miércoles, 20 de octubre de 2010

La inteligencia espiritual.

Claves para enfrentar la crisis

Existe una inteligencia distinta a la que se mide en los test de coeficiencia intelectual. Un conjunto de capacidades que otorga las herramientas necesarias para la crisis imperante en el escenario global.
La argentina Moira Lowe explica cómo.

La llamada inteligencia espiritual es uno de los postulados de la Brahma Kumaris World Spiritual University, una organización no gubernamental mundial con sede en más de ochenta países que aplica la meditación como método de fortalecimiento del alma humana.
En una de sus visitas a Montevideo, la coordinadora para Uruguay, Argentina y Chile, Moira Lowe, explicó las claves de esta forma de pensamiento que, asegura, conduce a la armonía y el desarrollo pleno de las capacidades. En definitiva, a la verdadera inteligencia.

-¿Cómo saber si se posee inteligencia espiritual?

-Tiene que ver con que el individuo esté alineado con sus capacidades y el propósito de su vida. Cuando una persona se tornó un profesional brillante, desarrolló sus capacidades de liderazgo en el marco de su vida laboral, cumplió todos los proyectos que quiso, hizo todas las conexiones que se propuso, pero en la punta del camino se pregunta "¿estoy contento?", y todavía no lo está, ¿entonces, de qué le sirvió todo lo que hizo y todo lo que tiene? Resulta que toda su trayectoria no contribuyó a que esa persona sea la mejor que puede ser. Y ser el mejor no requiere que tenga, ni que haga tal o cual cosa, requiere una percepción muy sutil de su naturaleza divina, que entienda que lo esencial del ser es muy puro, muy elevado, amoroso, verdadero.

-¿No es algo dificil tal percepción en un mundo signado por lo material?

-Cuando miramos hacia fuera evaluando todo por lo visible y lo tangible, dejándonos de lado, esa extroversión pone en juego el lado oscuro de mi esencia que es, en lugar de amar, apegarse y querer poseer cosas. Entonces la vida va a estar relacionada al tener, y la realidad es que no podemos ser dueños de nada, no podemos ser dueños del cuerpo, no podemos ser dueños de las cosas. Las tenemos que cuidar: si un contrato dice que un apartamento es tuyo o que el auto está a tu nombre está bien, socialmente nos sirve para comunicarnos, pero espiritualmente yo no soy lo que tengo, no puedo poseerlo. Si yo mantengo esa perspectiva consciente, esa es mi inteligencia espiritual.

-¿Tiene que ver entonces con un grado de conciencia?

-Es entender la realidad misma. Si algo le pasara a mi auto, no le pasa a mi corazón. Le pasa sólo al auto. Cuando yo pienso que soy el auto, o la casa, o la televisión, o la profesión, o el cargo, y eso altera el estado de mi felicidad, es porque yo estaba identificado con eso. Y yo soy el que tiene un trabajo, soy el actor, entonces desde una conciencia inteligente, estoy en un lugar donde sé quién soy y puedo entrar en un rol y actuar, pero después volver a mi centro. Por ejemplo, el periodismo es algo que tú haces, no lo que tú eres. Tu tienes un papel como periodista, pero quizás eres madre, tienes amigos. Uno entra y sale de los roles. Eso requiere una inteligencia diferente, requiere que podamos trascender los límites de una visión que está totalmente identificada con nuestro cuerpo. Pero si yo me entiendo como un alma, como un ser espiritual, rico o pobre, tiene que ver con cuánta felicidad hay en el alma. Ya no tiene que ver con las cosas.

-¿Usted quiere decir que asumir un rol significa estar fuera de esa conciencia espiritual?

-De hecho todos tenemos muchos roles, alguien puede ser la esposa en la casa, la ejecutiva en el trabajo, la líder social, la dueña de la casa, pero ¿cómo vive esa persona sus roles? La espiritualidad práctica lo pone a uno en la posibilidad de elegir cómo vivir la vida. Si tengo conciencia que soy el dueño de casa y no la casa, si la tengo que vender no se va mi vida, sólo cambio de casa. Si tengo que cambiar de trabajo o me echan porque estoy en el marco de un desempleo creciente, no perdí mi profesión, no perdí mi capacidad, perdí el lugar de trabajo, nada más. Ese tipo de inteligencia es mantenerme consciente y despierto a quién soy, pero más aún a quien pertenezco. Porque una de las cosas que nos roba la felicidad y que inhibe totalmente la creatividad es la soledad, la desmotivación que produce la falta de pertenencia.

-¿A qué tipo de pertenencia se refiere?

-A entenderse como miembro de la familia humana. No es un conjunto de seres en forma aleatoria, sino que pertenecemos a una familia. Las guerras y lo que se ve como contexto del presente, es ignorancia de la interconectividad intrínseca que existe entre nosotros como seres humanos miembros de una familia.

-¿Y quién es el padre en común?

