domingo, 27 de junio de 2010

Enseñar desde el Corazón


Cuando comencé a dar Yoga,hace ya 20 años, nunca imaginé la alegría que nacería en mi corazón, después de tanto tiempo, de realizar esta tarea, todos los días de mi vida.
DAR
, es la palabra, ya que no guardo nada, de lo que he aprendido y lo derramo como agua de manantial, que brota de mi SER.


Me siento una privilegiada, pudiendo trabajar de aquello que amo, poder investigar y seguir formándome, para poder brindar todo mi conocimiento, a todos mis alumnos, que me siguen desde el vientre de sus mamás, de bebés, de niños, de adolescentes, en su madurez y en los últimos estadios de la vida, cuando las hojas de ese árbol que vimos crecer , se van desprendiendo de a poco, para volverse livianos y expresar su sabiduría más plena, la del desapego , al final de la vida.


Recorrer todas las etapas de la vida y ver a mis alumnos en todo el devenir de sus vidas y participar de su desarrollo, es una de las las alegrías más grandes que llenan mi corazón. Mi Vocación me ha llevado a nunca claudicar frente a la adversidad, desarrollando siempre nuevos métodos de enseñanza, para llegar desde el cuerpo, a la mente y de la cúspide , al corazón que todo lo comprende y transforma.


Enseñar desde el corazón, es descubrir que nunca dejaré de aprender, de crear desde mi mente inquieta y buscadora, que todo lo daré sin reservas y fácilmente, para que todos podamos disfrutar de la vida y desarrollar, el poder que tenemos dentro.


Crecer es aprender a volvernos más livianos, como aprender a volar con alas , que desconocíamos poseer. Es caer y volver a levantarnos solos o de la mano de un amigo, de un padre o de un maestro. Crecer es llorar, cuando nos duele el no poder abrirnos , a trascender el dolor ,que señala tu falta. ¿Pero qué es lo que nos falta?.


Nos falta ser conscientes de que aquí , en el centro del pecho , hay un recinto sagrado, que ningún dolor ha tocado, que ningún pecado ha corrompido, que ningún libro ha enseñado...


Está tan cerca..., que si callas, y te vuelves silencio..., palpita suavemente y emana los colores más radiantes, las más bellas sensaciones , que serán en tu mente, nubes multicolores , que sanarán el paso del tiempo, el sufrimiento que tanto pesa y te dará el equilibrio para seguir tus propios pasos.


Gracias a mi familia y a mis amigos espirituales por permitirme aprender y enseñar desde el corazón.

Adriana

1 comentario:

Fabiana Pedreira dijo...

Querida Adriana: gracias por compartir todo tu amor en los talleres que dedicamos los sábados para nuestros niños... y a ellos que ayudan a expandir nuestras almas.
Todas mis bendiciones a vos y a tu familia.
Un abrazo de luz. Fabiana.