martes, 20 de mayo de 2008

Prueba e investiga en diferentes tipos de Meditación


Las diversas técnicas

La meditación tiene tantas técnicas como meditadores. Por mi parte sugiero que no está de más ensayarlas todas en uno u otro momento, si se presenta la ocasión; esa experiencia nos servirá para adoptar la que nos sirva mejor, aunque quizá modificándola un poco. Una vez hallada, sin embargo, conviene perseverar en ella durante algún tiempo, ya que las prácticas de meditación requieren constancia para manifestar plenamente sus resultados (mínimo un año).

Hay que buscar un ambiente tranquilo y confortable, ya que es importante no ser molestado... En la mayoría de los casos se realiza la meditación estando cómodamente sentado, con la espalda erguida pero no tensa... el cuerpo debe estar en una posición de bajo consumo de energía, de manera que pueda relajarse, pero no tan cómodo que caiga uno dormido.

En esta postura pueden hacerse muchas cosas: atender al ritmo de la respiración para sintonizar con él, contemplar un mandala o la llama de una vela o cualquier otro estímulo visual adecuado... o sencillamente quedarse contemplando el desfile de los propios pensamientos, sin tratar de seguirlos, no de detenerlos, ni de juzgarlos. La separación entre el yo y los pensamientos ayuda a conseguir el estado de trascendencia.



Si queremos seguir la técnica de la Meditación Trascendental, hay que retirar interiormente un mantra y fijar la mente en sus vibraciones, que resuenan a través de uno. Así se armonizan los estados vibracionales. Si queremos practicar Meditación Vipassana tenemos que prestar atención a las sensaciones corporales, de arriba abajo y de regreso, parte por parte... También podemos contemplar nuestros estados emotivos y tomar distancia con respecto a ellos, visualizar diversos colores al paso por nuestros chakras o dedicar tiempo a preguntarnos quién es el que medita...



El rasgo común de todas estas modalidades es que procuran fijar la mente en una sola cosa. Bajo las condiciones normales de conciencia de vigilia, la mente suele revolotear de una cuestión a otra en todo momento. La unidad de propósito mental es el objetivo mismo de cualquier meditación. Todas estas técnicas, trátese de un sonido, un objeto o una sensación, tratan de suministrar un instrumento para enfocar la mente y apartarla de su funcionamiento habitual, del torrente de la conciencia febril y caótica.

Es difícil comparar los métodos entre sí para formar un juicio de valor. Las diferentes técnicas afectan de diferentes maneras a distintas personas. No importa cuál de ellas utilicemos, sino que ayuden a fortalecer la atención, la calma mental y la salud integral del cuerpo y la mente.

Con todas ellas, la repetición y la concentración acaban surtiendo sus efectos al cabo de algún tiempo. Se trata de una disciplina, y como sucede con todas las disciplinas, la práctica hace al maestro.



Disciplina o placer

La verdadera meditación es un estado de la mente y no un esfuerzo. Alcanzando tal estado en más de una ocasión, este mismo estado empieza a crear sus propios ritmos sostenidos, su propio campo morfogenético y sus efectos propios sobre las vibraciones que nos rodean. De esta manera acaba por convertirse en parte integrante de la vida, nos acompaña durante las horas de conciencia de vigilia, en el sueño y en todas las demás actividades. Llegados a este punto, la meditación se convierte en un placer, no una disciplina, e impone su propia validación.

La guía de un maestro.

Si queremos acceder a un camino espiritual en el que la meditación es la técnica más certera, lo deberemos hacer junto a la guía de un maestro experimentado; ya que sólo aquel que haya sorteado los obstáculos y los niveles sucesivos de conciencia que emergen hasta alcanzar lo que en yoga llamamos samadhi, en el zen sunnyata, será necesario hacerlo bajo la mirada atenta de alguien que realmente nos guíe hacia la realización de nuestro ser.

¿Cómo elegir un maestro de meditación? Este será un tema para un próximpo post. Los dejo reflexionando. Y si tienen ganas cuénten cómo han elegido a sus maestros.

Namaste

Adriana Paoletta

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