sábado, 21 de junio de 2008

Feedback positivo. Pensamiento positivo en el trabajo


El término “feedback positivo” es un anglicismo que podemos traducir al castellano con adjetivos como reconocimiento, halago, aprecio, agradecimiento...
Dar las gracias, mostrar aprecio, o expresar admiración, son tipos de conversaciones que tienen que ver con el feedback positivo. En este artículo vamos a reflexionar un poco más sobre este concepto: para qué lo utilizamos, qué nos aporta, por qué nos cuesta tanto usarlo, cómo emplearlo con maestría...

Una primera aproximación al concepto de Feedback Positivo nos obliga a realizar una primera distinción entre Aprecio y Admiración:

EL APRECIO
El aprecio nace del agradecimiento que sentimos por algo que recibimos del otro. Cuando apreciamos a alguien, opinamos que ha hecho o dicho algo que ha tenido un efecto positivo en nosotros. Estas opiniones sobre lo que el otro ha hecho, son las que generan el aprecio, el agradecimiento.

Cuando nos sentimos agradecidos, normalmente le hacemos saber al otro que su comportamiento ha tenido consecuencias valiosas para nosotros, que nos ha dado algo que es importante y positivo. Ese algo puede ser:



De tipo Material: Ayudar a un amigo realizar una reparación en el coche. Regalarle a un vecino unas hortalizas de la huerta. Ayudar a un compañero en la oficina a terminar un informe...
De tipo Intelectual. Hacer una sugerencia a un colega para terminar una propuesta que no terminaba de cuadrar. Ayudar a un amigo a encontrar una solución a un problema que le tenía preocupado. Ofrecer un punto de vista diferente en una reunión, permitiendo así al grupo avanzar en la búsqueda de opciones ante una situación determinada...
De tipo Emocional: Acompañar a un amigo en un momento especialmente doloroso de su vida. Ofrecer una palabra de aliento. Mostrarse comprensivo y apoyar a alguien en un momento de dificultad...

LA ADMIRACIÓN

La admiración, por su parte, nace del descubrimiento de la virtud del otro. Cuando admiramos a alguien, opinamos que hay algo en lo que dice o en lo que hace que es una referencia para nosotros, que nos sirve de modelo, que nos impulsa a aprender de él.

Cuando sentimos admiración por alguien, normalmente le hacemos saber que reconocemos en él una virtud que nos parece valiosa y apreciable y que supone una referencia para nosotros, un ejemplo que nos anima a crecer y a esforzarnos por ser mejores personas.

EL VALOR DEL FEEDBACK POSITIVO
La expresión de aprecio o de admiración es un tipo de conversación que tiene un poder evidente en la comunicación interpersonal. Cuando damos las gracias o mostramos aprecio por el otro, ponemos en marcha una conversación que es necesaria y valiosa en las relaciones con los demás. Por una parte, le damos al otro la posibilidad de que conozca mejor su identidad pública, es decir, la imagen que tengo de él, lo que yo opino de lo que él hace, el aprecio que hago de su modo de actuar. Esta visión de “lo que el otro piensa sobre lo que yo hago”, es muy importante y necesaria para profundizar en la comprensión de uno mismo, de las habilidades y fortalezas disponibles, de lo que nos vincula y lo que nos separa de los demás. Desde este punto de vista, el feedback positivo es una potente herramienta de aprendizaje que reconoce el valor de determinadas acciones y, en consecuencia, ayuda a reforzarlas. La Psicología ha demostrado amplia y suficientemente el valor que tiene para el aprendizaje el refuerzo positivo (reconocimiento), frente al del refuerzo negativo (castigo).

Por otra parte, cuando damos feedback positivo estrechamos vínculos, reforzamos las relaciones, generamos una corriente de empatía que nos conecta con el otro, porque hacemos explícito nuestro reconocimiento de sus virtudes o de las acciones que nos benefician. De modo opuesto, cuando las expresiones de feedback positivo escasean o se emplean de manera inadecuada, encontramos que las relaciones se resienten. Es probable que, en consecuencia, aparezca el resentimiento y que la relación se deteriore. La falta de gratitud y de reconocimiento ha roto muchas relaciones de pareja, familiares, de amistad, o laborales.

LA DIFICULTAD DE DAR FEEDBACK POSITIVO
A pesar de que para la mayoría de nosotros es evidente el impacto que tiene el feedback positivo en las relaciones interpersonales, es frecuente encontrar, sin embargo, muchas carencias en este tipo de conversaciones: Hay personas que jamás demuestran gratitud o agradecimiento, personas que lo hacen muy raramente y otros muchos que se expresan torpemente, con precipitación o a destiempo.

