sábado, 26 de febrero de 2011

Amaneciendo en la ruta.


No importa donde vayas, si tu conciencia no está ahí para vivir a través de ti. Cuanto más presente estés , cada amanecer será distinto, insólito y fugaz, como la luz que emerge entre las nubes y luego desaparece en la negrura del cielo.


Disfruto de las rutas que nos llevan hacia algún lugar en donde el sol se levanta. No es necesario cruzar el océano. Tan sólo busca un camino, una calle por donde deslizarte, al ritmo de la velocidad. Velocidad que es también interna, junto al juego de los pensamientos, que viajan de un punto a otro de tu mente, sin interrupción.


Reconoce, que al mirar a tu alrededor , todo pasa y se transforma. Fugaz es aquello que tocas con la mirada: un pájaro en vuelo, campos amarillos de girasoles sonriéndole al sol, semillas invisibles en la negrura de la tierra, nubes transformistas que anhelan el juego, de ser siempre distintas, una estación sin pasajeros, un hombre sentado junto al camino, el sueño sin prisa de un niño...

Debo reconocer que el movimiento de un viaje, es una meditación activa tan valiosa como un nirvana extático. El camino, la música de Lennon, el viento, el cansancio de haber amanecido con la luna en nuestros hombros.

A veces tengo visiones tan profundas, de esta inmensidad que está entre nosotros.Inefables, me funden en un arrobamiento ,que sólo de luz parece
crearse y explotar hasta desaparecer.

Sin embargo su sabor me alerta en momentos de alienación y me persuade de no caer en la ilusión de la batalla , que emprendo , con aquello que no puedo aceptar, tal y como es.

Nos duele abrirnos a la existencia desnuda y real. Pues esto que es, no depende de mi, es totalmente libre.

Siento el crecimiento del pasto, las gotas de lluvia, la arena fresca y sedienta, el sol poderoso deseando ser luz.

En silencio, escucho cómo mis hijos contemplan como nosotros el camino. Queriendo ser, apresando el instante en el fondo de la retina. Soñando quien soy y despertando al ser .

Hay estrellas que señalan el camino. Me gusta detenerme y entablar un diálogo con ellas.

Es necesario comprender que detrás de la luz , descansa la noche. Suelta con amabilidad cada instante y fluye pacientemente hacia el infinito, desapercibido .


Adriana Paoletta