-La fuente que nutre al alma humana, Dios como padre de la Humanidad. Vemos al mundo como un árbol en el que hay una gran diversidad, diferentes religiones, sistemas de creencias, pero con una misma semilla. El padre de la familia es la fuente de todas las virtudes del alma humana. En esto, la máxima inteligencia es entender cómo conectar con la fuente. La capacidad del alma es ilimitada, pero en este momento está vacía. Entonces tiene que hacer el esfuerzo de llenarse. Ese llenado lo practica la meditación.
Es como si fuésemos una bombita que es receptora de luz, pero no generadora, y que está conectada a un sistema por un cable que si se abre no se puede ver la luz, pero la transmite, y tiene un generador que si se abre tampoco permite ver la luz, sólo se ve cuando llega a su receptor. Dios es la fuente de poderes, de virtudes. Nosotros, la familia humana, tenemos que hacer el esfuerzo de elevar nuestro estado de conciencia para percibir la sutileza y la pureza del pensamiento de Dios, y ese vínculo se establece con un recurso muy refinado que es nuestro pensamiento. El pensamiento es la herramienta más poderosa que tiene el alma humana y que existe en el Universo.

-¿Y cómo hacen aquellos que no tienen ningún dios?

-Si las personas no creen en una fuente que los nutra, tienen que hacer el esfuerzo de conocerse a sí mismos y de entender al alma como una energía. Cuando el alma se concentra en sus cualidades originales, se potencia. Cuando las personas empiezan a trabajar una mirada introspectiva se dan cuenta que tienen una capacidad de amar impresionante. Si se piensa de manera positiva se tiene más fuerza, si se piensa de una manera muy pura se tendrá más poder, pero para pensar de una manera más elevada se necesita un input de energía pura. En este momento, toda la energía de este mundo está en decadencia, tanto de la familia humana como de la materia. Entonces requiere la intervención de una energía que está fuera de la obra, fuera del contexto, que le aporte una fuerza que cambia el estado de la conducta de la energía.

-¿Tiene usted esperanza en que se superará esa decadencia?

-Estamos en un tiempo de total transición. Por ejemplo, el consumo es una creencia que se difundió casi como una religión, todo el mundo le entregó su vida y ahora se da cuenta que eso no satisface, que es un paradigma carente de valores que dejó totalmente por fuera al ser desde un mecanicismo que prometía la ilusión de la felicidad. Ese viejo árbol se está cayendo y está naciendo una nueva conversación. La familia humana quiere estar de vuelta unida, quiere amistades verdaderas. Está hablando de valores, de cosas por las que está dispuesta a jugarse. Entonces estamos ante el surgimiento de una nueva era donde las personas quieren ser lo que naturalmente son. Eso nos vuelve a alinear con las leyes de la Naturaleza. Y las leyes de la Naturaleza son espirituales, pero los seres humanos ahora estamos viviendo tan artificialmente que perdimos contacto con nuestra naturaleza interna, por eso no somos felices. La naturaleza física y la naturaleza del alma humana responden a un ciclo. Y el tiempo es cíclico, cuando se empieza a entender el tiempo, se puede entender que después de la noche viene el día.
-Seguramente el día llega antes para unos que para otros...
-Las diferencias entre los seres humanos son sólo una cuestión de tiempo. Yo creo en la paz, pero quienes creen en la guerra no es porque sean malos: es sólo una cuestión de tiempo.

Pienso, luego existo

-Usted habló del poder del pensamiento positivo. ¿Cómo actúa ese poder?

-Un pensamiento es como una semilla, de acuerdo a cómo es el pensamiento van la mirada, la actitud, las palabras y las acciones. El pensamiento es el gran recurso natural del alma humana para crear su vida. Si yo tengo conciencia del poder y efecto de mis pensamientos voy a elegir ser positivo.


-¿Cómo se hace para ser positivo en momentos de profunda crisis como la que se está viviendo en Uruguay o en Argentina, donde usted vive?

-A mí en Buenos Aires me llaman de las radios y me preguntan "¿cómo estás?" Y la verdad que siempre estoy contenta. Yo estoy viendo lo que está pasando, veo que se está hundiendo un barco. Pero lejos de ponerme inactiva, lejos de generarme pesadez me comprometo más y más con lo que siento que debo entregar. Creo que cada uno tiene un papel importante en crear una atmósfera en su familia y su trabajo. Si uno se pone a pensar qué tipo de vibraciones o clima hay en un banco en Buenos Aires, es obvio que depende de lo que a la gente le está pasando. Si en ese lugar hubiera niños jugando habría otra vibración. Entonces, ¿de qué depende esa densidad del ambiente? De lo que las personas piensan. Por eso, soy responsable de lo que estoy pensando y puedo crear una vida muy elevada, puedo estar por encima de todo lo que está pasando: mis pensamientos son como alas.

-¿No es un poco ingenua esa actitud?

