lunes, 9 de marzo de 2009

Ejercicio de Meditación Vipassana


¿Cuáles son las dificultades a las que deberás enfrentar al comenzar la práctica de la meditación?

Te encontrarás pensando "ahora tengo que hacer algo más urgente", mejor me pongo a leer o a ver la tele" o "lo haré por la tar­de" acaban por imponerse hasta que se olvida por completo el tema de la me­ditación con el tiempo sabrás que estos pensamientos son estrategias de la mente para no ser sosegada.

Lo primero que hay que entender es que no se trata de una práctica que se pueda hacer durante un tiempo, obtener un beneficio y, luego, abandonarla. Eso es lo que estás acostumbrado a hacer con las cosas y con las personas pero no se hace con la meditación.

Otro obstáculo es que la atención se desvíe una y otra vez y aparezcan pen­samientos como"esto no funciona","tengo tantas cosas que hacer".

En realidad es una resistencia frecuente que hay que tratar como cual­quier pensamiento que surge durante la me­ditación: "dejarlo pasar" ya verán que con la práctica, la mente se aquietará.

Un gran error es la idealización de la meditación .Buscar una experiencia extraordinaria, el bienestar absoluto, la sabiduría o la felicidad son los caminos mas comunes para hacer fracasar la meditación.

Al­lgo de eso seguramente ocurrirá, pero durará un instante, sucedería probablemen­te sin necesidad de meditar. No hay nada que buscar porque todo esta aquí, sólo hay que entregarse, la meditación es una ayuda incomparable -sino im­prescindible- en el proceso de autoco­nocimiento y crecimiento personal.

Es bueno tener un maestro que te guíe. Los mejores no alientan la dependencia ni los sentimientos de inferioridad en sus discípulos por el contrario, ayudan a encontrar el propio camino y por los propios medios.

Usar la atención plena todo el día

Además del tiempo que permanece­mos formalmente en actitud medita­tiva, en determinados momentos a lo largo del día y en numerosas cir­cunstancias de nuestra vida cotidia­na, podemos recuperar las técnicas de la atención plena.

Mientras realizamos algunas ac­ciones rutinarias, como por ejemplo cepillamos los dientes, damos una ducha o ir en autobús, gozamos de la posibilidad de centrar la atención en lo que realmente está ocurriendo en ese instante.

Podemos empezar preguntándo­nos si realmente estamos aquí, en la ducha, en el trabajo, con la familia o los amigos, pues, si la dejamos, la mente nos llevará a pensar en algo que tenemos previsto hacer o algo que nos ha ocurrido o lo que es peor a pensar en algo que nunca ha ocurrido ni ocurrirá.

La meditación nos enseña a man­tener la atención en cualquier activi­dad. Esta capacidad es muy importante, porque la dispersión es una característica de la mente, exacerbada por la sociedad actual.

El secreto del equilibrio es decidir conscientemente en cada momento qué es lo que queremos hacer. Aconsejo fervientemente que en momentos como aquellos en los que el aburrimiento nos abate recurramos al ejercicio que describo más abajo y que descubramos el contenido de nuestra mente en ese momento.

De­bemos tener tiempo para meditar, para reflexionar, para hacer planes, para trabajar, para relacionamos y para disfrutar.

Una vez que la práctica forme parte de nuestra rutina diaria veremos los beneficios y seremos conscientes que el dia que no meditamos sentimos nuestra mente sucia, como ocurre con nuestros dientes cuando no los cepillamos.

Ejercicio de meditación.1. Atención plena

Sentémonos cómodamente con los ojos cerrados y la firme resolución de permanecer cinco minutos observando tan solo el proceso de los pensamientos. Si quieres usa el temporizador de meditación que está en la barra derecha del blog.

Contemos, durante esos cinco minutos el número de pensamientos tanto imágenes como palabras o ambas cosas a la vez que aperezcan. Tengamos también cuenta que ciertos pensamientos pueden ir asociados a determinadas sentimientos o sensaciones cinestésicas (corporales).

Dejemos que nuestra mente permanezca tan vacía como una pantalla en blanco o como el cielo más despejado que recuerdes, permanezcamos atentos, como un gato a la entrada de una ratonera esperando la aparición de un pensamiento . Apenas se presente tomemos nota de él y esperemos el surgimiento del siguiente. No debemos dejarnos distraer por los pensamientos. Ciertos pensamientos pueden ser muy silenciosos, como "qué quietud" o sutiles , como " aún no ha aparecido ningún pensamiento" , "¿es que no hay ninguno?". En todos los casos limitémonos a tomar nota. Cuando comenzamos a vigilar estaremos en el máximo de concentración por lo tanto puede tardar un rato en aparecer pero tarde o temprano saldrán a la luz. Al cabo de los 5 minutos de observación habrás contado decenas de ellos. De este modo, llegamos a darnos cuenta., del tipo de pensamientos, palabras e imágenes que están presentes en nuestra mente, pero lo que realmente resulta más importante es observar atentamente el proceso de aparición constante de pensamientos,sin perdernos en su contenido. Es decir pasamos de ser el contenido de los pensamientos a ser observadores de un proceso.

El hecho de percibir que no somos nuestros pensamientos , observar su flujo y percatarnos de ellos sin identificarnos ni dejarnos fascinar nos dará de inmediato una gran sensación de libertad.

Adriana Paoletta.Bibliografía de consulta: Jack Kornfield

1 comentario:

daindart dijo...

Hola*

A mí siempre me cuesta "aguantarme" la meditación, y quedarme quieta.

Salvo después de hacer yoga, y con la guía...

Voy a probar con tu ejercicio!


beso*