domingo, 10 de octubre de 2010

Tummo. Encendiendo el fuego interior.





La disciplina tántrica, de acuerdo con los principales textos hinduistas y budistas de dicha tradición, otorga vital importancia a la practica yóguica del desarrollo del fuego interno para alcanzar la altas cotas de consciencia necesarias para el estado de mukhti o liberación. En el Darshana Upanishad, Dattateya describe cómo en el centro del cuerpo arde un gran fuego “tan brillante como el oro fundido” y ofrece los siguientes consejos para alcanzar el sonido místico, que asocia con la iluminación, a través del ejercitamiento del fuego interno:
“Afírmate en atman, escucha bien lo que enseñan los maestros, instálate en un
ashram situado en un lugar agradable en lo alto de una colina, a orillas de un
río...y ejercítate en las posturas, cuidando tener el cuerpo recto, inmóvil y
con la boca cerrada. Introduciendo el aire inspirado por el canal ida hasta el
vientre, meditando sobre el fuego que arde en medio del cuerpo, percibirás en ti
el sonido (nada) perpetuo; entonces, expulsarás el aire por el canal de
píngala.. Luego harás lo mismo sustituyendo ida por píngala; practica así al
menos tres veces al día y seis tandas cada vez.. Así lograrás purificar tus
nadis; tu cuerpo se tornará luminoso, resplandeciente, a causa del fuego
interior, y oirás claramente el sonido místico”.

Cuando se refiere a la práctica de meditación dharana, Dattateya describe los cinco elementos con sus homólogos corporales y las deidades correspondientes. “En el espacio en el centro del cuerpo debe mantenerse el espacio exterior y, del mismo modo, el aire exterior debe ser mantenido en el prana y el fuego en el abdomen; se deben mantener también las aguas en los líquidos del cuerpo y la tierra en las partes terrosas; eso es dharana”.

En el agama Sri Vijnana Bhairava Tantra, texto vital del tantrismo shivaíta de Cachemira, se afirma que cuando se practica la técnica pranayama con kumbaka (ejercicios de respiración con dilatadas retenciones del aire), se obtiene experiencia de la shakti (energía primordial o espiritual) conocida como shanti “que asciende como rayos de sol desde la raíz” y a través de la paz que emana esta experiencia, se revela el bhairava o consciencia:

”Uno debería meditar en el espacio interior del nadi central (sushumna) para, por mediación de la devi, conseguir la divina revelación. Siempre que se medita en el fuego sutil sobre la frente se obtiene una agitación, seguida de una absorción y disolución en la cavidad del corazón. El adepto a escuchar el sonido anahata ininteruimpidamente logra el estado de Brahmán. Si después de meditar en la shakti se entra en el espacio del corazón y se medita allí ininterrumpidamente, se obtiene la liberación. (68) Uno debería tirar la mente al fuego del centro del ombligo o al centro de aire o corazón (anahata) y así alcanzar el estado de gracia”.

En cuanto a la citada práctica de escucha del sonido del corazón (anahata) realizada para alcanzar el estado supremo, se puede establecer una conexión curiosa con el uso del damaru o tambor en las pujas o rituales tántricos. Para la tradición tántrica budista tocar el damaru simboliza la absorción de las dakinis (deidades femeninas) externas en nuestro cuerpo y la manifestación de la dakini interna, la mente de luz clara, como resultado del ardor del fuego interno. Este instrumento también se toca como ofrenda musical para los Budas en la puja de ofrecimiento de fuego de Vajradaka, un ritual de purificación en el cual se transforman las faltas en forma de semillas de sésamo negro que se ofrecen a Vajradaka, ubicado en medio del fuego, para su extinción. Del mismo modo, en las pujas de la tradición advaita de la India, se realiza un práctica muy parecida en la que se arrojan semillas al fuego para la purificación del ego, ofrenda que se dirige al dios Shiva, danzarín del fuego, al que siempre se retrata portando un damaru en su mano derecha.

