sábado, 9 de octubre de 2010

¿Cúal es el sentido de la vida?.


A lo largo de mis cuarenta y tres años me he preguntado miles de veces :¿cuál es el sentido de la vida?.

En cada etapa la respuesta cambiaba: a las 8 era jugar hasta cansarme en la vereda de mi casa, juntar flores, reírme a carcajadas con mis amigos, mientras a toda velocidad atravesábamos los charcos después de la lluvia en bicicleta. A las 12, amaba ver el mar de Mar del Plata y trepar los murallones de piedra al atardecer para quedarme en completo silencio contemplando ese vasto océano tan cerca de lo infinito. Viajar con mis padres por lugares tan bellos, conociendo otras culturas, abriendo mi mente a la belleza del arte, las diferentes comidas, los idiomas, las palabras.

Es como si el mundo se fuera abriendo más y más, desde la infancia ,hacia la adolescencia y pudiéramos desplazarnos desde nosotros mismos, a un círculo mayor , para encontrarnos con los otros.

A los 15 comienza a aflorar con más fuerza la necesidad de encontrar el amor reflejado en un otro que te abrace y sostenga tu soledad y te enseñe a navegar en el mar de tus emociones, de la mano, desde el cuerpo que despierta a borbotones y necesita acariciar y ser tocado con amor y deseo. Junto a esa necesidad de buscar el amor ,está también la búsqueda de una vocación, que ya comienza a condicionarte en los gustos, las elecciones que realizas y que finalmente, si escuchaste atentamente tu voz, podrás desarrollar en tus estudios. Pero esa voz deberá luchar contra el resto, hacerse oír, debatir, cuestionar, preguntar, confrontar ideologías...Tal es el poder de la juventud, para crearse a sí misma en un sujeto maduro y comprometido, con su vida y el mundo.


A los 21 años, ya ha había elegido mis dos carreras vocacionales, Letras y Yoga y al hombre a quien amar, con el que sigo hasta hoy. En el medio de todas estas elecciones, hubo luchas, dolores, llantos, pérdidas,enfermos que cuidar, traumas, personas que me ayudaron a elegir mi camino y personas que pretendían alejarme de mi esencia.El Todo ,conformado por cada una sus partes , me hizo ser quien soy.

A los treinta ,tuve a mis dos hijos, sin duda la etapa más bella y de mayor esfuerzo que hemos vivido como padres. Vida compartida en cada instante, disfrutada y deseada.

Si miro atrás, hay un único sentido que sembró mi destino...el amor, en cada una de sus formas. Aún en mis errores , el amor estaba allí queriéndolo todo , llorando de desesperación, pidiendo perdón, buscando un Dios, liberándose de ese Dios, meditando en el corazón, enseñando un camino posible a mis alumnos,caminando de la mano por la playa con mi familia, mirando los ojos apagados de un enfermo, abrazando a mis padres, despidiéndome de quien ya no volverá, bendiciendo los alimentos con mis hijos y escribiendo estas palabras desde el alma.

El sentido de mi vida es el Amor.

Adriana Paoletta

4 comentarios:

Silvia García dijo...

El mío también, a veces cuando estoy relajando a mis alumnas, me descubro y sorprendo yo misma de la entrega amorosa que les brindo.
Una preciosura tu post, en realidad este y todo lo que publicas.
Buen finde largo
Que descanses
Un abrazo
Silvia

Luz del Alma dijo...

Gracias Adriana por compartir este recorrido.
Gracias por ser parte del camino.
Abrazo muy fuerte de luz.
Mirta

Adriana Paoletta dijo...

Gracias Sil por tu visita por aquí y por tomarte el trabajo de comentar. Es un placer escribir y compartir las vivencias y acercarnos cada día día un poco más...
abrazos radiantes
adriana

Adriana Paoletta dijo...

Gracias Mirta querida por estar siempre. Se te extraña!!!!!

abrazos para toda la familia llenos de amor

adri