lunes, 27 de abril de 2009

La ausencia de identidad del ego.Meditación Vipassana

Cuando hablamos de características de la meditación estamos hablando a estadíos a los que nos va conduciendo la práctica, hemos visto ya la impermanencia y el sufrimiento, la tercer característica básica es la ausencia de identidad del ego, ,esto es que no existe identidad separada del flujo de la experiencia, o lo que es lo mismo no existe NADIE al que le sucedan las cosas...


La práctica de la meditación nos permite acceder muy rápido a esta profunda verdad .

Cuando nos ponemos a meditar, las experiencias pueden ser diversas , podemos encontrarnos con una mente tranquila y silenciosa y de pronto aparece una sensación de miedo y ansiedad ,llenándole todo de ideas,proyectos,opiniones etc.


Esta es una experiencia muy reiterada., pero ¿es que tenemos miedo a una mente silenciosa?

Veamos, nuestra ilusión fundamental es la creencia en la existencia de un YO, de una identidad, de un EGO SÓLIDO que se halla separado de todo lo demás.


Pero ese YO carece absolutamente de substancia, es solo una burbuja del pensamiento..

La única manera de mantener sólido ese YO es mediante una mente que produzca pensamientos tales como,planes,programas,proyectos,miedos ,apegos etc

Pero si silenciamos la mente a esos pensamientos , si no nos quedamos atrapados en el mundo de la burbuja de pensamientos, lo único que quedará es la experiencia directa del momento, es decir el aquí y el ahora, es decir ,ver, escuchar oler, gustar y tocar.


No tenemos que intentar vaciar la mente de pensamientos poniendo toda nuestra voluntad en ello sino darnos cuenta que los pensamientos son el vacío, ya que no contienen nada nuestro., es decir esto nos ahorra un largo camino porque no tenemos que buscar la vacuidad porque la vacuidad está en nuestros pensamientos, solo tenemos que rendirnos a experimentar el momento presente porque cada momento es una manifestación de la naturaleza vacía e inasible de la realidad.


Experimentémoslo, pongámonos a meditar y verán como al instante nuestra mente funciona como una radio mal sintonizada donde apenas podemos captar diferentes frases de diferentes emisoras de radio.

La radio se encendió sola , no pedimos escucharla, pues entonces nuestra tarea es en primer lugar sintonizarla bien “escuchar los pensamientos” lo mas “nitidamente” posible y finalmente apagarla. Al “apagar” los pensamientos nos daremos cuenta que nosotros no somos esos pensamientos y que tampoco dependen de nuestro control en nuestro estado ordinario de consciencia. Lo mismo ocurre con las sensaciones corporales,surgen y se modifican espontáneamente de acuerdo a su propio ritmo.


Es decir si no le podemos suplicar a la mente que no piense y al cuerpo que no envejezca., entonces ¿dónde está el yo sólido? ¿Dónde está aquello que es mío? Simplemente no existe pues somos un flujo de experiencias y nada substancial o sólido.

A medida que seguimos con nuestra práctica meditativa esta verdad es cada vez mas evidente, vemos que el pensamiento , el sentimiento y el proceso sensorial siguen sus propias leyes.

Solo existen objetos de experiencia que se diluyen inmediatamente junto al proceso de conocimiento .Esta experiencia es como tomar conciencia de la naturaleza corpuscular de la luz .

La práctica de la meditación consiste en llegar a experimentar que ninguno de los cinco procesos que configuran nuestra vida, el cuerpo, las percepciones, las reacciones y la misma conciencia son permanentes. Somos una mera corriente en movimiento.

Nuestra historia personal son muchos años de estar aferrados a nuestros hábitos, condicionamientos y pensamientos, aferrados a algo que es impermanente e inasible y en consecuencia nuestra identificación con ellos es la razón de nuestro sufrimiento. Cada uno de nuestros pensamientos es como un fuego artificial que se desvanece poco después de aparecer. Todo procede del vacío,cada instante surge de la nada y regresa nuevamente a la nada.

3 comentarios:

Xavier dijo...

Uff, gracias opr el post, pero es todo tan complicado. Todos esos apegos son causa de sufrimiento, pero también de buenos momentos, alegres y felices, un sube y baja. Entonces, ¿merece la pena renunciar a los buenos para quitar los malos?

Adriana Paoletta dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Adriana Paoletta dijo...

Xavier:
Gracias por tu visita.
No se trata de renunciar,eso está para los Monjes, nosotros ciudadanos medios de un mundo en crisis, lo unico que tenemos que hacer es tomar conciencia de la inpermanencia de esos buenos momentos, y no apegarnos a ellos porque eso es lo que produce el sufrimiento.
¿Alguien desearía poseer el mar? No , el día que veamos los gratos momentos como algo transitorio y maravilloso como un atardecer , estaremos comprendiendo que todo transcurre.
Abrazo de luz