidado de no ser pasivo mas que ante la Verdad y ante el toque de la divina Shakti. Si uno es pasivo ante las incitaciones y las influencias de la naturaleza inferior, no será capaz de progresar o se expondrá a que las fuerzas adversas puedan apartarle lejos del verdadero sendero del yoga.

Las fuerzas que obstaculizan el camino de la sadhana son las fuerzas de la naturaleza inferior mental,vital y física. Detrás de ellas se encuentran los poderes adversos de los mundos mental, vital y físico sutil.

Tan sólo a partir del momento en que la mente y el corazón hayan logrado adoptar una orientación unidireccional y se hayan concentrado en una aspiración exclusiva hacia el Divino se podrá luchar con éxito contra estos poderes adversos.

El silencio es siempre una buena cosa; pero al decir sosiego mental no me refiero a un silencio completo.

Quiero decir una mente libre de desorden y de inquietud, firme, ligera y contenta, para que pueda abrirse a la Fuerza que tiene que cambiar la naturaleza. Lo importante es librarse de la invasión habitual de los pensamientos perturbadores, de los sentimientos falsos, de la confusión de ideas y de los movimientos nocivos. Todo eso altera la naturaleza y la oscurece y obstaculiza la acción de la Fuerza; cuando la mente está sosegada y en paz, la Fuerza puede trabajar más fácilmente. Es menester que se puedan ver las cosas que hay que cambiar sin experimentar ningún trastorno ni depresión; el cambio se efectúa así con mayor facilidad.

La diferencia entre una mente vacía y una mente en calma es ésta: cuando la mente está vacía no hay en ella pensamientos, ni concepción, ni acción mental de ninguna clase, salvo una percepción esencial de las cosas sin formación de ideas; pero cuando la mente ha conseguido la calma, la sustancia misma del ser mental es la que permanece tranquila, tanto que nada la perturba. Y si se producen pensamientos o actividades, en ningún caso surgen de la mente, sino que vienen desde fuera y cruzan la mente como un vuelo de pájaros cruza el firmamento cuando el aire está inmóvil. Pasan sin alterar nada, sin dejar ninguna traza. Aunque mil imágenes o los más violentos acontecimientos la atraviesen, su calma inmóvil textura de la mente fuera una sustancia de eterna e indestructible. Una mente que haya alcanzado esta calma puede empezar a actuar, incluso intensa y poderosamente, pero conservará su sosiego fundamental, sin producir nada de sí misma, pero dando forma mental a lo que recibe de lo Alto sin añadirle nada suyo, con calma e imparcialidad, y, sin embargo con el gozo de la Verdad y el poder y la luz felices de su transmisión.

No es una cosa indeseable para la mente sumirse en el silencio, estar inmóvil y libre de pensamientos,puesto que al silenciarse la mente es cuando más a menudo se produce el descenso completo de una vasta paz procedente de lo Alto y, en esta vasta tranquilidad, la realización del Yo silencioso que está encima de la mente extendido por todas partes en su inmensidad. Lo que ocurre solamente, es que,cuando hay paz y silencio mental, la mente vital trata de precipitarse para ocupar el sitio, o bien la mente mecánica intenta, con el mismo propósito, hacer surgir su ronda de pensamientos habituales y triviales.

Los esperamos a meditar todos los miércoles de 19 a 20.30 horas en Jemco.Perón 940. Tercer Piso. Traer ropa cómoda y una manta de viaje. Informes :
Informes:adrianapaoletta@gmail.com

2 comentarios:

Malala dijo...

Ah! La meditación es una salvación.
Es difícil, pero todo se conquista con la práctica.

Suerte con este nuevo espacio.

Te adoro

Cariñotes.

Adriana Paoletta dijo...

Hola Mali!
Gracias por compartirnos.
Abrazo deluz
Adri