martes, 8 de julio de 2008

Los egos inmaduros. Sergio Sinay


La sincronicidad, nuevamente une las voces de espíritus afines. El notable periodista, escritor ,Psicólogo Gestáltico,Sergio Sinay,( ver vínculo) , me ha permitido compartir con ustedes el siguiente texto coincidiendo con las 30.000 entradas en el blog.

"Gracias, Adriana, por su mensaje y sus palabras. Me alegra saber que mi texto llegó a una persona sensible y comprometida con una vida mejor. Puede publicar el texto si lo considera útil, para mí es un gusto enorme."
Un abrazo
Sergio

Gracias a usted Sergio por permitirme hacer llegar sus originales reflexiones, tan necesarias, en un mundo que no distingue las voces de los ecos.

Espero que disfruten de este texto,como yo lo he hecho.

"Leo Buscaglia (1924-1998) fue un autor prolífico y exitoso, con frecuencia menospreciado. Doctor en psicología, creó en la Universidad de California una célebre cátedra sobre el amor. Y dejó (entre otros catorce) un pequeño y memorable libro: El otoño de Freddy la hoja. En otoño, ya seca y a punto de desprenderse de la rama, una hoja se angustia por la inevitable cercanía de su muerte. Pero al momento de caer sobre la tierra puede ver el árbol al que perteneció, comprende que contribuyó a que éste fuera lo que es, que ella no es sólo hoja, sino árbol; percibe que, mojada por la lluvia, se convertirá en abono y volverá a nutrir a la planta, a ser parte de ella, a integrar proyectos de nuevas hojas que nacerán en la primavera. Freddy, así se llama la hoja, entiende que no es un todo en sí misma, sino que es parte de algo mayor, que la incluye, y en lo cual trasciende.

La historia remite a una obra reveladora y clásica, El camino de la autoasistencia psicológica, en la que el doctor Norberto Levy habla del ego inmaduro y del ego sabio. En su etapa inmadura, explica, el ego no discrimina entre él y los demás, entre él y el entorno; se vive como un todo. Al madurar, se reconoce como parte de un conjunto. Su sabiduría consiste en el reconocimiento del lugar que ocupa en el conjunto y en el establecimiento de relaciones armónicas con éste. Se convierte, dice Levy, en colaborador consciente, productor de energía asistencial al servicio de la plenitud del desarrollo. Como Freddy, pues, sabe que no muere, que es necesario al conjunto y que necesita de éste.

Las preguntas que inquietan al lector Daitch, y a tantos conciudadanos, acaso se originen en que vivimos en una sociedad donde predominan aún los egos inmaduros, las hojas que se ven a sí mismas como hojas y no como árbol. Viven preocupadas por su propia y efímera existencia, las angustia su irrevocable final, intentan tenerlo todo cuanto antes porque la vida es corta y al final no importa, pierden de vista el conjunto, las invade el egoísmo, la impiedad, desconocen la empatía, la compasión, la solidaridad. Es como si un hígado o un riñón se convencieran (producto de la ignorancia) de que pueden tener existencia por sí mismos, como si olvidaran de que, fuera del organismo y sin la relación con los demás órganos, son nada, carecen de funciones, están destinados a perecer rápidamente.

Quizás ésta es una asignatura pendiente de la sociedad en su conjunto: desarrollar la conciencia de parte, la que nos permite sabernos integrantes de un todo que nos da sentido y que, a su vez, adquiere sentido al incluirnos. Sin este salto de la conciencia, en la política, en los negocios, en el deporte, en los ámbitos laborales, en la calle, en las escuelas, en los hospitales, en las relaciones humanas en general, veremos hojas que no se reconocen entre sí, y mucho menos se sienten parte del árbol que integran. Pasar del desconocimiento al reconocimiento es un desafío que, en conjunto, nos debemos."

Sergio Sinay
Revista La Nación del 6 de julio de 2008

4 comentarios:

SOLO CROCHET dijo...

SIMPLEMENTE ME ENCANTO!!!!!
GRACIAS POR TODOS LOS ARTICULOS QUE PUBLICAS, LOS SIGO MUY DE CERCA

Adriana Paoletta dijo...

gracias a vos por visitarme y apreciar este humilde trabajo que es parte de mis ganas de vivir!
Un abrazo
Adriana

Patricia dijo...

Muchas personas viven inconscientes del daño que les produce la mala interpretación del ego. Este es un tema maravilloso y me alegra que lo presentes tan bien, felicitaciones por la sabia elección.
Paz y amor,

Adriana Paoletta dijo...

Así es Patri. Creemos constantemente que nos tenemos que defender para que no nos dañe. En realidad cuando estamos en el camino correcto no hay nada de lo que nos debamos defender.

un beso y gracias
Adriana