martes, 23 de noviembre de 2010

Limpiar nuestro hogar interior.

Al meditar estamos volviendo a casa. Y al llegar a nuestro hogar, debemos hacer orden en nuestro interior, limpiar y desechar lo que no sirve, bajo la mirada compasiva y ecuánime de nuestro Ser Real.Apropiarnos de lo olvidado y sacarlo a la luz.

Encontrar esa sabiduría interna como fruto de la práctica, es desovillar el enredo mental al que estamos sometidos diariamente sin percibir quienes somos en realidad. La transformación interna y en consecuencia el cambio de hábitos, la desaceleración de la respuesta reactiva a la realidad, la calma interna, la concentración y una identidad más ampliada y en consecuencia más flexible y feliz, son algunos de los cambios psicológicos más notables que experimentan mis alumnos al meditar.


Pero este transitar a través del Yo con sus voces múltiples y disonantes, es también el camino de la sombra, el encuentro con nuestros aspectos negados y temidos, que afloran bajo la ATENCION PLENA, a veces con virulencia, para que integremos y perdonemos nuestros tropiezos , las heridas que causamos y que irremediablemente están abiertas para sangrar en nuestro espacio interior.



Y aquí el abrazo, compasivo y afectuoso que entrego, cuando alguien del grupo contactó con su sombra, con su aspecto faltante en la realidad conciente. Ese abrazo que te toca y reconcilia con la totalidad.



Estamos ahí en contacto permanente con esa corriente como diría Buda , de lo que trazamos en el pasado y vivimos como consecuencias de esas acciones en el presente.

En silencio comprendo lo que sucede y te abrazo pequeño yo , que juegas a volverme loco, con tus voces contradictorias. Se que soy más que este conflicto que muestras y solo quiero estar presente para mirarte a los ojos y disolverte a través de mi amor.


Adriana Paoletta

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