viernes, 4 de diciembre de 2009

La potencia del yoga




Hay unos 400 millones de practicantes de yoga en todo el mundo. Al menos es lo que asegura la Federación Internacional de Yoga. Y no debe de estar muy alejado de la realidad porque lo que eran unos ejercicios que podían resultar exóticos realizados por unas personas no menos exóticas, ha pasado a convertirse en una actividad que está presente en los gimnasios, clases para la tercera edad, talleres de preparación al parto, centros de salud y un largo etcétera.


A todo eso, ¿qué es el yoga? ¿Una superchería? ¿Una gimnasia? ¿O algo más? Amable Díaz, psicóloga y presidenta de la Asociación Española de Practicantes de Yoga (AEPY), comenta que la palabra yoga viene de la raíz sáncrita yug,que significa yugo.

De alguna manera se trata de poner la mente bajo el yugo del ser, y entonces se produce la unión. ¿La unión con qué? "Mejor experiméntalo", contesta Ramiro Calle. "Vale más un gramo de práctica que toneladas de teoría". La cuestión es qué herramientas se disponen para aproximarse a esta experiencia y si todo el mundo que se acerca al yoga quiere experimentar eso. Las herramientas son el cuerpo y la mente. Las dos, no uno de los dos. "La mera práctica de ejercicio físico mientras la mente permanece en un estado de bloqueo no puede resultar benefi ciosa para el sistema humano considerado en su totalidad. Si no desarrolla una transformación mental positiva, no es yoga", afirma T.K V. Desikachar, director de Krishnamacharya Yoga Mandiram, de India.

¿A qué beneficios puede referirse T.K.V. Desikachar? Amable Díaz comenta que la práctica continua y progresiva del yoga "proporciona mayor vigor, salud, resistencia, vitalidad, equilibrio, serenidad, conciencia y alegría". Haciendo las posturas que se proponen mantiene en forma las articulaciones, a la vez que mejora la flexibilidad y disminuye el riesgo de lesiones

En la Universidad de Benarés hay un departamento donde médicos, fisiólogos y neurólogos investigan los efectos beneficiosos del hatha yoga. Toman datos sobre la frecuencia respiratoria, alteraciones del pulso, resistencia a la fatiga, azúcar y proteínas, el colesterol y los cambios bioquímicos que se producen en la sangre, la orina, el funcionamiento del tiroides, el sistema nervioso…. Y los datos deben ser alentadores porque cada vez hay más centros preventivos que aplican el yoga. No es de extrañar que Ramiro Calle asegure que los estiramientos "inciden beneficiosamente sobre músculos, nervios, órganos, vísceras y glándulas; pero, eso sí, las posiciones del yoga tienen siempre que ser efectuadas con máxima atención y regulando la respiración para evitar cualquier tipo de lesión. Con los ejercicios de control respiratorio se favorece la acción cardiaca, se tranquiliza el sistema nervioso y se activan las funciones cerebrales".

En ese sentido cualquier edad es buena para practicar el yoga. Tanto para niños como para ancianos o mujeres embarazadas. "Pero es necesario que el profesor de yoga tenga una buena formación que sólo se consigue con muchos años de estudio para conocer exactamente qué yoga o postura practicar en cada caso concreto", manifiesta Carlos Claramunt.

Durante el embarazo, por ejemplo, hay posturas que no son recomendables y , en cambio, sí se ha de insistir en otras que vienen muy bien para la preparación al parto y recuperarse después. Incluso se ha ido desarrollando una modalidad conocida como yoga deportivo para complementar la preparación de los deportistas profesionales.

Así que los beneficios son múltiples. También a nivel psicológico, porque una respiración relajada o meditar puede rebajar como mínimo los niveles de ansiedad. En esta situación se produce "una disminución en el consumo de oxígeno, una disminución de la concentración de lactato en sangre (un subproducto del metabolismo aerobio que se ha relacionado con la ansiedad y con ataques de pánico) y una disminución de la tasa cardiaca", comenta Mónica Rodríguez-Zafra, profesora titular del departamento de Psicobiología de la facultad de Psicología de la UNED. Sólo de la meditación "ya se han hecho miles de investigaciones sobre sus efectos fisiológicos y psicológicos en centenares de universidades e institutos de investigación".

