sábado, 4 de octubre de 2008

"DISCIPLINA, PRACTICA Y DESAPEGO"


La supresión (de los movimientos de la mente) se logra mediante la práctica y el desapego.

La práctica es el esfuerzo continuo para establecer un sólido control sobre las ondas mentales.

La práctica queda firmemente establecida cuando es seguida durante un largo período de tiempo sin interrupción y con sincera devoción.
Yoga Sutras de Patanjali, Cap. 1


¿Cómo lograr éxito en la práctica de Yoga?
Es muy frecuente que los practicantes que comienzan con la disciplina del Yoga lo hagan con mucho entusiasmo, llegando a practicar con una frecuencia de varias veces por semana, ya sea asanas, pranayama, meditación o cualquiera de las formas del Yoga. Se encuentran encantados por los beneficios de la práctica y por el estado de bienestar que les aporta el Yoga, parecen haber descubierto un mundo nuevo, una dimensión desconocida, agradecen enormemente las enseñazas transmitidas.
Al poco tiempo las mismas personas se vuelven irregulares en la práctica, comienzan a aparecer obstáculos que son atribuido a distintas causas, los tiempos se complican, el desgano, el esfuerzo cuesta, etc, etc, etc, terminando muchas veces abandonando la práctica. Otros retornan, y lo intentan nuevamente con idéntico resultado. Unos pocos perseveran en el trabajo, y muy pocos penetran en la esencia de la práctica.
Esto es algo que nos ha pasado a todos en algún momento de la práctica, y tratamos de saber algo más del porqué de esta situación.

La Disciplina

El Yoga es una “disciplina”. La palabra disciplina viene del verbo latino “discere” que significa “aprender”. Por lo tanto en Yoga hay algo que aprendemos. Aprender lleva tiempo, lleva al principio esfuerzo y perseverancia en la práctica. La palabra “disciplina” viene también relacionada con la palabra “discípulo” que es el que aprende o se deja enseñar. Dejarse enseñar quiere decir ser permeable a lo que hay que aprender, esto es a las experiencias que aportan las técnicas del Yoga. Dejarse enseñar es la actitud correcta en la práctica, dejarse enseñar por el propio cuerpo, la respiración, la mente, por el Guru (aquél que conduce de la oscuridad hacia la luz). Hay una actitud de testigo, de observador, es la actitud del discípulo. La mente se encuentra en un estado de observación activa, aprende y aprehende de la experiencia. Aprehender es concebir las especies de las cosas sin hacer juicio de ellas o sin afirmar ni negar, ampliando el campo de la mente. Y este es el profundo significado de la palabra disciplina.
Pero la disciplina requiere inteligencia, práctica, perseverancia, paciencia y una actitud de la mente positiva y abierta.

Estableciendo la práctica

Toda disciplina para ser dominada requiere de práctica regular o ejercicio, cuya palabra en sánscrito es “abhiasa” y cuya definición nos la dá Patanjali en su Yoga sutra: “ La práctica (abhiasa) es el esfuerzo continuo para establecer un sólido control sobre las ondas mentales.”
Enseguida surge en la mente del practicante la pregunta: ”¿Cuánto tiempo tengo que practicar, un año, un mes?”. No hay una única respuesta a esta pregunta pues, para empezar a caminar hay que dar el primer paso y conocer el ritmo de la marcha que no será igual para cada persona, y en cada momento. Por lo general se necesitan de varios años de práctica regular para ir profundizando en la esencia de la disciplina, pero a no ser que esta práctica sea inteligente, el esfuerzo puede ser en vano. Práctica inteligente implica entender el proceso, y qué pasa con cada uno de forma singular, pues cada persona encuentra obstáculos y atajos en la práctica que son diferentes de los demás.
En Yoga es mas importante la regularidad que la cantidad pues buscamos un ritmo armonioso en la práctica, una práctica inteligente podría ser por ejemplo en vez de empezar a meditar todos los días una hora, comenzar con dos veces por semana diez minutos, hasta establecer esta práctica y aumentar gradualmente.

La Devoción

La devoción es el motor de la práctica, es lo que dinamiza el impulso por lograr los objetivos de la enseñanza. Es aquello por lo que se mantiene la práctica. La devoción se cultiva con el corazón y la inteligencia, recordando los beneficios positivos de la práctica. Muchos practicantes saben lo bien que se han sentido durante una clase de Yoga o durante la meditación, por lo que esta experiencia les ayuda a mantener vivo el fuego de la devoción.
Sin esta devoción en la práctica, la misma se torna mecánica y vacía.

El Desapego

El desapego significa no apegarse a los resultados de la práctica. Por eso la sincera devoción se logra mediante el desapego.
La práctica depara un aire fresco, nuevo en la mente, la mente no puede prever el resultado de la misma, por lo que tiene que desapegarse de los resultados, para poder dejar que “lo nuevo” penetre en la experiencia. Hacerse permeable a lo nuevo que hay en la experiencia del Yoga implica desapego. Y esta es una herramienta muy poderosa para toda la práctica. Aprender a ser tolerantes y pacientes con la experiencia extrayendo cada vez la fragancia de lo nuevo, sin forzar la experiencia es fundamental para tener éxito en la práctica.

Algunos consejos para la práctica:

1. Comienza con la ayuda y guía de un instructor o en un Centro de Yoga que te guíen en el proceso de la disciplina en el sentido de “aprender” y de discípulo en el sentido de “aquél que aprende”. Es mucho más fácil con las indicaciones de aquellos que han recorrido el sendero de la práctica. La experiencia es única y singular, pero es imposible comenzar a caminar el sendero del Yoga sin las sólidas bases que nos da un guía, sin la técnica que aprehender de un maestro, es como el mapa general. Las técnicas del Yoga han sido transmitidas de maestros a discípulos de forma directa a lo largo de los siglos.

2. Comienza con metas alcanzables. Proponte la regularidad de forma gradual, y con un tiempo razonable, de manera que puedas construir de apoco las bases de la práctica.

3. Las clases de Yoga y Meditación grupal favorece el motor de la devoción para la práctica. Es más fácil en grupo por la dinámica que produce el grupo.

4. No te desalientes, si has dejado la práctica, con paciencia y amor retómala nuevamente, sin juzgarte por los intentos fallidos.

5. Retén en tu mente la historia de tu práctica, lo bien que te has sentido luego de una clase de yoga o de la meditación. Recuerda la paz mental que te aportó para ese día y para tu vida. Esto te ayudará a vencer la inercia para volver a practicar.

6. Se flexible, y paciente en la práctica, desapegándote de los resultados de la misma.

7. Persevera de forma inteligente y triunfarás sin lugar a dudas.

8. Mantén la mente abierta a la práctica, centrada en el presente, se permeable a lo que tiene para ofrecerte “hoy” tu práctica.

Siguiendo estos consejos podrás con el tiempo establecerte en la práctica, y profundizar en la esencia de la disciplina milenaria del Yoga. El Yoga requiere de tiempo y de una práctica disciplinada.
Te sorprenderás de lo que encontrarás cada vez, de la frescura de la experiencia.