lunes, 19 de julio de 2010

¿Qué es la contemplación?

Me siento y comienzo a observar . ¿Cuántas veces tendré que hacerlo para alcanzar algún tipo de estado despierto, de iluminación , como refieren los místicos o los Maestros?. Tantas veces ,como sea necesario, para alcanzar el conocimiento verdadero y la trascendencia del sufrimiento. Allí verás, que el corazón se abre junto, a tu mente limitada y abres finalmente la puerta.

Pero la llave, como digo a mis alumnos,está en la disciplina, el estudio y el amor. Estos tres elementos, forman el acertijo esquivo, para desbaratar a la mente limitada, que siempre pondrá obstáculos para su propio despertar. ¿Estás dispuesto a revelar este acertijo ? .

Hoy les traigo las enseñanzas de uno de los grandes maestros de nuestro tiempo,Willigis Jäger. Representa una espiritualidad moderna y transconfesional que da respuesta a las preguntas apremiantes de los buscadores espirituales del siglo ventiuno. Como benedictino y maestro zen está inspirado tanto por la mística cristiana como por el zen oriental, y al mismo tiempo va mucho más allá de los conceptos tradicionales de las religiones. Su visión de una espiritualidad integrativa reune en si el gran tesoro de la experiencia de la sabiduría oriental y occidental, a la vez que abarca los conocimientos mas recientes de las ciencias.
Adriana Paoletta


La Contemplación

La palabra "contemplación" no suele emplearse de manera unitaria en la literatura cristiana. A veces significa lo mismo que meditación o reflexión en el sentido de meditar sobre algo.

En las páginas siguientes, la palabra "contemplación" se referirá sólo a una forma de oración cristiana que no va dirigido a nada concreto. Es decir, no se refiere nunca a la meditación sobre un contenido determinado, sino a una situación de experiencia que trasciende las potencias activas de nuestra conciencia cotidiana.

El término "contemplación" procede del latín. Contemplari significa "mirar", y en el siguiente estudio tendrá ese significado básico. La meta es mirar dentro de uno mismo, mirar lo divino en nosotros y en la creación mediante la percepción o la experiencia que transciende nuestras capacidades intelectuales.

Para facilitar la exposición, dividiremos la contemplación en cuatro fases que se interfieren en la práctica:

  • 1.- Ejercicio de la oración como camino hacia la contemplación.
  • 2.- Percepción del propio ser-oración de quietud.
  • 3.- Experiencia de iluminación.
  • 4.- Personalización de la experiencia de iluminación.
Mediante el ejercicio, cualquier persona física y psíquicamente sana puede alcanzar las dos primeras fases que le conducirán a un estado de gran sosiego y de paz profunda. En la terminología religiosa, esto se ha dado en llamar “oración de quietud”. Y se experimenta como ser en la presencia de Dios. Es un estado de contemplación. La persona mira dentro de su propio ser, experimentando a Dios de una manera mucho más inmediata y profunda que el rezo oral y meditativo. La “oración de quietud” suele tener un fuerte efecto de reestructuración de la personalidad. Sin embargo, aún no se trata de una situación mística propiamente dicha; ésta se alcanzará tan solo en las fases tres y cuatro. El estado místico es algo que le sobreviene a la persona, no pudiendo ser producido voluntariamente, sino sólo ser preparado mediante el ejercicio de la oración.

El que haya entrado en este mundo, vuelve a experimentar de una forma nueva lo que significa amar a Dios con todas sus fuerzas. Dios mismo le transfiere una fuerza nueva que le incita a amarle.

Como ya se ha dicho más arriba, en la práctica, estas cuatro fases no se dan aisladamente. Aparecen también, entrecruzándose, en la vida oracional precontemplativa del cristiano. Por ello, no ha de considerarse superfluo lo que se ha escrito o dicho acerca de la oración cristiana y de la meditación. Por regla general, son el punto de partida para la contemplación. Sin embargo, hay personas que se introducen en la oración contemplativa sin preparación alguna y otras, que emprenden este camino como agnósticos, alcanzando con el tiempo experiencias de iluminación profundísimas. Para Dios no hay fronteras.

Quiero advertir que esta exposición no constituye un manual de teología, sino que ha de verse como una guía y acompañamiento en el camino de la oración contemplativa. Elementos que se encuentran en los escritos de diferentes místicos han sido tomados aquí, siempre basados en mi propia experiencia, como estaciones de un camino que resulta también viable para los que han roto sus vínculos con una religión concreta. Precisamente esas personas debieran intentar seguir este camino, ya que puede liberarles de las dificultades planteadas por los dogmas y las instituciones. Incluso aquellos que ya no se consideran cristianos deberían intentarlo.

Willigis Jäger

1 comentario:

jeayoga dijo...

Hola Adriana, espero te encuentres muy bien y quiero desearte un Feliz Día del Amigo.Eduardo