-Ser positivo no es ser naif. Por ejemplo, nosotros tenemos que pagar el alquiler, pero hay muchos alumnos que no tienen trabajo y gente a la que cada vez les pagan menos, pero no me deprimo. Por el contrario, voy a negociar, hablo con el dueño, le pido que confíe en que vamos a hacer lo mejor. Siempre que se usen los valores, las virtudes, se puede reconstruir, rediseñar lo que se está pensando. Entonces, un desafío que podría golpear a la persona la hace creativa, la puede hacer más honesta, la estimula para que use lo mejor de ella y se redefina.

-¿Cuál es la clave para mantener pensamientos positivos frente a la adversidad?

-Ver las virtudes de uno y ver virtudes en los demás, porque hay algo que está dirigiendo el pensamiento y esto es el interés. Si yo me intereso por todos tus errores, si te critico, estoy dividiendo el potencial sinérgico de lo que tenemos que hacer juntas. Todo el mundo tiene debilidades, pero todo el mundo tiene virtudes. Yo tengo que elegir si voy a comer basura o si me voy a alimentar con algo que nutre. Eso es inteligencia espiritual, no quedarme enganchada en tus limitaciones, porque si tengo una visión limitada de tí no puedo ayudarte. A la vez, yo también tengo defectos, pero si estoy todo el día viendo mis defectos, entonces mi autoestima se va a destruir, mi mirada va a estar por el suelo en lugar de estar hacia arriba y mis posibilidades desaparecen. Uno atrae de acuerdo a lo que piensa.

-¿Cómo podría aplicarse eso a las personas que han perdido su trabajo, por ejemplo?

-Si yo no me siento capaz, si me siento destruido porque estoy identificado con un papel o con una trayectoria, con una institución y ahora no la tengo más ¿no soy nada? Lo que sea que esa empresa era es porque estaban las personas, y si éstas se van se llevan eso. De acuerdo a esas semillas van a ser las flores que voy a tener. Yo voy a atraer posibilidades o a diferenciarme en el conjunto de acuerdo a mi visión, y de lo que pienso.

-¿Y qué pensamiento positivo se podría sacar de esta crisis en la que estamos inmersos?

-Las crisis son nuestra propia creación. Hay cosas que están en nuestras manos, y otras que no, pero aún a aquellas que no están en nuestras manos les dimos vida creyendo en ellas. Si hoy hay un capitalismo imperialista en la sociedad, es porque en algún momento se creyó en él, nada crece si no ha sido regado. Pero las crisis nos vienen a enseñar, nos enfrentan a posibilidades, nos muestran caminos. La primer lección es que tenemos que detenernos para ponernos a pensar, y hacer una opción. En Argentina, esta caída da lugar a que las personas se reencuentren a un nivel mucho más profundo de reflexión y diálogo. Al primer impacto está la queja, la protesta, por el asistencialismo que nos fueron inculcando. Pero si dejo de creer en ese sistema, empiezo a poner atención y a crear. Entonces está apareciendo una nueva conversación que es la de jóvenes profesionales en la búsqueda de un nuevo liderazgo. Hoy está en el aire la pregunta ¿qué es ser un líder? Y es fantástico que la gente esté pensando eso.
Aquí el otro día escuchaba al presidente Jorge Batlle diciendo que Uruguay tiene que dejar de depender de Argentina y Brasil, negociar con China, y otros países, y está bien. Estamos en un mundo donde los viejos soportes ya no sirven, hay que aprender otro juego, porque cambió el tablero.

-¿Y qué capacidades son imprescindibles para moverse en ese nuevo escenario?

-Lo que se valora en el mundo de hoy es la capacidad de relacionarse, no de hacer, porque si uno es muy bueno en lo que hace, pero es muy intransigente y egocéntrico, queda fuera de un equipo, y si está fuera de un equipo, no existe. Lo que diferencia hoy es esa capacidad de relacionarse con personas muy diferentes, para cosas que uno no controla. Sin una personalidad espiritual no se puede sobrevivir. Por eso es necesario un nuevo kit de herramientas, que vale mucho más que la profesión, porque con ese kit se puede actuar con cualquier tipo de profesional. Hoy necesitamos ser polivalentes, ser confiables, estar muy disponibles y ser capaces de adaptarnos a cualquier situación. Tengo que ser capaz de regalar una idea, ayudar a que otro tenga éxito, entonces estaré haciendo una inversión y seguro que la vida me lo devuelve. Y esos son todos recursos espirituales. Esa es la inteligencia que tenemos que poner ahora en juego para hacer posible lo que pensamos que es imposible. Pero estamos mirando para afuera, por eso no tenemos acceso. Tenemos que mirar para adentro.

1 comentario:

sandra ley de atraccion dijo...

este es un articulo sumamente interesante, creo que hay herramientas que ayudan a desarrollar la inteligencia espiritual, en mi caso el tai chi, me ha cambiado la vida! me siento una persona mas fuerte y mas alineada con mis objetivos.
gracias por compartir esta info.
Saludos!