martes, 19 de enero de 2010

la niÑez... el Crecimiento espiRalado de LA Energía...


Observar el crecimiento de mis hijos, es leer la matriz de la existencia. Esa evolución que toma rumbos inciertos en sus cuerpos, en sus hábitos, en las palabras que pronuncian en el aire hilvanando los sueños que todavía no han podido concretarse en lo real, pero que son un susurro en el viento ,que como padres debemos prestar atención.

Durante la niÑez hasta la pubertad, aumenta nuestra capacidad de movimiento y la energía vital, según la Medicina Oriental, viaja en espiral en movimientos de contracción y expansión. Cuando estamos de pie durante el día tendemos a estirar las espirales de nuestro cuerpo y mantener nuestro cuerpo tenso y alerta.; por la noche, tendemos a contraer la espiral durmiendo con la cabeza y las piernas replegadas en nuestro plexo solar. Al movernos durante el día ,al correr, la espiral suele curvarse y expandirse en saltos y cambios rápidos de movimiento. Cuando emitimos sonidos, el aire hacia afuera y forma una espiral de expansión ; al inhalar el aire pasa dentro de nuestro cuerpo en una espiral de contracción. Así mismo nuestros sentidos se mueven expandiendo su campo de percepción desde la cabeza hacia el mundo que los rodea y al entrar la información, se contrae en nuestra forma particular de ver , tocar,oír,saborear y olfatear el mundo.


Del mismo modo, las funciones psicológicas y la proyección de diversos pensamientos progresan en espiral. Después del desarrollo de la conciencia sensorial y emotiva que tuvo lugar en la primera infancia, la energía se mueve hacia arriba, hacia el polo intelectual. Esta conciencia crece y funciona en espiral en busca de dimensiones más amplias en el espacio exterior bajo la forma de imaginación, especulación, cálculo , analogía y otras funciones abstractas del conocimiento para entender el mundo con el cual estamos interactuando permanentemente.

Todo movimiento en nuestra conciencia corporal , psíquica y espiritual genera una expansión y contracción de la energía vital cuya vibración influirá en nuestros tejidos orgánicos,en la calidad emocional y sus texturas internas. Cuando la ira se apodera de mí, un torbellino de contracción retuerce mis órganos, en especial el hígado. Cuando la tristeza baña de dolor mi mundo interno, mis pulmones se congestionan , mis intestinos se contraen de sufrimiento. Al sentir ansiedad por lo que vendrá mi corazón palpita en un galope sin rumbo y mi estómago sale de su centro hacia lo desconocido. Cuando temo y siento peligrar mi existencia, mis riñones se protegen guardando su energía Ching.Esta energía es la herencia genética que trajimos de nuestros padres y con la que nos movemos en la vida , circula en nosotros y es obstruida , por el miedo y el conflicto permanente, cortando el flujo en espiral de una preciada y sutil energía, que llamamos prana o chi.

Cuando observas a tu hijo, oyes el flujo vibrante de la energía universal ,pulsando en diferentes direcciones para encontrar un dulce equilibrio entre tú y el mundo.

Adriana Paoletta

Fuente teórica: Do-In de Michio Kushi

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que el espiral tiene que ser sostenido y recorrido con valores bien claros que los contengan y sostengan. Ya que el mundo les puede introducir hábitos que no ayudan a su crecimiento.
Gracias por compartir.
Gra

Eduardo Seoane dijo...

Esa dinámica espiral de crecimiento sólo se sustenta en el camino del aprendizaje d elas virtudes...

Gracias a vos Gra por tu fidelidad y presencia EN ESTE blog

adriana