sábado, 2 de octubre de 2010

Libres


Cuando me detengo a observar el libre flujo de la vida que genera el presente, mi respiración se detiene, se acomoda y se calma.

Cuando el descanso es una oportunidad para cambiar el ritmo acelerado de nuestros propios pasos, nos damos cuenta que la libertad es un juego que olvidamos cuando nos ponemos demasiado serios y saturamos el día con obligaciones.

Es cierto que de vacaciones nos liberamos de muchas sombras, distancias y tensiones, para recuperar ese brillo inocente, que necesitamos para resplandecer en nuestras tareas cotidianas. Cotidianeidad hecha de rutinas ,que se vuelven bellas por el brillo de la conciencia que las anima y las vuelve únicas y sagradas, repitiéndose tan nuevas como tu mirada... aquella que despertó un día asombrada de su desvelo en la noche, cuando te diste cuenta, que tus hijos habían crecido tanto, que pesaban en tus brazos; que tu cabello desplegaba sus primeros toques blanquesinos, anunciando el inquietante paso de los días, hacia una transformación perpetua que no tiene nombre ni fronteras.

Y te detuviste a rozar el esquivo momento en el que miraste por última vez las manos de tu amor , la arena del mar, el balbuceo de un bebé, tu cálida respiración, la nube cercana a tu cielo incandescente... y este trozo de papel que ya no existe y que deviene imagen transmutada en palabra que llega a tu conciencia y te dice: -despierta, ya es hora, que si te lo pierdes, ya nunca volverá.

Abrazos desde Río


1 comentario:

Luz del Alma dijo...

Gracias Adri por compartir éste fluir de la vida.
Fuertísimo abrazo de luz.
Mirta