Retomando de nuevo la importancia de la práctica Kumbaka en su relación con el trabajo del fuego interno podemos establecer también la asociación de tal elemento con el deseo en ciertos textos tántricos. En el “Hatha Yoga Pradipika” se resalta cómo el sadhaka o practicante de tal disciplina tántrica debe, en su practica diaria, realizar tal ejercicio contrayendo el pecho, dejando que la respiración permanezca allí lo máximo posible, al tiempo que debe controlar la base de la garganta…”luego, la serpiente que duerme en el centro Muladhara encendida en fuego despierta por el poder de deseo de este elemento”.

El Hevajra Tantra, obra esencial del Budismo Tántrico explica que el candali (prajna) o sabiduría, arde en el ombligo: “Ella es capaz de quemar los cinco budas, la tierra y todos los demas elementos (ego), luego de este mismo centro fluye la luna o Bodhiçitta, la conciencia iluminada”. En este sentido, y en cuanto a la importancia de quemar los cinco elementos, “Pandra Dhuni” o la técnica yóguica de quemar los cinco fuegos, es un practica milenaria que realizan los yoguis de la India, especialmente los naga bhavas o sadhus desnudos que como los repas (ascetas) o seguidores de Milarepa en el Tibet demuestran con su desnudez el éxito de la práctica del fuego interno. Alexandra David Neel, en su obra “Mystics and Magicians in Tibet” describe como los repas son capaces de llevar una simple tela enrollada en el cuerpo en pleno invierno gracias a la técnica del tummo (fuego interno).

En la tradicion Kamtsang Kagyu del budismo tibetano la practica tántrica del Yoga del Calor Interno o tummo (término tibetano que significa “fuego interno“) es esencial para aquéllos que desean liberarse en una sola vida. El tummo se refiere al fuego interno que se localiza en el centro del centro energético o chakra del ombligo. Para Evans Wenz el tummo es la fuerza psíquica necesaria para la búsqueda espiritual, el medio para el asceta de alcanzar la sagrada meta. Se ejercita practicando ejercicios, respiraciones y una estricta contención sexual. A partir del estudio del “Los Seis Yogas de Naropa” en la obra “Tibetan Yoga and Secret Doctrines”, Evans Wentz analiza la doctrina del calor siquico y comenta: “Entrando en el canal central hacia la región del ombligo desde el perineo, la fuerza vital navega por los cuatro centros psíquicos centrales y se convierte en la fuerza ígnea de la sabiduría del calor psíquico”. Algunos autores relacionan la gran meta del tummo con la Tierra Pura externa de las Dakinis que se logra al completar ciertas prácticas o sadhanas como Vajrayoguini. (Esta idea necesito referenciarla y trabajarla mas). Como explica Khenpo Chodrak en “La vida de Naropa”, este estado “seria como alcanzar el mundo de las apariencias puras”. En el Sutra del Loto “Ornamento para la realización clara”, se explica que cuando las mentes de los seres sintientes se purifiquen por completo, “sus entornos se convertirán en una tierra pura de Buda”. Incluyo al respecto esta anécdota. “En cierta ocasión, alguien le preguntó a Milarepa cómo era la tierra pura en la que había alcanzado la iluminación, y éste contestó señalando a su cueva. El que le hizo la pregunta sólo podía ver una cueva fría y vacía, pero para Milarepa era una tierra pura… Puesto que somos seres corrientes y tenemos apariencias ordinarias, somos incapaces de experimentar ni un solo objeto como si fuera completamente puro y perfecto…”.

En este punto me atrevo realizar la siguiente asociación de la tierra pura con lo que A. Coomaraswamy llama la "ciudad de Brahma", donde habitan los que han realizado el camino del diamante - Purusha, cosmos o manifestación que está presente en el corazón de todo hombre y en el corazón de toda cultura.

Ana Pinilla
http://www.trikaya.es/

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