¿Qué hace que tengamos este tipo de dificultades? ¿Por qué hay tantos padres que no saben mostrar gratitud, aprecio y reconocimiento hacia sus hijos? ¿Tantas parejas que no saben agradecer al otro? ¿Tantos maestros que nunca reconocen a sus discípulos? ¿Por qué es tan frecuente encontrar Managers que nunca tienen tiempo para dar feedback a sus colaboradores?

Cuando trabajamos la dificultad para dar reconocimiento, buscamos qué creencias tiene la persona para actuar del modo en que está actuando. Por ejemplo:

“Si felicito a mi colaborador por el trabajo bien realizado, se relajará (o me pedirá algo a cambio)”
“Las cosas nunca están lo suficientemente bien hechas como para felicitarle”
“Si muestro mi admiración, de alguna manera muestro también mis carencias”
“No hay nada por lo que felicitarle, es su obligación, se le paga para eso”
“Si le agradezco ahora, luego no podré amonestarle cuando sea necesario”
...
CONCEPTO DE VULNERABILIDAD
Las dificultades para ofrecer reconocimiento tienen que ver, en buena parte de los casos, con la dificultad para exponerse. Cuando damos las gracias, cuando mostramos aprecio o admiración, de alguna manera estamos expresando también la necesidad que tenemos del otro y esto es difícil para aquellas personas que piensan que mostrarse vulnerable es peligroso. Son personas que piensan:

VULNERABILIDAD = DEBILIDAD



Creemos que la vulnerabilidad nos acerca y nos vincula a los demás. En suma, que la vulnerabilidad, lejos de ser una debilidad, es una fortaleza:

VULNERABILIDAD = FORTALEZA

Veamos esta distinción más detenidamente. Las personas que creen que Vulnerabilidad = Debilidad, tienen firmemente arraigada la idea de que los demás están esperando a ver su “punto flaco” para atacarnos. En el mundo de la empresa, especialmente, “hay mucho tiburón esperando el momento adecuado”. “No se puede bajar la guardia”. “Hay que estar siempre alerta”.

Las personas que creen que vulnerabilidad = Fortaleza, creen que la vulnerabilidad es precisamente lo que más nos conecta con los demás. Creen que cuando nos mostramos vulnerables nos hacemos más humanos, más cercanos, más confiables, a los ojos de los demás.

Las personas que creen que Vulnerabilidad = Debilidad, tienen bloqueado el acceso a muchos tipos de conversaciones, ya que mostrarán dificultades para pedir ayuda, para decir “no sé”, para dar las gracias, para reconocer que necesitan de los demás, que ellos solos no pueden. Están más cerradas al aprendizaje, ya que el primer paso para aprender es reconocer que hay algo que “no sé” o que “necesito aprender”.

Las personas que creen que vulnerabilidad = Fortaleza tienen más conversaciones disponibles. Pueden decir “no sé”, “necesito ayuda”, “yo solo no puedo”. Pueden hablar de lo que les falta, de lo que les da miedo, de lo que necesitan de los otros. Pueden agradecer y reconocer las virtudes de los demás, están más abiertas al aprendizaje, puesto que tienen más facilidad para aprender de los demás.

Las personas que creen que Vulnerabilidad = Debilidad, generan mucha antipatía a su alrededor. Los demás ven claramente sus dificultades (aquellas que tanto se esfuerza en ocultar son precisamente las más evidentes), pero juzgan prepotente, vanidosa o poco humilde su actitud. Por eso, cuando tienen un fallo, los demás se alegran e incluso lo celebran. ¡A fin de cuentas es de carne y hueso, como todos los demás!. Esta reacción “vengativa de los otros” tiene el efecto de reforzar todavía más la creencia de origen: “los demás esperan ver mi punto débil para atacar. No se dan cuenta de que es precisamente esa creencia la que genera la reacción de los demás y no al contrario.

Las personas que creen que Vulnerabilidad = Fortaleza, generan más simpatía a su alrededor. Los demás ven claramente sus dificultades pero también ven que las afronta con honestidad y con humildad, que están abiertos a aprender y a pedir ayuda. Cuando tienen un fallo, encuentran apoyo y comprensión.

Fuente: Miriam Ortiz de Zárate. Coaching ontológico.