jueves, 15 de abril de 2010

Bodhisattvas,bajemos al valle y transformemos el sufrimiento.

¿Cuál será el efecto de meditar en grupo?. Pienso a gran escala, que si cada uno de nosotros en su barrio se uniera a un grupo de amigos o a su familia, encendiera un vela y simplemente se sentara a observar a su mente con infinita atención,algo poderoso sucedería en el mundo.

Ayer en la meditación de la noche, tuve la compañía de seres increíbles. Con algunos de ellos nos conocemos hace muy poco, pero ya hemos entrado en un nivel de conocimiento muy profundo, puro y esencial.Con otros vengo transitando casi 20 años de enseñanza y amistad. También están mis amigas de la infancia y juventud con las que crecí, con sus parejas, que comparten las clases de Yoga y la Meditación.

En mi pequeño estudio , respirando, sintiendo al ser ilimitado, los límites físicos se diluyen para ser trascendidos , en una libertad que no se parece en nada a aquella conocida en la conciencia de vigilia, por que al meditar, entramos en un tipo de conciencia que llamamos Gran Mente, de inmensidad insospechada.

Narrar la expansión interior que sentimos todos los que nos habitamos por dentro resulta casi imposible.La sensación del Gozo y la Profunda Calma a la que accedemos al entrar dentro de nosotros mismos nos abraza y nos conmueve.

Estoy profundamente agradecida a todos mis alumnos que detienen el tiempo de sus vidas externas, para ingresar juntos en este Gran Corazón que respira al unísono.
Algunos viajan 70 kilómetros para llegar, y lo hacen con lluvia, como la de ayer. Otros, vienen del fin del mundo, de Río Gallegos, para compartir este encuentro sencillo entre almas afines.

Algunos caminan muchas cuadras por la mañana,como si ese esfuerzo del cuerpo también los preparara internamente para viajar y atravesar el Gran Camino ,que es Viaje hacia el corazón del silencio, que es miedo a lo desconocido, que es Amor inconmensurable que se entrega sin límites, sabiduría que se revela cuando nada parece tener sentido, comunión de almas que caminan con un firme propósito: servir a quien tengo a mi lado, reír junto él, tender mi mano hacia el abismo y sostener el temblor de quien tiene frío, inclinarme a besar a quien sufre, secar las lágrimas del dolor del prójimo con esta conciencia pequeña de sabernos semejantes, para sostener el sufrimiento y transformarlo en COMPASION.

Bodhisattvas , bajemos al valle y sostengamos la mano de quien sufre para convertir esta meditación, en acción pura,para el cese del sufrimiento del mundo.

Gracias a Moni y Gabriel, María, Fabiana, Alberto, Carlos y Nora,Rosana, Emilio, Moni y Gusti, Manu, Patricia, Silvia, Nati, Maju, Tori y Wallace...y a todos los que no pueden venir por alguna razón, a todos ustedes que están muy cerca... sintonizando el silencio compasivo.

Adriana

3 comentarios:

susana dijo...

Hola Adri, estoy conmovida y emocionada. Me siento junto a vos y al grupo. Es muy impresionante sentir que SOMOS UNO. Leer esta publicación de hoy ayuda a crecer, a ser, a disfrutar de la vida dando, compartiendo. Gracias!!!
Un abrazo muy fuerte, Susana

Adriana Paoletta dijo...

Gracias Susi por estas palabras. Te aseguro que yo también estoy conmovida por tanta receptividad por parte de ustedes. Estamos tan cerca y a veces nos sentimos tan lejos. la sabiduría está en nosotros! Despertemos a ella!

abrazos radiantes
adri

Alfredo dijo...

Meditar en grupo ciertamente crea una energía especial que solo se logra cuando las mentes de varias personas están sintonizadas en un mismo canal.

Es algo similar a lo que sucede en algunos eventos masivos como los conciertos. La mayoría de la gente sale de un concierto altamente energizada y por lo general se lo atribuye a la música cuando en realidad se debe a la sintonía mental de los asistentes.

En la meditación sucede algo similar.

Estoy convencido que al meditar se puede cambiar al mundo, ¿por qué? porque al meditar cambiamos cada uno de los que lo hacemos.

Sería estupendo que mucha gente nos pudieramos reunir para meditar todos juntos, pero ¿no está ya sucediendo esto realmente?

Cada vez que nos sentamos a meditar, ya sea solos o en grupo, hay mucha gente en el mundo que lo está haciendo en ese preciso momento.

La energía mental no tiene límites, lo abarca todo, está en todas partes.

Hace unos tiempo nuestro guía en el grupo zen al que asisto ocasionalmente salió de vacaciones y alguien tuvo la maravillosa idea de que todos nos sentáramos a meditar en nuestras casas a la misma hora en la que solemos reunirnos.

Así lo hicimos y en algún momento durante la meditación pensaba yo en el resto del grupo que meditaba en ese momento. Pude sentir el cambio de energía, por primera vez me di cuenta de que la energía mental era diferente cuando meditaba sólo y cuando asistía al grupo. Pero entonces, al meditar sólo pero pensar en el grupo, la energía cambió. Me sentí como si estuviera en el grupo.

Desde entonces, cuando medito en la soledad de mi pequeño estudio antes del amanecer en ocasiones pienso en toda la gente que está meditando justo en ese momento en alguna parte del mundo y siento esa energía de la mente universal.