martes, 14 de septiembre de 2010

Emociones y hábitos contagiosos


Tener un amigo al que consideramos una persona feliz aumenta un 15 por ciento las posibilidades de que, en el corto tiempo, nosotros también nos sintamos felices. Esto porque, según un estudio de dos investigadores norteamericanos, la felicidad se irradia de una persona a otra.

Sin embargo, no es lo único que se contagia en forma de reacción en cadena. Ocurre lo mismo con la obesidad e incluso con el tabaquismo: si los amigos de nuestros amigos están excedidos de peso, esto triplica nuestras oportunidades de tener problemas con la balanza. Del mismo modo, si tenemos amigos fumadores, es muy probable que nuestra pareja u otros conocidos comiencen a fumar.

Dicen los expertos que los hábitos y las conductas de las personas influyen de manera sustancial en los demás, hasta los tres grados de separación, es decir, en los amigos de nuestros amigos.

Tales afirmaciones surgen de los resultados de una investigación que llevaron adelante James Fowler, de la Universidad de Harvard, y Nicholas Christakis, de la Universidad de San Diego, en los Estados Unidos.

Los resultados se publicaron en el libro Connected, que editó en español este año la editorial Taurus, de España. Los autores analizaron uno de los estudios más reconocidos de la historia de la medicina, llamado Framingham.

Todos los años, desde 1948, unos 5000 habitantes de esa localidad norteamericana se someten a estudios médicos para conocer su estado de salud, con fines estadísticos. Ahora, también lo hacen sus hijos y nietos. Se analizaron las respuestas de los cuestionarios de los participantes entre 1983 y 2003, mediante un modelo que permitió establecer más de 50.000 redes sociales.

Se seleccionaron 5124 personas, a las que se denominó "egos", y a sus conocidos, ya fueran padres, hermanos, parejas, hijos, vecinos, compañeros, amigos o amigos de sus amigos, a los que se denominó "álter ego". En total, más de 12.000 personas conformaban la red que tenía más de 53.200 vínculos sociales.

La aplicación de un cuestionario acerca de la felicidad de los "egos", con frases tales como "me siento esperanzado con respecto al futuro"; "me siento feliz"; "disfruto de la vida"; "siento que soy tan bueno como otras personas" aportó datos sustanciales. Como muchos de los "álter" también formaban parte del estudio, fue posible establecer cómo sedistribuía y propagaba el sentimiento de felicidad a través de las redes sociales.

Eslabones salteados

La investigación de Christakis y Fowler señala que la felicidad de cada álter influyedirectamente en las emociones del ego: en líneas generales, tener amigos felices incrementa un 15% las posibilidades de ser felices en el futuro. Pero hay más, ya que el contagio social no siempre es directo, sino que a veces se saltea un eslabón y se presenta en un amigo de un amigo. Que los amigos de nuestros amigos emanen alegría aumenta un 10% nuestro buen humor, y los amigos de los amigos de los amigos, un 6 por ciento.

La infelicidad se transmite con menor rapidez: sólo el 7% de las personas se contagiaron del humor de un entorno pesimista.

"Incrementar sus ingresos en 10.000 dólares anuales le proporciona a una persona un 2% más de oportunidades de ser feliz. Es poco si se lo compara con el 15% que puede obtener al convivir con alguien feliz", señala el libro.

Otra buena noticia es que, así como el vicio del tabaco se contagia, también se contagia la decisión de dejar de fumar. Aquí, no fue tan decisivo el papel de los amigos como el de los compañeros de trabajo: cuando una persona deja el cigarrillo, sus compañeros de trabajo tienen un 34% de probabilidades de seguir esa misma senda.

Otra relación curiosa: el contagio se propaga con mayor facilidad entre personas del mismo sexo. "Encontramos que las relaciones del mismo género tienden a ser más influyentes que las relaciones del género opuesto, lo que explica por qué los amigos tienden a influir en los resultados de la gente que aumenta de peso más de lo que lo hace su cónyuge", dijo Fowler.

La distancia también cuenta. Así, vivir a menos de un kilómetro de un "amigo buena onda" aumenta un 42% nuestras probabilidades de ser felices. También vivir a menos de 1,6 km de un hermano optimista aumenta un 14% la dosis de felicidad personal; en cambio, cuando uno vive alejado de los afectos que influyen positivamente en su humor, los sentimientos fraternales pierden su efecto de contagio.

Christakis es médico y sociólogo de la Universidad de Harvard. Durante años, investigó el "efecto viudez", esto es, la mayor propensión de los integrantes de una pareja a morir tras el fallecimiento de su cónyuge. Fowler estudió el contagio social a la hora de decidir ir o no a votar, algo que en los Estados Unidos no es obligatorio. Se conocieron mientras ambos cursaban una maestría en Harvard y decidieron empezar a investigar juntos la influencia de las redes sociales reales en los hábitos y decisiones de las personas.


Evangelina Himitian

LA NACION

Como todo se relaciona con todo , ésta información se publicó el mismo día y en el mismo periódico donde se publicó la internación del ex presidente Krchner . En éste último caso toda la prensa del país se desesperó por encontrar a profesionales del área de la salud que explicaran las causas de la enfermedad que acosa al Sr Kirchner. Prestigiosos cardiólogos y psicoanalistas explicaron la dolencia del ex presidente y activo integrante de la fauna política local l con términos que sonaron ajenos a la mayoría de los ciudadanos pero que no lo van a ser para los lectores de éste blog.

sPalabras tales como, personalidad tipo A, síndrome del triunfador fracasado, estrés, el ego como enemigo de nuestra salud, son definiciones que a diario vuelco en este espacio .

Lo mejor que podría hacer desde este humilde blog es sacar enseñanzas de éste acontecimiento..La primera de ella es que todos somos portadores del "virus" que produce esta enfermedad . En mayor o menor medida diariamente nos encontramos apegándonos a personas , cosas o situaciones que por naturaleza son transitorias, impermanentes , no evaluamos que dentro del infinito universo de probabilidades que existe en cada una de las situaciones que atravesamos está el fracaso o el NO cumplimiento de nuestras expectativas.

Es así como una lluvia puede amargar lo que habíamos supuesto un excelente día de playa, una maniobra imprevista de un conductor puede rayar nuestro auto nuevo, una mancha de café puede arruinar nuestra apariencia en una velada romántica o nuestro tan esperado ascenso cayó en manos de aquel que creemos nuestro peor compañero de trabajo etc

Podemos reaccionar entonces como individuos que ante las alternativas adversas de la vida expresan sobre sí mismos y sobre los demás hostilidad y agresividad , rabia etc o como seres que somos conscientes de la naturaleza de la cosas y acontecimientos.

En el primer caso el organismo se llenará de moléculas que llevar hasta lo mas profundo de nuestras células esa información de enojo , minando nuestras defensas y dejando huellas imborrables,( en el mejor de los casos) en nuestro corazón.

Lo que debemos tener en claro entonces es que nuestro ego no tiene otra forma de reaccionar por lo tanto nuestra salud mental y física depende de DESAPRENDER todo aquello que nos condiciona y condena inevitablemente al sufrimiento.

No es un ejercicio intelectual el saber que todo es impermanente lo que necesita un ejercicio intelectual es pensar lo contrario.

Adriana Paoletta

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