domingo, 1 de marzo de 2009

El poder de la palabra



El tercer precepto de la conducta consciente, que en el Noble Octuple Sendero se denomina el habla correcta, consiste en abstenerse de palabras falsas. El habla correcta nos plantea una cuestión crucial ya que exige de nosotros que seamos conscientes de la forma en que utilizamos la energía de las palabras. Invertimos mucho tiempo, hablando, analizando, discutiendo, criticando y la mayor parte de este tiempo no estamos atentos ni conscientes. Deberíamos estar atentos de nuestras motivaciones, de cómo nos sentimos, de la reacción de nuestro cuerpo y si nuestra mente está clara o nublada, deberíamos ajustar nuestras palabras a la verdad o a lo que parezca más adecuado o más útil.


La palabra tiene un poder extraordinario y puede ser destructiva o esclarecedora, puede convertirse en una crítica mezquina o manifestarse por el contrario como una comunicación compasiva. Lo único que se requiere es que permanezcamos atentos que las palabras surjan de la profundidad de nuestro corazón. Cuando somos sinceros y solo decimos solo aquello que pueda servir de ayuda, la gente se siente atraída por nosotros. Ser conscientes y honestos aquieta y abre nuestra mente y fomenta la paz y felicidad de nuestro corazón.

En cierta ocasión fue requerida la presencia de un maestro para que tratara de curar a un niño enfermo,el maestro se limito a pronunciar una breve plegaria. Entre los presentes se hallaba una persona escéptica que manifestó abiertamente sus dudas con respecto a la eficacia de aquel sistema curativo tan poco ortodoxo.Entonces el maestro se giró hacia el y le espetó : “¡Tu no sabes nada sobre este asunto. !”. La persona se enojó con esa respuesta y su rostro se llenó de ira y cuando estaba a punto de responderle al maestro, este le dijo” si unas pocas palabras tienen el poder de hacerte enfadar hasta este punto ¿Por qué no iban a tener otras palabras el poder de curar?”.

Fuente: Goldstein y Kornfield, autores de Vipassana

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