En algunos tipos de meditación se pueden producir patrones fisiológicos característicos, como "un estado de relajación del sistema nervioso autónomo al tiempo que también se produce un estado de alta activación del sistema nervioso central".

En 1998, el centro clínico de Alergia y Asma del Norte de Colorado, en Fort Collis, hizo un estudio clínico entre estudiantes universitarios que padecían asma. Durante 16 semanas un grupo de ellos estuvo haciendo una serie de asanas (posturas corporales), pranayama (ejercicios de respiración) y meditación. Según el análisis de los datos, los que practicaron yoga empezaron a usar con menor frecuencia los inhaladores pues estaban más relajados y tenían una actitud positiva.

Los que sufren el síndrome de fibromialgia también se sienten aliviados con la práctica del yoga, según afirma el antiguo director de los servicios de psicología del centro del dolor del departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, Patrick Randolph: "Los asanas reactivan la circulación en las extremidades, mientras que la relajación reconduce la ansiedad. Resultado: los pacientes se revitalizan".

Por otra parte, James S. Gordon, fundador y director del centro médico Mente-Cuerpo en Washington y profesor del departamento de Medicina Familiar y Psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Georgetown comenta que seguramente las posturas del yoga activan diferentes partes del cuerpo de manera similar a como la acupuntura estimula los meridianos que recorren el cuerpo.
Para algunos no será ciencia, pero tampoco se puede afirmar que sus efectos beneficiosos sean una ficción. Como mínimo, los supervivientes del maremoto que sacudió las islas Andamán y Nicobar del océano Índico en diciembre del 2004 agradecieron el yoga que les enseñaron para reducir la tristeza, el miedo y la ansiedad. La doctora Shirley Telles y su equipo constataron que los problemas de sueño y ritmos respiratorios se redujeron significativamente tras el programa de yoga.

De hecho, el yoga tiene un poder transformador. Tal vez por eso "antiguamente el yoga era secreto; el único yoga que se iba propagando era el de la ventana, técnicas que se aprendían espiando", comenta Carlos Claramunt. No es extraño que haya tantas yogas . Incluso actualmente "el 90% de los verdaderos yoguis no se dejan ver", afirma Ramiro Calle.

Esta diversidad de yogas tiene su lado positivo y negativo. Según, doctor en Filosofía y licenciado en Indología e Historia de la Religión, "en esta ramificada tradición cada persona puede encontrar el enfoque que le convenga, ya que ofrece una gran variedad de niveles interesantes. Por eso un amplio sector de personas de diferentes temperamentos y aptitudes se sienten atraídas por el yoga.

"Sin embargo, esta intrínseca versatilidad ha dado también pie a concepciones erróneas y falsas interpretaciones. De ahí que en Occidente el yoga se haya visto frecuentemente reducido a un entrenamiento físico, privado de cualquier alusión a su original propósito espiritual"

A lo mejor, por ese propósito original, Marià Corbí, doctor en Filosofía, licenciado en Teología, antiguo profesor de Esade y actualmente director del ma que más allá de los beneficios físicos, que los hay, "la practica del yoga puede propiciar una libertad interna que se proyecta hacia fuera creando, innovando. En ámbitos empresariales se sabe, y por eso se está empezando a integrar". Claro, eso cuando el yoga es yoga.
Adriana Paoletta
VIA LAVANGUARDIA.ES

1 comentario:

Claudia dijo...

Adriana, tu articulo es fantastico, espero que incite a otros a entrar en el camino del yoga. En mi experiencia personal el yoga cambio mi vida 180 grados para mejor, asique no me extrania que cada dia haya mas adeptos y que el numero de practicantes sea tan grande! namaste