martes, 27 de enero de 2009

Platon y el Samkhya


No son pocos los que han intentado o intentan comparar (y hasta igualar) determinadas corrientes filosóficas occidentales con el pensamiento indio. Pretensión válida dentro de determinados límites, ya que siempre debemos tener en cuenta –sin ir muy lejos- que el pensamiento filosófico indio se da dentro de los conceptos de los Vedas o en oposición a él (como las escuelas heterodoxas), situación que no es idéntica en Occidente, ya que la labor filosófica es anterior en tiempo y espacio a la revelación cristiana, y luego de ésta se ha desarrollado por caminos no necesariamente de un logos trascendente (como el empirismo de Hume, los postulados de Heidegger, el descentramiento del sujeto en el postestructuralismo francés, dicho esto sin pretender agotar los ejemplos).
Marc Fellenz hace su aporte con su escrito Platonic epistemology and the nature of philosophical activity: a comparison with Indian philosophy, en Moksha Journal. The journal of knowledge, enlightenment and freedom. Es así que comienza afirmando:

“Los modos de conocimiento en los sistemas filosóficos antiguos tanto de Grecia como de la India realizan una distinción entre las experiencias del mundo externo (tales como la percepción de los sentidos y el pensamiento lógico) y las experiencias que se originan en la conciencia interna.

En apoyo a esta afirmación de Fellenz podemos señalar que en Platón los datos de los sentidos son el material con el que se construye el conocimiento, nunca el conocimiento formalmente hablando. Pero el conocimiento de lo sensible no puede ser sensible, ya que conocimiento es elaboración, no está limitado a un órgano en particular. En el Fedón 79, d., se puede leer:

“Cuando el alma, ella a solas, inicia una consideración de las cosas, comienza a moverse hacia lo puro, lo que siempre es, lo inmortal y a sí siempre idéntico (…); entonces se libra del error y permanece, en tanto se ocupa de aquello, idéntica a sí misma, puesto que aprehende objetos siempre idénticos a sí mismos”.

“Uno debe admitir que las diferencias en las aspiraciones e intenciones sociales y culturales que resguardan a estos sistemas de ser idénticos, pero esto no nos concierne aquí. Espero únicamente hacer claro que los fundamentos que subrayan estos sistemas en un nivel radical están abiertos a comparación”.
Como podemos ver, estos son los conceptos que encontraremos luego en Walt Whitman, en el propio Jorge Luis Borges. Ese hombre que siendo uno quiso ser uno todos, es la definición de Borges sobre Whitman.
Finalmente, Fellenz expresa que hay tres puntos de comparación que quiere señalar:

1. La condición humana.
En Platón, la condición humana no tiene una naturaleza propia sino que su ser fluctúa entre la perfecta libertad y las necesidades que lo obligan. Igual en el Sânkhya. El ahamkara, la facultad que genera el sí mismo, no tiene naturaleza predeterminada, sino que yace entre los extremos del Purusha libre y el mundo que encierra.


2. La actividad filosófica.

La experiencia del Bien en Platón es esencialmente interna y pasiva. Contemplación pura de la verdad última del ser. Para Fellenz, igual sucede en el Sânkhya.

3. Epistemológicamente, hay similitud de posiciones. El rechazo de lo sensorial como fuente válida de conocimiento en Platón es idéntica al rechazo del Sânkhya de la Prakriti como verdad. Recordemos aquí todo lo que significa el mundo de Maya para la filosofía india.
Hasta aquí, Marc Fellenz. Nos queda preguntarnos por las diferencias entre una epistemología y otra, pero eso ya escapa a las metas de Fellenz y también a las de estos párrafos.

Via:dharma blog

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