jueves, 17 de junio de 2010

Descansar en la Conciencia Pura


En la tenue luz de nuestro Buda nos sentamos todos los miércoles y viernes, a repetir este entrenamiento, para la mente y el corazón.

La meditación nos está transformando silenciosamente. Parece tan simple, ese silencio , con su hondura vasta y a veces temerosa, que de tan calma, nos da miedo, ansiedad, inquietud queriendo buscar algo de donde asirnos. Ante mi asombro el grupo es tan hetorogéneo en edades y profesiones que armamos un exquisito mandala de experiencias humanas, que logramos transmitir hacia el final de la meditación siendo el cierre más sublime y emocionante que observo.

Si,... este grupo de seres increíbles me enseñan en cada sentada, a estar cada vez más atentos a los contenidos de la conciencia y a no perdernos en su impermanente movimiento.


Convertirnos en esa conciencia pura, nos requiere ir serenando al cuerpo de su incomodidad, tranquilizar a la mente de su identificación con los contenidos de la conciencia , sabiendo que no soy el dolor que me aqueja, no soy este mar tormentoso en donde se mueven las emociones, no soy mis sensaciones opuestas, que me arrastran abruptamente hacia el placer o el dolor...

Si pudiera permanecer en ese estado de infinita quietud, calma y amor, entendería que correr ,detrás de miles de deseos ,no saciarán mi sed, que quien tengo a mi lado, jamás me completará como mi propio ser, liberándose de toda lucha, de todo conflicto.

Descansar en la Conciencia Pura, o en el Rigpa, como la llaman los tibetanos, en la mente que sabe , como la denominan los monjes tailandeses, en el Testigo eterno, desde el Yoga, nos transformará. En esta dimensión de la Conciencia, aceptamos la realidad ,con sus infinitos límites y nos abrimos a descubrir,una realidad más vasta, pero más simple, trascendiendo todo lenguaje.


No imaginan la emoción que me embarga, cuando abandonamos ese estado de profunda absorción , en nuestro Ser Real.

Cada una de las vivencias que se narran han transformado por completo a estos maravillosos amigos espirituales, que tengo a mi lado. Cada uno ,resplandece desde su Maestro Interior, que descansa en este inmenso espacio compasivo, que nos hace enmudecer y abrazarnos en silencio ,comprendiéndolo todo, con humildad.

Adriana Paoletta

1 comentario:

Anónimo dijo...

Adriana hermoso este testimonio individual colectivo de la experiencia trascendental de la meditación..esn estos días sentí el impulso de levantarme a las 3am a hace meditacion zen y fue una especial experiencia junto al profundo silencio del a ciudad en esa hora…conectado desde mi respiración y alerta a mis proceso s internos..estuve allí ..despues una rutina de taichí yu después el sungazin…mmm..algo increíble



Abrazos cosmicos
Jorge Alonso