miércoles, 15 de septiembre de 2010

Yoga la mejor herramienta en el control del estrés


El estrés es la peor pandemia de nuestros tiempos.El estrés en el que vivimos nos fragmenta. La ansiedad y la sensación de que no tenemos control de las circunstancias que nos rodean nos hacen sentir en un estado de frustración y negativismo constantes. Esa vivencia de no estar unificados por dentro -en cuerpo, mente y espíritu- revierte en que continuamos atrayendo más situaciones de ansiedad y fragmentación, como por ejemplo, las que experimentamos en nuestras relaciones con otras personas, nuestros compañeros de trabajo, vecinos, conciudadanos y seres queridos. Incluso, nos impide establecer una relación de paz con nuestra mente y nuestro corazón.

Es un hecho que las condiciones de estrés constante provocan enfermedad.

Según la Dra. Judith Lasater -psicóloga, terapeuta, maestra de yoga y autora del libro ‘Relax and Renew’- el estrés es una respuesta fisiológica ante una situación que el cuerpo y la mente perciben como de amenaza para la supervivencia. Para nuestros ancestros humanos, ésto pudo significar defenderse de la agresión de algún animal hambriento. Pero para el ser humano moderno, esto puede ser vivir con el miedo de perder el trabajo en una economía decaída o la crisis de salud de algún familiar.

Cuando hay un factor estresante, la mente alerta al cuerpo de que hay peligro. Como respuesta, las glándulas suprarrenales, localizadas sobre los riñones, secretan hormonas que actúan sobre el sistema nervioso autónomo y el cuerpo se prepara para pelear o huir. Entonces, aumentan el ritmo cardiaco, la presión arterial, el estado de alerta mental y la tensión muscular. El cuerpo también apaga aquellos sistemas o funciones que no son prioritarios para atender la situación inmediata, como la digestión, la eliminación, el crecimiento, la reparación y la reproducción, explica Lasater.

Estas respuestas de adaptación eran útiles para la supervivencia de los humanos hace miles de años atrás. Peleaban o huían, y si sobrevivían, las cosas luego volvían a la normalidad: las glándulas suprarrenales dejaban de producir hormonas de estrés y todos los sistemas que habían sido apagados retomaban sus funciones naturales.

Amenaza a la salud

El ser humano moderno muchas veces no puede resolver sus situaciones de estrés directamente y, como resultado, vive en una ansiedad crónica que deteriora su salud. Las glándulas suprarrenales aún actúan bajo la respuesta de pelea o huída y continúan secretando hormonas de estrés. Así que el cuerpo no se puede nutrir bien porque los procesos de digestión y eliminación se vuelven más lentos. Incluso se interrumpe el sueño.

En un estado de estrés crónico, la calidad de vida, e incluso la vida misma, está en riesgo, pues la capacidad del cuerpo de sanarse a sí mismo disminuye, ya sea al inhibirse la recuperación de una enfermedad o herida, o al crearse una condición nueva, como alta presión, úlceras, dolor de espalda, disfunciones inmunológicas, problemas reproductivos y depresión. Estas condiciones añaden más estrés a la persona y el ciclo continúa.

Yoga para el estrés

El Centro para el Control de Enfermedades de Estados Unidos describe en su página de internet que el estrés causado por el trabajo "representa una amenaza para la salud de los trabajadores, y como consecuencia, a la salud de las organizaciones".

El antídoto a la ansiedad cotidiana es la relajación, un estado de descanso profundo pero diferente al sueño, porque en este último hay momentos de tensión muscular. Y la herramienta de la yoga, una ciencia que tiene más de 2,300 años, puede ayudar significativamente a lograr relajación.

Según la Encuesta de Salud Nacional de Estados Unidos que realizó el Centro para el Control de Enfermedades en 2007, unos 13 millones de adultos y 1.5 millones de niños practicaron yoga durante el año previo. Entre 2002 y 2007, la práctica de yoga aumentó en 1% (aproximadamente tres millones de personas). También reveló que las personas practican yoga por razones como ansiedad, desórdenes de estrés, asma, alta presión y depresión.

Investigaciones científicas sugieren que la yoga puede mejorar el estado de ánimo, contrarrestar el estrés, reducir el ritmo cardiaco y la presión arterial, aumentar la capacidad pulmonar, la relajación muscular y ayudar a la persona con ansiedad, depresión o insomnio.

B.K.S. Iyengar, de 91 años y uno de los maestros de yoga más reconocidos del mundo, explica en su libro ‘Yoga: The Path to Holistic Health’ que los avances científicos y tecnológicos de la civilización moderna han logrado conquistar la ignorancia humana en múltiples aspectos, pero han aumentado las ansias de competitividad. Las tensiones financieras, los trastornos emocionales, la contaminación ambiental y las expectativas de inmediatez han incrementado significativamente el estrés de la vida diaria. La tensión nerviosa provoca sentimientos de soledad, lo que a su vez lleva a que muchas personas busquen consuelo en la comida, el alcohol, las drogas o las relaciones destructivas. Ese tipo de vida agota nuestras reservas de energía vital, que está almacenada en las células nerviosas.

Restaura la mente

Aunque la yoga no es una cura milagrosa que libere a una persona de todo su estrés, puede ayudar significativamente a minimizarlo.

"El primer objetivo de la yoga es restaurar la mente a un estado de simplicidad y paz, liberarla de confusión y aflicciones", asegura Iyengar. "La ciencia del yoga cree que los nervios controlan la mente subconsciente, y que cuando el sistema nervioso es fuerte, una persona puede enfrentar las situaciones estresantes de manera más positiva".

La práctica consciente de posturas de yoga y pranayama (ejercicios de respiración) devuelve la serenidad a las células del cuerpo, relaja los músculos faciales y libera toda la tensión de los órganos a través de los cuales percibimos: ojos, oídos, nariz, lengua y piel. Cuando esto sucede, el cerebro, que está en comunicación constante con estos órganos, se tranquiliza y todos los pensamientos se aquietan.

"Entonces, los miedos y las preocupaciones no pueden penetrar el cerebro", asegura Iyengar, quien creó una vertiente de yoga, conocida como restaurativa, accesible a personas con retos de salud y de todas las edades.

La yoga restaurativa atiende más de 60 situaciones de salud específicas.

Además, utiliza herramientas que ayudan al cuerpo a realizar posturas, como bloques para poder apoyar las manos en caso de que el participante no llegue al suelo al inclinarse hacia adelante, o cojines cilíndricos en la espalda para lograr una mejor apertura del pecho, una respiración más profunda y mejor descanso. Gracias a esas herramientas de apoyo, las posturas son más fáciles de realizar, e igualmente efectivas sin ser extenuantes, lo que permite que el participante pueda hacerlas por un tiempo más prolongado y obtener un beneficio mayor de ellas.

Cuando nos relajamos y miramos nuestros retos cotidianos desde una perspectiva compasiva, somos capaces de ver soluciones y de escoger conductas de integración en vez de separación. Y un método efectivo que puede ayudarnos a alcanzar gradualmente ese estado es la yoga, palabra cuyo significado es, precisamente, unificación.

"La buena salud es el resultado de la buena comunicación entre todas las partes del cuerpo y la mente", enfatiza Iyengar.

Anímate a intentar esta herramienta milenaria que ayudará a que los componentes de tu cuerpo se comuniquen mejor, ofreciéndote bienestar físico, mental y emocional.


Por Abhi Samadhi / Especial El Nuevo Día

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