sábado, 26 de diciembre de 2009

Pensamientos que curan

Los científicos comienzan a dar la razón a los budistas: nuestra mente sí influye en el cuerpo. Pacientes con cáncer y enfermedades crónicas aprenden a pensar y sentir de otra manera.
Programas de meditación



Dharamsala, una ciudad al norte de la India, es considerada por los tibetanos su segundo hogar. Tras la persecución china, un gran número de pobladores del Tíbet encontraron en este rincón de la cordillera de los Himalayas, un lugar tranquilo para vivir gracias a la condescendencia y protección del gobierno hindú.

En Dharamsala está ubicada la residencia de Tenzin Gyatso, el decimocuarto Dalai Lama, y desde 1987 el líder religioso abre las puertas de su hogar para albergar a destacados científicos y discutir con ellos posibles puntos de encuentro entre la milenaria tradición budista y los más recientes avances de la ciencia.

Como lo recuerda Sharon Begley, editora de la revista Newsweek en su libro Entrena tu mente, cambia tu cerebro (Editorial Norma 2008), la pregunta que ocupó la atención del Dalai Lama y su selecto grupo de invitados en 2004 fue la misma pregunta que ha atormentado a filósofos, médicos y hombres de ciencia por siglos: ¿Cuál es el poder de la mente para cambiar el cerebro?

Fred Gage, del Instituto Salk de la Jolla, California; Michael Meaney, de la Universidad de McGill de Montreal; Helen Neville, de la Universidad de Oregon, y Phillip Shaver de la Universidad de California, todos neurocientíficos que han desarrollado investigaciones en torno a la capacidad del cerebro para transformarse a lo largo de la vida (neuroplasticidad), examinaron desde su perspectiva una creencia que ha acompañado a los budistas por más de 2.500 años: la mente es una fuerza capaz de influir en el mundo físico, en nuestro cuerpo.

“Hay muchos paralelos evidentes entre los hallazgos neurocientíficos y la literatura budista”, resumió Francisca Cho, experta en budismo de la Universidad de George Washington y entrevistada por Begley, “el budismo es una historia en la que sentimos dolor y sufrimiento y tenemos el poder para cambiar eso. Los hallazgos científicos sobre la neuroplasticidad suponen un paralelo con la narrativa budista de la iluminación, porque muestran que aunque tenemos formas muy arraigadas de pensar y que el cerebro está parcialmente predeterminado, también tenemos la posibilidad de cambiar”.

  • Pablo Correa | EL ESPECTADOR

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando era muy joven, leía libros del yogui Ramacharaka, él decía: la ciencia descubrirá lo que ya los antiguos yoguis saben hace siglos...
Paz y Amor para todos!!!
Gra

Claudia dijo...

Totalmente, la manera en que pensamos influye todo, y se denota mas que anda en la manera que la persona habla, en la selecciond e palabras, en el vocabulario utilizado. Por eso las palabras son tan poderosas, la manera en que ponemos nuestros pensamientos en frase los puede convertir en realidad

Mar dijo...

Hola guapa!!
El Universo crea sincronicidades tan curiosas como emocionantes, por fin parece que lo mejor de Oriente y Occidente se fusiona para crear un Mundo Mejor. Hoy mi post también trata de algo relacionado con las neurociencias y la pedagogía, justo estoy preparando un taller de PNL para maestros así que debe ser que el Universo "conspira" para que explore ese camino.¿No es maravilloso?
Om shanti

Adriana Paoletta dijo...

Si Gra como un presagio, todo se revela!
Un abrazote desde el mar
adri

Adriana Paoletta dijo...

Hola Clau!

Cómo estás? es cierto las palabras que promunciamos y que pensamos tienen una carga increíble, un torrente molecular transforma la materia = energía en aquello que trazamos sutilmente en nuestra mente.

Abrazos de sol
adri

Adriana Paoletta dijo...

Qué lindo lo que contás Mar! qué pena no poder cruzar el océano y asistir a tu seminario!
Abrazos de canto de pájaros
adri